
El Gobierno apura pactos con aliados para sostenerse en plena crisis Adorni
Política05/04/2026
REDACCIÓNEn la Casa Rosada crece la idea de ampliar acuerdos con dialoguistas y gobernadores mientras Adorni busca resistir una semana decisiva en política y Justicia.

La preocupación que empezó a circular con más fuerza dentro del oficialismo ya no pasa sólo por el desgaste de Manuel Adorni, sino por algo más amplio: la sensación de que el Gobierno necesita abrir rápido una nueva etapa de acuerdos si no quiere llegar más débil a las discusiones que vienen. Según una reconstrucción publicada por Infobae, en distintos sectores de La Libertad Avanza se instaló la idea de que el momento político es delicado y que la ventana para negociar con aliados todavía existe, pero puede achicarse si la administración sigue consumida por sus propios ruidos.
Ese diagnóstico se apoya en una doble urgencia. Por un lado, aparece la necesidad de sostener gobernabilidad en el Congreso y retomar iniciativa después de varias semanas de tropiezos. Por otro, empieza a ordenarse la discusión sobre el armado de 2027, con un objetivo que, según las fuentes citadas por el artículo, ya funciona como criterio rector de toda decisión política: asegurar la reelección de Javier Milei.


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Desde esa lógica, el oficialismo empieza a mirar con menos rigidez la posibilidad de cerrar entendimientos más amplios con sectores dialoguistas. El artículo sostiene que dentro del armado que conduce Eduardo “Lule” Menem ya se analiza una estrategia más concesiva que la del año pasado, con margen para repetir alianzas y sumar conversaciones con gobernadores que garanticen votos en ambas cámaras. En ese esquema aparecen mencionadas provincias como Catamarca, Salta y Tucumán, y hasta surge una frase impensada semanas atrás dentro del universo libertario: “Deberíamos dejarle la Ciudad al PRO”.
La señal política más concreta de esa búsqueda ya tuvo un capítulo propio en la relación con las provincias. Infobae publicó que el Gobierno habilitó un esquema de adelanto de fondos coparticipables para 12 gobernadores, en una jugada destinada a recomponer puentes y acelerar reformas. La maniobra no aparece en esa lectura como un simple auxilio financiero, sino como una herramienta para no perder apoyo en un momento en que las provincias también sienten el golpe de la caída de recursos y empiezan a medir con más cautela cuánto respaldo están dispuestas a seguir dando.
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La necesidad de ampliar acuerdos convive, además, con un frente interno que sigue abierto y que tiene a Adorni en el centro. El jefe de Gabinete fue autorizado por el Presidente para convocar y encabezar una reunión de Gabinete este lunes 6 de abril al mediodía en la Casa Rosada, con el objetivo de mostrar unidad y recuperar iniciativa en una semana que el propio ecosistema oficialista considera clave. Milei no estará presente, pero, según el artículo de Infobae, fue él mismo quien le dio luz verde y le sugirió que tomara el mando.
Ese gesto hacia Adorni no implica que dentro del Gobierno todos lo vean con la misma tranquilidad. La nota señala que en más de un despacho ya descuentan que no tiene demasiado margen para mejorar su imagen de cara al año próximo, aunque tampoco lo den por terminado políticamente. El plan dominante, por ahora, es sostenerlo mientras conserve el respaldo central de Javier y Karina Milei, aun cuando otros funcionarios empiecen a mirar con escepticismo cuánto tiempo más se puede convivir con una figura disminuida por causas judiciales y desgaste público.
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En paralelo, Adorni ya empezó a correr en el terreno judicial. Infobae informó que contrató al penalista Matías Ledesma para diseñar su defensa en Comodoro Py, donde enfrenta dos causas inmediatas, una por presunto enriquecimiento ilícito y otra vinculada a su viaje a Punta del Este. En el mismo artículo se menciona que la declaración de su escribana, Adriana Nechevenko, y las actuaciones del fiscal Gerardo Pollicita aparecen entre los próximos movimientos que pueden condicionar su sobrevida política.
La tensión no queda encerrada en el caso puntual del ministro coordinador. El texto también describe resquemores dentro del Gabinete, diferencias de autonomía entre ministros y un clima de fatiga frente a una lógica interna que algunos funcionarios juzgan cada vez más cerrada. Esa incomodidad se mezcla con una preocupación más amplia sobre las señales que el Gobierno ofrece al mercado, la necesidad de credibilidad política y el temor a que la oposición dialoguista empiece a soltar la mano antes de que el oficialismo recomponga su capacidad de iniciativa.
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Por eso, la discusión sobre alianzas dejó de ser un cálculo lejano y se convirtió en una necesidad de corto plazo. En la mirada de los sectores que empujan una apertura más amplia, no se trata sólo de juntar votos para una ley o de ordenar la elección futura, sino de evitar que el Gobierno llegue con menos fuerza al tramo en el que todavía puede negociar desde una posición relativamente dominante. El problema, bajo esa lectura, no es únicamente cuánto aguanta Adorni, sino cuánto margen conserva la Casa Rosada para vender futuro mientras todavía tiene algo para ofrecer.
La semana que arranca puede funcionar, así, como una prueba de consistencia para el oficialismo. La reunión de Gabinete, el frente judicial del ministro coordinador y la búsqueda de nuevos entendimientos con provincias y aliados van a convivir en los próximos días dentro de una misma escena política. El límite operativo ya quedó expuesto: si el Gobierno no consigue transformar respaldo personal en volumen político más amplio, la necesidad de pactar seguirá creciendo al mismo tiempo que se achica su poder de negociación.
Fuente: Infobae.
















