
Por qué algunas personas sufren más que otras cuando hace calor
PODCASTS Radio Francia Internacional23/06/2026
REDACCIÓNLa termorregulación combina sensores corporales, mitocondrias y percepción personal; por eso una misma temperatura no se vive igual en todos.

El podcast Salud y Bienestar, de Radio Francia Internacional, planteó en su episodio “¡Qué calor! Por qué no somos todos iguales ante las altas temperaturas” una pregunta que aparece cada vez que llega una ola de calor: por qué algunas personas sienten que se ahogan en la temperatura, mientras otras parecen atravesarla con menos dificultad. La explicación no queda reducida a una preferencia personal ni a una queja subjetiva. El cuerpo humano mantiene una temperatura media cercana a los 37 grados, pero la forma de percibir el calor cambia de una persona a otra. Esa diferencia abre una mirada sanitaria sobre la termorregulación, la percepción corporal y los mecanismos internos que intervienen cuando el ambiente se vuelve hostil.
La sensación de calor no depende únicamente del número que marca un termómetro. RFI introdujo el tema a partir de preguntas concretas, entre ellas “¿La percepción que tenemos de la temperatura de nuestro cuerpo es objetiva?”. Esa duda resulta central porque muchas discusiones cotidianas parten de experiencias distintas frente a una misma habitación, una misma calle o una misma jornada de canícula. La percepción térmica combina información biológica, sensibilidad corporal y respuesta fisiológica ante el ambiente. Por eso, dos personas pueden compartir la misma temperatura exterior y describir sensaciones completamente diferentes, sin que una de las dos exagere necesariamente lo que siente.


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El programa también recordó que existen personas más calurosas y otras más friolentas, aun cuando todas comparten una temperatura corporal promedio similar. Esa diferencia suele verse en oficinas, hogares, escuelas o espacios públicos donde una misma condición ambiental provoca respuestas opuestas. La variación individual ante el calor muestra que el cuerpo no funciona como una máquina idéntica en todos los casos. La termorregulación depende de procesos internos complejos, de la manera en que cada organismo interpreta señales térmicas y de cómo activa respuestas para conservar o liberar calor según la situación.
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Uno de los puntos más interesantes del enfoque de RFI aparece en la mención de las mitocondrias. El podcast las describe como organoides celulares poco conocidos que participan en mecanismos fisiológicos complejos vinculados con la temperatura. Las mitocondrias intervienen en procesos energéticos que ayudan a entender cómo el cuerpo produce, administra y responde al calor. Esa mirada lleva el tema más allá de la superficie de la piel, porque sitúa la reacción al calor dentro de una red celular que trabaja incluso antes de que la persona pueda explicar con palabras qué siente.
La termorregulación también involucra sensores corporales que captan información térmica. Según el texto de RFI, la sensación de temperatura depende de ocho sensores presentes en el cuerpo. Esos sensores permiten que el organismo registre cambios y construya una respuesta frente al frío, el calor o las variaciones del ambiente. La percepción que llega a la conciencia, entonces, es el resultado de señales físicas que se procesan de manera compleja. Esa información ayuda a explicar por qué una persona puede sentirse sofocada antes que otra, aunque ambas estén expuestas al mismo clima.
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El episodio convocó a Guy Lenaers, director de investigación de un instituto de la Universidad de Angers, en el oeste de Francia, especializado en el estudio de las mitocondrias. Su presencia le da al tema una base científica, porque vincula el calor cotidiano con la termogénesis y la biología molecular. La pregunta por el calor deja de ser doméstica cuando entra en juego la investigación sobre cómo las células participan en la regulación térmica. Esa conexión permite entender que una ola de calor no afecta solo por la temperatura exterior, sino por la capacidad interna de cada cuerpo para adaptarse.
RFI también planteó otra pregunta muy común durante los días de calor: “¿Ayuda una ducha fría cuando se tiene calor?”. La formulación sirve para mostrar que muchas respuestas cotidianas ante la canícula pueden parecer simples, aunque detrás haya mecanismos corporales más complejos. El cuerpo no solo recibe estímulos externos, también interpreta esos estímulos y ajusta su propia respuesta térmica. Por eso, las estrategias para aliviar el calor no siempre se viven de la misma manera en todas las personas, ni producen una sensación idéntica después de aplicarlas.
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La pregunta sobre mujeres y hombres también aparece en el episodio, con una formulación directa: “¿Son las mujeres más friolentas que los hombres?”. El planteo muestra que la percepción térmica atraviesa conversaciones familiares, laborales y sociales, pero también exige cuidado para no convertir diferencias corporales en lugares comunes sin explicación. La experiencia del frío o del calor puede variar entre personas, grupos y condiciones individuales, pero necesita una lectura fisiológica antes que una respuesta automática. Esa perspectiva evita reducir el tema a frases repetidas y abre una discusión más seria sobre sensibilidad corporal.
La canícula vuelve más visible esa diversidad de respuestas. Cuando las temperaturas suben, las diferencias que en otro momento parecen menores pueden convertirse en malestar, cansancio, irritabilidad o necesidad de modificar rutinas. El calor extremo obliga a prestar atención a señales corporales que no siempre se interpretan igual entre una persona y otra. La misma jornada puede ser tolerable para alguien y agotadora para otra persona, especialmente cuando la exposición se prolonga, los espacios no están bien ventilados o el cuerpo no logra recuperar confort térmico durante varias horas.
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El límite pendiente está en comprender que el calor no se vive solo desde afuera hacia adentro. La temperatura ambiental importa, pero también importa cómo cada organismo la percibe, la procesa y la regula. La nota sanitaria que deja el podcast de RFI es que no todos somos iguales ante las altas temperaturas, aunque compartamos una temperatura corporal media cercana a los 37 grados. Esa diferencia obliga a mirar el calor como un fenómeno físico, biológico y subjetivo a la vez, con respuestas que dependen de sensores, mitocondrias y mecanismos internos todavía poco conocidos para gran parte del público.
Material publicado por gentileza Radio Francia Internacional
















