
Intentó robar sardinas y queso, peleó con el dueño y lo atraparon en cercanías de la calle Brasil
Policiales03/04/2026
REDACCIÓNLa escena mezcló mercadería de poco valor, forcejeo dentro del local y una resistencia callejera que terminó a pocas cuadras del comercio de Trelew.

Tres latas de sardina, tres porciones de queso y una pelea dentro de un autoservicio de Trelew terminaron con un hombre detenido después de una fuga breve. El episodio se cerró fuera del local, pero tomó forma adentro, entre golpes con el propietario y una salida apurada que obligó a la Policía a interceptarlo sobre la marcha. La secuencia quedó asentada en un parte de la Comisaría Seccional Primera.
El comercio funciona en Hipólito Yrigoyen 642, donde a las 19:50 del jueves ingresó un aviso por “robo en proceso”. A esa altura, el hecho ya no se reducía a una sospecha sobre mercadería faltante, porque dentro del negocio se produjo un cruce físico entre el sospechoso y el dueño. La intervención policial empezó con ese llamado, pero la escena más áspera ya había ocurrido en el interior del autoservicio.


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Las imágenes de las cámaras de seguridad permitieron reconstruir un tramo decisivo del caso. Allí se constató que el ahora detenido “se trenzó a golpes con el dueño” e intentó llevarse “(03) Latas de Sardina y (03) Porciones de queso”. Ese registro cerró la discusión sobre lo que pasó adentro del local y dio sustento a una secuencia que siguió afuera, en plena fuga.
Después del intento, el hombre escapó por Yrigoyen en dirección a Brasil, un dato que orientó el desplazamiento de los uniformados. La persecución no se extendió demasiado, pero sí alcanzó para que el sospechoso dejara atrás el comercio antes de que llegara el móvil. El procedimiento cambió entonces de eje: dejó de ser una respuesta a un robo dentro de un autoservicio y pasó a convertirse en una interceptación callejera a pocas cuadras.
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Cuando los efectivos lo ubicaron, advirtieron que coincidía con las características físicas aportadas en el aviso inicial. El hombre no aceptó la demora e intentó seguir camino, de acuerdo con la descripción oficial del operativo. Recién en ese momento, siempre según el parte, el personal “aplicó la fuerza justa y necesaria” para reducirlo y esposarlo.
Ese tramo del procedimiento también explica por qué el caso no quedó solamente ligado al faltante de productos. Hubo un primer conflicto dentro del negocio, después una fuga y finalmente una negativa concreta al accionar policial. La causa, por eso, se ordena alrededor de una cadena corta pero intensa de hechos que conectó el interior del local con la vía pública en cuestión de minutos.
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El valor de la mercadería presuntamente buscada no evitó una reacción inmediata del comerciante ni tampoco un desenlace con detención. El parte ubicó como objetivo del intento de sustracción seis productos en total, una cantidad reducida que no impidió que la situación escalara a golpes. Esa desproporción entre lo que se quiso sacar del autoservicio y el nivel de violencia que tomó el episodio terminó siendo uno de los rasgos más fuertes del caso.
La escena, además, dejó dos respaldos distintos para la actuación posterior: el aviso de un robo en marcha y la verificación por cámaras de lo ocurrido dentro del comercio. Esa combinación permitió unir el origen del hecho con la captura del sospechoso ya fuera del autoservicio, sin depender solamente del relato posterior de los involucrados. Entre el llamado inicial, la huida por Yrigoyen y la resistencia al momento de la demora, el procedimiento quedó sostenido por más de un elemento.
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El detenido fue identificado como N.B. y quedó a disposición de las actuaciones correspondientes. La secuencia que derivó en su arresto no terminó en la caja del comercio ni en la pelea con el propietario, sino en la calle, cuando intentó retirarse pese a la orden policial. A partir de ahí, el expediente empezará a ordenarse sobre dos planos concretos: lo que mostraron las cámaras y lo que ocurrió durante la reducción.
















