
“Estamos demostrando que se puede gobernar sin robar” dijo Merino y vinculó seguridad y empleo para fijar otro rumbo
Chubut06/04/2026
REDACCIÓNEl intendente cuestionó el regreso de exfuncionarios, defendió la baja de la inseguridad y puso a Maxi Consumo como prueba del nuevo clima.

La visita del gerente de Maxi Consumo al despacho municipal apareció en la entrevista como mucho más que una reunión de agenda. Gerardo Merino la usó para mostrar un cambio de clima en Trelew, en un momento en que la ciudad empieza a discutir otra vez nombres y posicionamientos políticos de cara al próximo calendario electoral. Desde ese punto concreto, el intendente buscó instalar una idea de contraste: si hoy una empresa se radica, recorre una planta y prepara su inauguración, eso responde a condiciones que, según planteó, antes no existían.
Ese fue el hilo que unió casi toda su conversación en El Quinto Poder por #LA17. Merino no separó seguridad, orden municipal e inversiones, sino que las presentó como partes de una misma secuencia de gestión. En esa línea, sostuvo que “no podemos permitir volver para atrás” y agregó que “estamos demostrando que se puede gobernar sin robar”, dos frases con las que intentó fijar una frontera nítida entre el presente que describe y las administraciones anteriores que volvió a cuestionar con dureza.


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La crítica política no quedó en nombres sueltos ni en una reacción coyuntural frente a declaraciones de dirigentes opositores. El intendente habló de “apariciones” de figuras que, a su entender, ya tuvieron responsabilidades en la ciudad y la dejaron en una situación crítica, y por eso dijo que resulta entre gracioso y trágico escuchar otra vez promesas de solución de parte de quienes, según su visión, integraron el problema. Su argumento central fue que la discusión no se reduce a estilos o velocidades de gestión, sino a un antecedente de desorden institucional, deterioro urbano y desconfianza social que todavía condiciona la recuperación.
En ese punto apareció uno de los pasajes más fuertes de la entrevista, cuando recordó el estado en que encontró la Municipalidad. Merino afirmó que al asumir recibió “un desastre”, con “15 años” de deterioro, faltante de maquinaria y una estructura interna atravesada, según dijo, por prácticas delictivas. Para reforzar esa imagen, evocó una reunión con la Cámara de Comercio en la que una comerciante definió al municipio como “una madriguera de delincuentes”, una frase que el jefe comunal recuperó para exhibir la dimensión del descrédito con que, según remarcó, convivía Trelew.
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La seguridad ocupó otro tramo decisivo del reportaje y allí el intendente volvió a vincular pasado y presente. Señaló que cuando arrancó su gestión los niveles delictivos estaban por encima del promedio histórico de la última década y recordó reuniones con vecinos atravesadas por el miedo a las entraderas y a la imposibilidad de vivir tranquilos en distintos sectores de la ciudad. Frente a ese escenario, sostuvo que hoy esos indicadores están por debajo de aquellas métricas, aunque aclaró que el problema persiste y que todavía lo siguen combatiendo.
Merino atribuyó esa mejora al trabajo conjunto con la Policía, las comisarías y el nuevo sistema de monitoreo municipal. Sobre ese esquema, afirmó que “hoy la Guardia Urbana genera una confianza, ayuda al vecino”, y marcó un contraste con una etapa en la que, según recordó, muchos vecinos desconfiaban de ese mismo dispositivo. La definición no fue menor dentro de su relato: el intendente la utilizó para sostener que Trelew dejó de ser noticia sólo por los índices de inseguridad y empezó a mostrar señales de recomposición en otras áreas.
Esa misma lógica apareció cuando se refirió a la llegada de nuevas empresas. Merino puso el caso de Maxi Consumo como ejemplo de una inversión que en otro momento dudaba en desembarcar por el contexto local, y afirmó que se trata de “una empresa que se radicó a Trelew porque hay seguridad, porque hay posibilidades de desarrollarse”. Además, anticipó que la inauguración se concretaría durante abril y estimó que la apertura implicará unos 60 puestos de trabajo directos, a los que sumó el movimiento que generan los servicios complementarios alrededor de una firma de ese tamaño.
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El polo logístico apareció entonces como la pieza que completa esa apuesta de mediano plazo. Según explicó el jefe comunal, el predio ya está definido y la etapa pendiente pasa por el cerramiento y el esquema de financiamiento necesario para ponerlo a disposición de las empresas con precisión sobre límites, lotes, energía y servicios. En ese tramo, incluso mencionó conversaciones para asistir a una firma con electricidad renovable a través de un parque fotovoltaico, un dato que buscó mostrar no sólo disponibilidad de suelo sino también una propuesta de infraestructura con algún grado de planificación energética.
El mensaje político de fondo fue claro: Merino quiso mostrar que la ciudad discute hoy prioridades distintas a las que la marcaron durante años. Por eso contrapuso plazas iluminadas, funcionamiento del aeropuerto, inversiones privadas y una guardia urbana mejor valorada por los vecinos con un período que, según su descripción, dejó a Trelew rota y tomada por lógicas de decadencia. Esa contraposición le permitió correrse del terreno del cruce personal y plantear que la verdadera disputa no pasa por quién levanta más la voz, sino por qué modelo de ciudad queda a la vista cuando se comparan resultados concretos.
Aun así, el propio intendente dejó entrever que esa reconstrucción no está cerrada ni asegurada. Dijo que los recursos son finitos, que las prioridades las impone la economía real del municipio y que todavía faltan obras, decisiones y ritmos por discutir en cada barrio. Con ese límite operativo sobre la mesa, la entrevista terminó mostrando un objetivo político preciso: instalar que la etapa que viene en Trelew no se juega sólo en la pelea electoral, sino en la capacidad de sostener seguridad, inversión y empleo sin retroceder hacia un esquema que el oficialismo da por agotado.















