
Un buque salió a pescar pese a la tensión gremial y dejó expuesto al SOMU
Actualidad14/04/2026
Sergio BustosEl movimiento en el puerto tuvo un protagonista claro y también dejó un mensaje puertas adentro del sector pesquero. El buque congelador tangonero “Don Juan Álvarez”, de la empresa Conarpesa, zarpó rumbo a la zona norte del paralelo 41 en un contexto atravesado por tensiones sindicales que, esta vez, no alcanzaron para detener la operatoria.

La salida se concretó con la tripulación completa a bordo luego de un entendimiento alcanzado de manera directa entre la empresa y los trabajadores. Ese acuerdo resultó determinante para destrabar la situación y permitió que la embarcación iniciara su campaña en un escenario que venía marcado por incertidumbre.
Aunque el objetivo principal está vinculado al langostino, la operatoria tendrá una particularidad en esta primera etapa. Hasta que se habilite formalmente la zona de pesca específica, el buque trabajará sobre el recurso merluza, mientras que el langostino aparecerá como captura incidental o fauna acompañante.


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Esa condición transitoria no le quita relevancia al movimiento, ya que marca el inicio efectivo de la actividad en una temporada que genera expectativas en toda la cadena productiva. El desplazamiento hacia el norte del paralelo 41 funciona, además, como un anticipo de lo que vendrá cuando se autoricen plenamente las áreas destinadas al langostino.
El dato político y sindical quedó expuesto en la previa del zarpe. La firme decisión de los tripulantes dejó sin margen de maniobra al Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), que no logró frenar la salida del barco pese al contexto de conflicto que se venía arrastrando.
Según trascendió, fueron los propios trabajadores quienes pidieron al gremio que no avanzara con medidas que pudieran bloquear la partida. Esa postura marcó un quiebre en la dinámica habitual de este tipo de situaciones, donde la intervención sindical suele tener un peso determinante.
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El episodio también refleja una tensión más profunda dentro del sector, donde las negociaciones entre empresas, tripulaciones y sindicatos atraviesan momentos de reconfiguración. En este caso, la decisión de avanzar con un acuerdo privado dejó en evidencia que los equilibrios internos no siempre responden a los mismos esquemas.
Mientras tanto, la embarcación ya navega hacia su zona de operaciones con un esquema de trabajo adaptado a las condiciones actuales. La pesca de merluza como objetivo inicial y el langostino como captura secundaria configuran un arranque atípico pero funcional para no perder tiempo en el inicio de la temporada.
Con el buque en actividad, la atención ahora se traslada a la habilitación de las áreas específicas para el langostino. Ese paso será clave para definir el ritmo de la campaña y el volumen de captura en uno de los recursos más valiosos del sector pesquero.
El caso del “Don Juan Álvarez” deja una señal concreta: aun en medio de disputas, la actividad encuentra caminos para ponerse en marcha. La incógnita es cómo seguirá esa dinámica cuando se profundicen las negociaciones en el resto de la flota.














