
De Vido quedó en terapia intensiva: reclaman un hospital de mayor complejidad
Policiales03/04/2026
REDACCIÓNEl cuadro cardíaco del exministro abrió una disputa inmediata sobre la atención que recibe bajo custodia. El pedido de traslado todavía no encuentra cama.

La internación de Julio De Vido dejó de ser un episodio médico reservado al ámbito íntimo y se convirtió en un problema político y penitenciario al mismo tiempo. El exministro, que cumple condena por la Tragedia de Once, terminó en terapia intensiva después de ser trasladado de urgencia desde el penal de Ezeiza por un cuadro cardíaco que su entorno describe como severo. Sobre ese punto se montó de inmediato otro conflicto: el reclamo para que sea derivado a un hospital de mayor complejidad porque, según la versión difundida por Fernando Esteche, todavía no consiguen una cama adecuada.
El dato que ordena toda la discusión es el diagnóstico que empezó a circular en las últimas horas. Lali Minnicelli, esposa de De Vido, habló de una “fuerte y prolongada arritmia cardíaca”, mientras que Esteche sostuvo en redes que el exfuncionario padece una “grave fibrilación auricular”. Las dos descripciones coinciden en un punto central: el problema cardíaco no fue menor y obligó a sacar al exministro del circuito sanitario habitual del penal.


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La secuencia del traslado también dejó expuesto un límite operativo. De Vido fue derivado desde la cárcel hacia un centro de salud de la zona por una dolencia en el pecho y quedó internado bajo observación médica, pero el reclamo posterior apuntó a que ese nivel de atención no alcanza para el cuadro actual. Allí se instala la parte más sensible del caso, porque la discusión ya no gira solo sobre su estado de salud sino sobre si el sistema disponible bajo custodia puede responder a la complejidad que denuncian sus allegados.
Esteche fue quien llevó esa discusión al terreno más áspero. En sus redes sostuvo que el traslado a un hospital de mayor complejidad era urgente y agregó: “Dicen que no consiguen cama”. No se trató solamente de un pedido médico, porque la frase instaló la sospecha de una demora incompatible con la gravedad que el propio dirigente adjudica al cuadro de De Vido.
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El tono subió aún más cuando el exdirigente de Quebracho sumó una comparación extrema para denunciar lo que, a su entender, está ocurriendo. “Ya lo asesinaron a Héctor Timerman, están provocando un cuadro de gravedad en Julio!!! Permanece en terapia intensiva”, escribió. Esa declaración empujó la noticia fuera de la guardia médica y la metió de lleno en un terreno de acusaciones políticas sobre las condiciones en que un detenido enfermo recibe asistencia.
La preocupación no quedó encerrada en el círculo más cercano del exministro. Desde la política también apareció un respaldo público de Andrés Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, que hizo llegar un mensaje de recuperación por redes sociales. El gesto no fue neutro, porque además de desearle mejoría enlazó el deterioro de salud con el contexto de detención en el que se encuentra De Vido.
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El mensaje de Larroque fue explícito en esa línea. “Mi abrazo al compañero Julio De Vido y deseo de pronta recuperación”, escribió primero, y luego afirmó que la situación del exministro “es producto de la injusta detención” y que resulta “totalmente incompatible con el tratamiento médico que debe recibir a raíz de su enfermedad crónica y su edad”. Con esa intervención, la internación dejó de ser apenas una urgencia clínica y pasó a leerse también como una discusión sobre condiciones de detención y acceso efectivo a tratamientos complejos.
La acumulación de voces alrededor de la cama de terapia intensiva muestra que el caso quedó partido en dos planos que ahora se pisan entre sí. Por un lado está el cuadro cardíaco, con una arritmia prolongada que obligó a la derivación urgente; por otro, la disputa sobre si la estructura sanitaria disponible para un condenado en Ezeiza alcanza para atenderlo sin agregar riesgo. Esa superposición explica por qué el episodio tomó velocidad política en pocas horas.
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También aparece un dato de fondo que agrava la escena y sostiene el reclamo de sus allegados. Larroque aludió de manera directa a la enfermedad crónica y a la edad de De Vido para cuestionar el esquema actual de atención, mientras Esteche insiste en que la falta de una cama de mayor complejidad puede agravar el cuadro. La internación, entonces, no quedó planteada como una contingencia breve sino como un punto de choque entre un problema cardíaco serio y una respuesta médica que su entorno considera insuficiente.
Por ahora, la situación no ofrece un cierre sino una consecuencia pendiente. De Vido sigue internado y el reclamo por un traslado a un hospital de mayor complejidad permanece atado a una disponibilidad que, según la denuncia difundida públicamente, todavía no apareció. En ese hueco entre la urgencia clínica y la falta de resolución inmediata se juega lo que viene: no una discusión abstracta, sino la posibilidad concreta de que su tratamiento continúe bajo una tensión cada vez más difícil de separar de la política.
Fuente: NA.
















