
Rawson intensificó controles para sacar el transporte de alimentos de la Ruta 7
Chubut05/04/2026
REDACCIÓNLa Municipalidad volvió a fiscalizar camiones y vehículos vinculados al traslado alimentario en uno de los accesos a la ciudad para reforzar la circulación obligatoria por la Ruta 25.

La Municipalidad de Rawson volvió a poner el foco en uno de los puntos más sensibles del ingreso a la ciudad: el paso de vehículos que trasladan alimentos por un corredor que no está habilitado para ese tipo de circulación. Durante los últimos días, la Dirección General de Inspecciones, dependiente de la Secretaría de Ambiente, desplegó nuevos operativos sobre la Ruta Provincial N°7 para verificar qué unidades transitaban por ese sector y si cumplían con las exigencias previstas por la normativa local. El eje no estuvo puesto sólo en el movimiento vehicular, sino en una cuestión más amplia: el control sanitario y administrativo del circuito que acompaña al transporte alimentario.
La intervención municipal buscó reforzar una regla ya conocida por el sector. Según las ordenanzas vigentes, los vehículos que transportan sustancias alimenticias no deben ingresar por la Ruta 7, sino hacerlo por la Ruta N°25, donde funciona el área de abasto habilitada para concretar las verificaciones correspondientes. Esa disposición no responde a una formalidad menor, sino a la necesidad de concentrar en un punto específico los controles de desinfección, documentación y condiciones de traslado.


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Desde el área de Inspecciones explicaron que el operativo tuvo un objetivo concreto y acotado, pero con una consecuencia práctica directa sobre la circulación. “Estuvimos haciendo controles por Ruta 7 para verificar qué tipo de vehículos de carga pesada o alimentaria transitaban por ese lugar”, señaló el director general del área, Luis Silva. En esa revisión, el municipio buscó identificar si algún transporte de alimentos estaba utilizando un acceso no permitido y, al mismo tiempo, relevar el comportamiento general de los vehículos de carga que ingresan a Rawson.
El funcionario remarcó además que la restricción no deja margen para interpretaciones. “Si transportan alimentos, está prohibido circular por esa ruta y deben hacerlo por Ruta 25, donde se realizan los controles de desinfección y documentación”, precisó. La frase sintetiza la lógica completa del operativo: no se trata sólo de ordenar el tránsito pesado, sino de garantizar que los productos alimentarios entren bajo supervisión y dentro del circuito previsto por el municipio.
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Durante las dos jornadas consecutivas en las que se desarrollaron los procedimientos, el personal municipal no se limitó a observar el recorrido elegido por cada transporte. También revisó la documentación exigible, las habilitaciones correspondientes y los registros sanitarios mensuales, además de las condiciones concretas en las que viajaba la mercadería. Esa parte del trabajo resulta central porque el control empieza en la ruta, pero se sostiene sobre la trazabilidad y el cumplimiento formal de cada unidad.
Silva detalló que uno de los puntos revisados fue la forma en que se organiza la carga dentro de los vehículos. “Lo que hacemos es comprobar que los vehículos cumplan con la normativa, que no transporten alimentos en la cabina y que tengan toda la documentación al día”, indicó. Esa fiscalización combina así dos dimensiones que el municipio considera inseparables: la seguridad del transporte y el resguardo sanitario de los productos que ingresan a la ciudad.
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El resultado inmediato de los operativos dejó un dato que en el municipio leyeron como una señal positiva. Según la evaluación del área, el nivel de cumplimiento fue alto y la mayor parte de los transportistas respetó la vía establecida para este tipo de circulación. “La ruta 7 se respetó bastante y los vehículos estuvieron circulando por la Ruta 25, lo que facilitó también las tareas de control”, afirmó el funcionario.
Ese comportamiento no apareció de manera espontánea ni responde sólo a una advertencia reciente. Desde la Municipalidad recordaron que este tipo de procedimientos se realiza en forma periódica desde hace varios años y que, en una primera etapa, fue necesario labrar numerosas infracciones hasta consolidar el conocimiento de la norma entre quienes realizan este tipo de actividad. Con el tiempo, sostienen en el área, la rutina de control terminó ordenando también la conducta de los transportistas y reduciendo el nivel de incumplimiento.
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La lectura oficial sobre lo ocurrido en estas jornadas apunta justamente a ese cambio acumulado. “Al comienzo se labraron muchas infracciones, pero con el tiempo quienes transportan sustancias alimenticias fueron tomando conocimiento de la normativa y comenzaron a respetar la circulación establecida”, concluyó Silva. El desafío que queda abierto para el municipio no pasa ahora por instalar la regla, sino por sostener una frecuencia de controles que impida retrocesos y mantenga bajo vigilancia uno de los accesos donde la logística alimentaria y el control sanitario se cruzan todos los días.
















