
El calafate patagónico esconde antioxidantes en cáscaras y semillas
PODCASTS Radio Francia Internacional05/05/2026
REDACCIÓNUn estudio de la Universidad de Chile analizó residuos del fruto y detectó compuestos con potencial para alimentos funcionales y salud intestinal.

El podcast Mundo Ciencia, de Radio Francia Internacional, puso la mirada sobre un fruto profundamente asociado a la Patagonia: el calafate, cuyo descarte agroindustrial empieza a aparecer como una posible fuente de alto valor nutricional. Un estudio del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile analizó cáscaras, semillas, fibra y restos de pulpa de Berberis microphylla, el nombre científico de esta baya endémica. El hallazgo cambia la lectura habitual sobre lo que queda después de elaborar jugos y mermeladas, porque esos residuos contienen antioxidantes capaces de abrir nuevas líneas para la salud intestinal, los alimentos funcionales y la economía circular.
El calafate suele ingresar al consumo regional a través de preparaciones dulces, bebidas, productos artesanales y elaboraciones vinculadas al turismo patagónico. Detrás de esa cadena aparece una parte menos visible: una porción importante del fruto termina descartada después del procesamiento. La investigación citada por RFI coloca ese sobrante en otro lugar, ya que cáscaras, semillas y fibras conservarían compuestos bioactivos que hasta ahora quedaban fuera del aprovechamiento comercial.


ESCUCHAR EL AUDIO DEL PODCAST:
El equipo del INTA de la Universidad de Chile estudió esos residuos y encontró polifenoles insolubles con una capacidad antioxidante muy superior a la detectada en el fruto completo. El dato más fuerte del trabajo señala que esos compuestos pueden ser hasta mil veces más potentes que los antioxidantes evaluados en la baya entera. Esa diferencia convierte al descarte en un material de interés científico, porque el valor no estaría solamente en el fruto que se consume, sino también en aquello que la industria deja de lado.
OTRAS NOTICIAS:
La particularidad de estos polifenoles está en su relación con la fibra vegetal. A diferencia de otros antioxidantes, los compuestos identificados en los residuos del calafate no se absorben de manera temprana en el intestino delgado. Esa condición les permite llegar al colon, donde la microbiota intestinal puede transformarlos y activar un efecto protector frente al estrés oxidativo, un proceso asociado al envejecimiento celular y a distintas enfermedades crónicas.
La investigación se apoyó en ensayos de laboratorio con células intestinales humanas, conocidas como Caco-2, para evaluar la capacidad antioxidante de la fracción insoluble extraída de cáscaras y fibra. Ese paso resulta relevante porque permite pasar de una mirada general sobre el alimento a una evaluación más específica sobre su posible impacto biológico. Los resultados fueron publicados en Food Research International, una revista científica internacional dedicada a estudios sobre alimentos, nutrición y tecnología alimentaria.
OTRAS NOTICIAS:
La primera autora del trabajo, Alina Concepción Alvarez, estudiante del Doctorado en Nutrición y Alimentos del INTA de la Universidad de Chile, fue entrevistada por RFI para explicar el alcance del hallazgo. Su investigación se ubica en un campo que busca transformar subproductos vegetales en ingredientes con nuevas funciones. En ese marco, el calafate aparece como una materia prima con identidad patagónica y con potencial para sumarse a desarrollos de mayor valor agregado.
El concepto de nutracéutico resulta central para entender la proyección del estudio. Estos compuestos se ubican en una zona intermedia entre nutrición y salud, porque no solo aportan nutrientes, sino que también pueden contribuir a prevenir enfermedades o mejorar funciones del organismo. En el caso del calafate, los residuos podrían usarse en suplementos, alimentos enriquecidos o formulaciones orientadas a la salud intestinal, siempre que nuevas etapas de investigación permitan avanzar desde el laboratorio hacia aplicaciones seguras y reguladas.
OTRAS NOTICIAS:
La economía circular aparece como otro punto fuerte de la investigación, especialmente para regiones donde la biodiversidad local puede integrarse con producción, ciencia y agregado de valor. Convertir residuos del calafate en ingredientes útiles permitiría reducir desperdicio, generar nuevas oportunidades económicas y fortalecer cadenas productivas basadas en recursos patagónicos. Esa mirada resulta estratégica porque desplaza la idea de descarte y propone una lectura productiva sobre materiales que ya existen dentro del circuito agroalimentario.
El trabajo también deja una pregunta abierta para la Patagonia argentina y chilena: cómo transformar conocimiento científico en producción local sin perder identidad territorial ni control sobre el recurso. El calafate forma parte de una memoria cultural y económica regional, pero este tipo de estudios muestra que también puede ingresar en debates de innovación alimentaria. La consecuencia pendiente será ver si estos antioxidantes del descarte logran salir del laboratorio y convertirse en desarrollos concretos para salud, industria y aprovechamiento sustentable.
Material publicado por gentileza Radio Francia Internacional















