
Guardar dólares perdió frente a la tasa en el arranque financiero de 2026
Actualidad05/04/2026
REDACCIÓNEl primer trimestre favoreció al carry trade: bajaron los dólares financieros, subieron los instrumentos en pesos, pero no todos ganaron contra la inflación.

Los primeros tres meses de 2026 dejaron una foto incómoda para el reflejo clásico del ahorrista argentino. Quien se quedó quieto en dólares perdió terreno frente a quienes se animaron a pasar a pesos para capturar tasa, en un mercado donde la baja de las cotizaciones cambiarias potenció rendimientos en moneda dura para varios instrumentos locales. El punto más filoso de esa postal es que el refugio defensivo por excelencia, al menos en este arranque de año, rindió menos que la bicicleta financiera.
La base de ese resultado estuvo en el comportamiento del dólar durante el trimestre. Según los datos citados por Infobae, el mayorista cayó 4,3%, el oficial retrocedió 4,4%, el tarjeta bajó 4,4%, mientras que el MEP y el contado con liquidación cedieron 3,1% cada uno; en la referencia de cotizaciones del domingo 5 de abril, el mayorista se ubicó en $1.394, el oficial en $1.415, el MEP en $1.434,04 y el CCL en torno a $1.477,45/$1.479,96. Esa apreciación del peso fue la condición central que hizo más rentable salir del billete y buscar retorno en pesos.


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Los ganadores del trimestre quedaron bastante definidos. Siempre según la comparación difundida por GMA Capital y reproducida por Infobae, los Boncer lideraron con un retorno de 14,4% en pesos, 5,2% real y 18,1% en dólares CCL; detrás aparecieron los bonos duales con 11% en pesos, 2,1% real y 14,6% en dólares CCL. Más abajo, pero también con saldo favorable en moneda dura, quedaron las Lecap y los plazos fijos UVA, que rindieron 9,5% en pesos, 1,7% real y 13,1% en dólares CCL, mientras los Botes avanzaron 8,8% en pesos, 0,9% real y 12,4% en dólares CCL.
Marzo terminó de consolidar esa tendencia y dejó una señal todavía más clara sobre qué activos tuvieron viento a favor. Los Boncer subieron 6,7% en pesos, 3,4% real y 5,9% en dólares CCL, las Lecap avanzaron 4,1% y los bonos duales 3,4%, ambos con resultado real apenas positivo y con mejora también en dólares financieros. En el otro extremo quedaron los bonos en dólares, que cedieron 2,6%, una caída que los dejó lejos de la función de cobertura que suelen buscar quienes eligen dolarizar cartera.
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Pero la película no fue igual de brillante cuando se la mide contra la inflación. El propio artículo remarca que el CER trimestral fue de 8,7%, una referencia que recortó fuerte la ganancia real de varias alternativas en pesos. De hecho, el carry asociado a la tasa TAMAR, lo más parecido a la experiencia de un plazo fijo tradicional para el minorista, logró 8,4% en pesos y 12,3% en dólares CCL, pero quedó en -0,2% real, es decir, ganó en dólares y perdió frente a los precios.
La definición más contundente sobre este período la puso Nery Persichini, de GMA Capital, cuando lo describió como “una oda al carry trade”. La frase resume una rareza para la historia argentina reciente: una etapa en la que la cobertura cambiaria no sólo no protegió mejor, sino que quedó atrás frente a una curva en pesos que todavía sostuvo tasas atractivas en un contexto de inflación cercana al 3% mensual. También Eric Ritondale, economista jefe de Puente, calculó que una inversión tipo en instrumentos en moneda local pudo dejar cerca de 13% en dólares en el trimestre, equivalente a transformar USD 100 en aproximadamente USD 113.
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El interrogante que ahora se abre es si ese esquema puede sostenerse en el segundo trimestre. La respuesta corta del mercado es que hay condiciones para que siga, pero no una garantía. El análisis histórico citado en la nota muestra que entre 2004 y 2025 el carry trade medido en dólares CCL tuvo para los segundos trimestres una mediana de 1,5%, aunque con una volatilidad muy elevada y con antecedentes de años muy buenos y otros decididamente malos.
La expectativa favorable para abril, mayo y junio se apoya en dos motores concretos. Por un lado, la liquidación de la cosecha gruesa, que suele aumentar la oferta de divisas; por otro, el superávit comercial, que puede seguir dándole sostén a la calma cambiaria si la política económica no cambia de rumbo. Esa combinación es la que permite que varios analistas todavía vean espacio para otro tramo de rendimientos positivos en pesos medidos contra el dólar financiero.
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El dato incómodo para el ahorrista conservador ya quedó escrito en el balance del trimestre. Atesorar dólares perdió frente a la tasa y los instrumentos en moneda local le sacaron ventaja tanto al billete como a buena parte de los activos dolarizados. Lo que queda pendiente ahora no es comprobar si el carry trade funcionó, porque eso ya ocurrió, sino ver cuánto dura una ventana que en la Argentina suele cerrarse rápido cuando la calma cambiaria deja de parecer indiscutida.
Fuente: Infobae.
















