
El Senado le exige a Milei abrir la agenda si quiere mantener a sus aliados
Política05/04/2026
REDACCIÓNLos bloques dialoguistas reclaman lugar para sus proyectos y avisan que, sin concesiones del Gobierno, la tregua legislativa puede empezar a resquebrajarse.

El próximo movimiento fuerte en el Senado no pasará sólo por un proyecto del Ejecutivo, sino por una discusión más incómoda para la Casa Rosada: cuánto está dispuesta a ceder para que sus aliados sigan acompañando. Los bloques dialoguistas y el oficialismo ya mantuvieron una reunión virtual en los últimos días y volverán a verse el martes, con una exigencia concreta sobre la mesa: si el Gobierno pretende que la agenda avance, deberá aceptar también iniciativas ajenas.
La presión aparece después de un período de baja actividad formal y de una acumulación de proyectos que distintos despachos quieren reactivar. Según reconstruyó Infobae, varios senadores anti kirchneristas consideran que el Congreso viene arrastrando años de parálisis selectiva y que no están dispuestos a repetir un esquema donde sólo se trate lo que define el oficialismo de turno. En esa negociación, la figura que concentra el diálogo con el Ejecutivo es Patricia Bullrich, hoy senadora nacional por La Libertad Avanza y jefa del bloque oficialista en la Cámara alta.


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La frase que mejor resume ese fastidio salió de un despacho con peso propio y fue citada por el medio: “Si seguimos sólo con los proyectos libertarios, sería lo mismo que en épocas pasadas y nadie quiere eso”. Lo que está en discusión, entonces, no es sólo un temario de comisión, sino el modo en que el oficialismo pretende construir mayoría. Los dialoguistas aceptan seguir negociando, pero ya no quieren hacerlo bajo una lógica donde acompañan sin dejar marca propia en el expediente legislativo.
Entre los temas que esos bloques quieren incorporar aparecen áreas como educación, gestión de intereses —la fórmula que algunos usan para suavizar la palabra lobby—, minería y juego de azar, además de debates sobre financiamiento político y el futuro de las elecciones primarias. Ahí se empieza a ver que el pedido excede una ley puntual y busca abrir una agenda más amplia, con temas que el Gobierno no necesariamente pondría primero. En la mirada de esos senadores, el año no electoral ofrece una ventana que después puede achicarse.
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La relación con Bullrich aparece, en ese marco, como el principal puente de contención. El artículo sostiene que muchos dialoguistas están conformes con su “muñeca” para negociar y que la consideran la única interlocutora real con la Casa Rosada en la Cámara alta. Al mismo tiempo, persisten desconfianzas cruzadas: el oficialismo sospecha de algunos aliados que negocian en privado y después votan con el kirchnerismo, mientras que otros legisladores ya hablan de colegas convertidos en “extorsionadores seriales” dentro del propio juego parlamentario.
Si la reunión del martes ordena ese cuadro, el miércoles podría abrirse una primera discusión en comisiones. El proyecto más avanzado es el de propiedad privada, la única iniciativa de las anunciadas por Javier Milei que ya aterrizó en el Senado y que propone cambios sobre expropiaciones, barrios populares, tierras rurales y también sobre la ley de manejo del fuego. La posibilidad de que asista algún funcionario nacional a defender el texto sigue abierta y, según Infobae, terminará de resolverse este lunes.
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La otra iniciativa que asoma para esa misma semana toca un terreno todavía más sensible: el de las falsas denuncias. El año pasado hubo un dictamen trabajado que no llegó al recinto y ahora el objetivo es rediseñar el articulado para evitar un choque con la Convención de Belém do Pará, que tiene rango constitucional en la Argentina. El oficialismo y sus socios quieren mover ese tema, pero saben que una redacción mal calibrada puede incendiar el debate antes de empezar.
En paralelo, el jueves podría concretarse una sesión con otro fin: dar estado parlamentario a los recientes pliegos judiciales enviados por el Ejecutivo y activar el nombramiento de la exsenadora Lucila Crexell como embajadora política en Canadá. Esa hoja de ruta muestra que el Senado tiene material para moverse, pero también que el Gobierno necesita algo más que disciplina propia para hacerlo. Sin respaldo de los dialoguistas, hasta una agenda moderada corre riesgo de empantanarse.
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El oficialismo entra así en una etapa donde ya no le alcanza con llevar proyectos y esperar adhesiones automáticas. Los aliados no están rompiendo, pero sí avisando que el respaldo tiene condiciones y que el Senado no va a funcionar como una escribanía temática de La Libertad Avanza. El límite que empieza a asomar para la Casa Rosada es claro: si no abre la agenda, también puede empezar a perder el clima político que todavía le permite ordenarla.
Fuente: Infobae.
















