
La nafta en Argentina llegó a su precio más alto en dólares y crece la presión
Actualidad06/04/2026
Sergio BustosEl precio de los combustibles en Argentina alcanzó un nivel inédito medido en dólares y volvió a encender señales de alerta sobre el costo de vida. La suba se dio en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y decisiones locales que dejaron expuesto al mercado interno.

Durante marzo de 2026, la nafta registró su valor más alto desde que existen mediciones comparables en moneda estadounidense. El salto no solo responde a la inflación local, sino a una combinación de factores externos e internos que impactaron directamente en los surtidores.
El detonante principal fue la escalada del precio internacional del petróleo. El barril de crudo superó los 100 dólares tras un aumento cercano al 50% desde fines de febrero, impulsado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán y la tensión en una zona clave para el abastecimiento global.


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Ese escenario tuvo una traducción directa en los precios locales. En el caso de la nafta súper, el valor en dólares alcanzó los 1,43 por litro, lo que representa un incremento del 52% respecto del promedio histórico. La nafta premium y el gasoil también registraron subas significativas.
La política energética adoptada por el Gobierno influyó en ese resultado. La decisión de no intervenir directamente en la formación de precios permitió que las variaciones internacionales se trasladaran con mayor rapidez al mercado interno, amplificando el impacto sobre los consumidores.
Para intentar contener ese efecto, se aplicaron algunas medidas puntuales. Entre ellas, la suspensión temporal de la actualización de impuestos a los combustibles y la autorización para aumentar el uso de bioetanol en las naftas, con el objetivo de reducir costos.
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A pesar de esos intentos, los valores en los surtidores siguieron en alza. En la Ciudad de Buenos Aires, el litro de nafta súper se ubicó cerca de los 2.000 pesos en las principales estaciones, mientras que las versiones premium y el gasoil alcanzaron cifras aún más elevadas.
En paralelo, las petroleras comenzaron a adoptar estrategias propias para moderar la volatilidad. YPF anunció un esquema de estabilización que busca amortiguar las subas durante un período determinado, evitando trasladar de inmediato los cambios del precio internacional.
Ese mecanismo funciona como un amortiguador temporal, pero no implica un congelamiento. Otros componentes del precio, como impuestos y costos operativos, continúan ajustándose, lo que mantiene la presión sobre el valor final.
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El impacto de estos aumentos no se limita a los combustibles. También repercute en otros servicios energéticos, donde se registraron ajustes en tarifas de gas y electricidad, así como cambios en el esquema de subsidios para el abastecimiento.
El escenario general muestra un aumento sostenido en los costos energéticos, que termina trasladándose al resto de la economía. En ese contexto, el precio de la nafta se convierte en un indicador clave del nivel de presión que enfrentan tanto los consumidores como las empresas.





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