
El SOMU acusa a las empresas de frenar la temporada y tensar otra vez la pesca
Chubut20/04/2026
REDACCIÓNJuan Navarro apuntó contra las cámaras por la falta de acuerdo, rechazó rebajas salariales y advirtió que otra demora deja a la gente sin días de trabajo.

La temporada de pesca sigue trabada y el conflicto ya entró en una zona donde cada día sin barcos en el agua pesa sobre el bolsillo de la tripulación. Desde el SOMU, el secretario de Pesca Juan Navarro cargó la responsabilidad sobre las empresas, cuestionó la estrategia de negociación de las cámaras y sostuvo que el sector empresario volvió a poner la presión sobre los trabajadores. En la entrevista con El Quinto Poder por #LA17, el dirigente dejó en claro que el gremio está dispuesto a seguir discutiendo, pero no a convalidar una poda salarial de la magnitud que pretenden las patronales.
Navarro describió un escenario de conversaciones inestables, con avances parciales que después vuelven a caer cuando las empresas regresan a la posición que habían llevado al Ministerio de Trabajo en febrero. En ese punto, resumió la dificultad con una frase que exhibe la rigidez de la negociación: “Seguimos sin acuerdo, seguimos ahí negociando” y “a veces medio complicado negociar cuando por ahí se ponen en que es esto o esto”. La lectura sindical es que esa conducta no sólo demora un entendimiento, sino que también alimenta incertidumbre en plena previa de temporada.


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El eje más duro del planteo del gremio aparece cuando pone nombre al responsable de los días perdidos. Navarro sostuvo que la falta de trabajo no surge de una negativa sindical a embarcarse, sino de una decisión empresaria de no mover la flota. “La pérdida de días de trabajo es de parte de ellos”, afirmó, y enseguida agregó: “están jugando con la necesidad de la gente”. Esa acusación no quedó aislada, porque la enlazó con lo ocurrido el año pasado, cuando, según recordó, los barcos recién salieron en agosto y la demora tampoco obedeció a una traba del sindicato.
La crítica se profundiza cuando el dirigente menciona la maniobra impulsada por parte del empresariado para abrir la zona norte sin siquiera garantizar que después haya actividad. Según relató, algunas firmas pidieron al Consejo Federal Pesquero la apertura al norte del paralelo 41, pero al mismo tiempo hicieron saber que ni aun con esa habilitación sacarían los barcos. Para Navarro, esa contradicción expone que el problema no pasa por una imposibilidad operativa sino por una decisión patronal de tensar la negociación mientras la gente espera en tierra.
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Desde el sindicato repiten que la salida de las embarcaciones no bloquearía las conversaciones y que ambas cosas podrían transitar en paralelo. El propio secretario de Pesca del SOMU remarcó: “Nosotros no tenemos ningún problema que les salgan los barcos a navegar y seguimos negociando con los barcos en el agua”. Esa frase busca correr del centro cualquier intento de responsabilizar al gremio por la parálisis y refuerza la idea de que el sindicato acepta discutir sin detener la operatoria, siempre que no se le imponga una rebaja drástica en los haberes.
En ese terreno aparece el caso de Conarpesa, que para el SOMU representa un antecedente especialmente sensible por los acuerdos particulares firmados con sus trabajadores. Navarro fue terminante al referirse a esos convenios: “son acuerdos particulares que son ilegítimos, son ilegales”. Según explicó, esa empresa pretende liquidar con la baja del 22% y con el valor dólar al 78%, una fórmula que, en su mirada, termina descargando sobre el salario una reducción que ronda entre el 40% y el 44%.
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La posición sindical, en cambio, se apoya en un punto que Navarro quiso aclarar varias veces durante la charla: la aceptación de las tablas, pero con el valor del dólar al 90%. “Aceptar las tablas esas que presentaron el Ministerio pero con el valor del dólar al 90. Hasta ahí estamos”, explicó, antes de detallar que el nuevo foco del conflicto pasa por los rubros fijos que las cámaras también quieren recortar. Allí mencionó el sueldo básico de navegación, el artículo 33, la ropa de trabajo y la bodega completa, mientras el gremio sostiene que ya cedió en parte de la discusión y que la contraparte sigue corriendo el arco.
Aun con ese cuadro, Navarro eligió no cerrar la puerta a una salida negociada. “Sí, sí, sí, siempre. La esperanza es lo último que se pierde, pero sí somos optimistas de llegar a un acuerdo”, dijo cuando le preguntaron si todavía veía posible destrabar la temporada. Ese optimismo, sin embargo, convive con una descripción áspera de la mesa paritaria, donde el SOMU considera que ya aceptó una porción importante del esquema salarial y que del otro lado la exigencia sigue creciendo sobre rubros que impactan directo en el ingreso final del marinero.
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Dentro de ese mapa, uno de los sectores más golpeados vuelve a ser el de los eventuales o relevos, que ya habían quedado muy afectados la temporada pasada. Navarro lo remarcó con claridad al señalar: “Acá el que más perdió fue el relevo”, y recordó que en una temporada normal esos trabajadores pueden hacer dos, tres o hasta cuatro mareas, algo que representa un alivio importante para su economía. El problema, en su visión, es que todos dicen estar preocupados por la gente, pero después esa preocupación no se traduce en decisiones concretas que permitan empezar a trabajar.
















