
La UCA habló de “ficción” en la baja de la pobreza y advierte que no se siente en el bolsillo
Actualidad06/04/2026
Sergio BustosLa reciente baja de la pobreza informada por el Indec quedó en el centro de un nuevo cuestionamiento desde el ámbito académico. El sociólogo Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, advirtió que los datos deben leerse con cautela y que no reflejan una mejora concreta en la vida cotidiana de la población.

Según explicó, la reducción del indicador existe, pero su interpretación es más compleja. “Hay cierta ficción en los datos o cierta levedad. Es muy difícil decir un sí rotundo”, sostuvo, al poner el foco en las limitaciones metodológicas que, a su entender, generan una distancia entre las estadísticas oficiales y la realidad social.
Salvia aclaró que no se trata de una manipulación política de las cifras, sino de un problema técnico en la forma de medir. “Hay un problema de medición y de realismo de esas mediciones”, señaló, al referirse al modo en que se construyen los indicadores que determinan la línea de pobreza.


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Uno de los puntos centrales de su análisis es la falta de actualización en las canastas de consumo que se utilizan como referencia. “Estás considerando valores con parámetros del 2004 y 2005, con estructuras de consumo de ese momento”, explicó. Esa base, indicó, no contempla los cambios que hubo en los hábitos de gasto de los hogares en las últimas dos décadas.
En ese sentido, remarcó que hoy los servicios tienen un peso mucho mayor en la economía familiar. “La luz, el agua, el gas, el transporte y la comunicación ocupan una parte importante del gasto, y el componente disponible para otros consumos baja significativamente”, detalló. Esa presión reduce la capacidad de compra, incluso cuando los indicadores muestran una mejora.
El especialista también cuestionó el índice de precios que se utiliza para actualizar esos valores. “Se actualiza con un índice que también está desactualizado, con ponderadores del 2004 y no con los actuales”, afirmó. Según su análisis, esa combinación genera resultados que pueden dar la impresión de una mejora más profunda de la que realmente ocurre.
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Desde su mirada, la percepción social confirma esa distancia. “La gente no está sintiendo en el bolsillo que tiene más capacidad de consumo que hace un año. Por el contrario, se te bajan los consumos de lácteos, de yerba, cae el consumo general”, describió. Para el sociólogo, esa caída del consumo cotidiano es un indicador más directo del deterioro.
Además, planteó que parte de la baja de la pobreza responde a mejoras en la medición de los ingresos. “Al medir mejor cuánto ingresa y compararlo contra una canasta desactualizada, te da caídas de la pobreza que parecen extraordinarias”, explicó. Sin embargo, reconoció que la desaceleración en los precios de los alimentos sí tuvo un impacto real, especialmente en la indigencia.
En cuanto al panorama general, Salvia sostuvo que no se observa una mejora estructural. “Estamos como en 2021 o 2022, nada más que con un contexto inflacionario distinto”, indicó. Incluso advirtió que los datos más recientes muestran señales de deterioro y que la pobreza podría acercarse nuevamente al 30%.
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El impacto se siente con más fuerza en la clase media baja. “Está achicando sus gastos corrientes y teniendo que pagar más tarifas, lo cual baja el consumo de productos básicos”, explicó. También alertó sobre la reducción del gasto en salud, educación y mejoras del hogar, aspectos que afectan directamente la calidad de vida.
Finalmente, el sociólogo vinculó esta situación con un problema de fondo en el mercado laboral. “El empleo privado está estancado, el público cae y hay más empleo informal y precario”, señaló. En ese marco, advirtió que el país enfrenta un escenario de estancamiento social. “No hay una crisis alimentaria, pero tampoco hay una tendencia a mejorar. Estamos cristalizando un 25% o 30% de pobreza estructural”, concluyó.




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