
García Cuerva respaldó al padre Guilherme y sumó expectativa por una visita al país de León XIV
Actualidad18/04/2026
REDACCIÓNEl arzobispo defendió el festival del sacerdote portugués en Plaza de Mayo como vía para acercar jóvenes a la fe y deslizó una posible visita papal.

La Plaza de Mayo tendrá esta noche un homenaje a Francisco que busca correrse del formato eclesiástico habitual y probar otra manera de interpelar a la ciudad. En ese marco, Jorge García Cuerva no sólo confirmó que estará presente en el show del padre Guilherme Peixoto, sino que además dejó flotando una hipótesis mucho más grande que el festival: la posibilidad de que León XIV viaje a la Argentina antes de que termine el año. La combinación de ambas cosas convirtió una cita musical en algo más amplio, con un costado pastoral y otro claramente político dentro de la vida de la Iglesia local.
La actividad empezará a las 20 frente a la Catedral Metropolitana, con acceso libre y gratuito, y forma parte de los homenajes por el primer aniversario de la muerte del papa argentino. La organiza la Fundación Miserando y fue presentada como un encuentro abierto, pensado para llevar a la calle el mensaje de Francisco bajo el lema “Todos, todos, todos”. Ese encuadre no es un detalle menor: el evento fue concebido desde el inicio como una convocatoria masiva en el espacio público y no como una ceremonia cerrada para públicos ya habituados a la vida parroquial.


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García Cuerva eligió defender esa lógica con una formulación muy precisa. “Es un espectáculo serio, que quiere tener un mensaje religioso y, por un canal distinto, llegar a la juventud”, dijo al referirse a la presentación del sacerdote portugués, y completó la idea con otra frase que también deja ver la apuesta pastoral del Arzobispado: “Si bien no es un estilo de música que a mí me guste demasiado, es una oportunidad de recibir el mensaje de Dios”. Lo que el arzobispo hizo ahí fue bastante más que una validación de agenda; buscó justificar por qué la Iglesia porteña está dispuesta a hablarle a sectores que no suelen entrar por la puerta clásica de un templo.
Ese punto explica también por qué la propuesta levantó reparos en algunos sectores eclesiales. Según la propia reconstrucción publicada este sábado, hubo críticas por el tono informal del homenaje y por la mezcla entre música electrónica y conmemoración religiosa. García Cuerva respondió marcando una frontera deliberada: no lo presentó como una celebración sacramental, sino como un festival artístico capaz de transmitir un contenido espiritual a través de otro lenguaje.
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La figura elegida para encarnar ese experimento ayuda a entender la escala de la apuesta. Guilherme Peixoto se hizo conocido a nivel global por su cruce entre ritmos techno, fragmentos de discursos católicos y una estética de gran convocatoria, y alcanzó un punto de máxima visibilidad cuando tocó ante 1,5 millones de personas en la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa 2023. A eso suma un recorrido singular incluso para el mundo clerical: fue capellán militar en Kosovo y Afganistán, y construyó una presencia digital que hoy supera los 2,8 millones de seguidores en Instagram.
Buenos Aires, además, no fue elegida sólo como escala de una gira, sino como escenario cargado de sentido para el homenaje. En la nota previa publicada por La Nación, los organizadores explicaron que querían un tributo en la calle, frente a la Catedral y en un espacio asociado a la idea de encuentro que Francisco promovió durante años. El gesto busca que la memoria del pontífice no quede reducida a una liturgia con asistentes previsibles, sino que se mezcle con una multitud heterogénea en el corazón político y simbólico de la ciudad.
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Dentro de ese clima, García Cuerva dejó correr la otra novedad que reordenó la conversación pública. “Hay una gran posibilidad de que León llegue a la Argentina antes de fin de año”, afirmó al hablar sobre las gestiones para una eventual visita del Papa, y agregó que el Monumental fue puesto a disposición para actividades oficiales aunque por ahora no hay fecha confirmada. La frase no equivale a un anuncio formal del Vaticano, pero sí instala una expectativa concreta y muestra que, en la Iglesia argentina, el tema ya se mueve en conversaciones de organización real y no sólo en terreno de rumor.
La consecuencia política de esa declaración es inmediata. El show del padre Guilherme deja de ser únicamente un tributo creativo a Francisco y pasa a leerse también como una escena donde la Iglesia porteña prueba capacidad de convocatoria, lenguaje público y tono de época en una Buenos Aires que podría recibir a León XIV en los próximos meses. Por eso el evento de esta noche importa más de lo que su formato sugiere a primera vista: pone en juego cómo quiere mostrarse la Iglesia en la calle y con qué herramientas pretende volver a conversar con públicos que hace tiempo mira desde afuera.
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La incógnita de fondo todavía sigue abierta y probablemente no se despeje en el corto plazo. Falta saber si la apuesta artística logra consolidarse como una forma válida de evangelización urbana y falta, sobre todo, conocer si esa expectativa por la llegada de León XIV encuentra confirmación oficial. Lo que ya quedó claro este sábado es que García Cuerva eligió jugar fuerte en ambos planos: defendió una puesta poco convencional para homenajear a Francisco y, al mismo tiempo, dejó a la Iglesia argentina mirando otra vez hacia una visita papal posible.
Fuente: LA NACION.
















