
El INDEC midió una utilización del 59,8% en la industria manufacturera, con mejora mensual e interanual sobre bases bajas.

Las fábricas argentinas trabajaron con más intensidad en marzo, aunque todavía dejaron ociosa una parte relevante de su capacidad productiva. La industria manufacturera utilizó el 59,8% de su potencial máximo, según informó el INDEC. El dato mostró una mejora fuerte frente a febrero y contra marzo del año pasado, pero no alcanzó para perforar el umbral del 60%.
El repunte llegó después de un primer bimestre con números negativos para la actividad fabril. La comparación mensual marcó una suba de 5,2 puntos porcentuales respecto de febrero. La variación interanual también fue positiva, con una mejora de 5,4 puntos porcentuales frente a marzo de 2025.


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La lectura del dato exige una advertencia central. La mejora se produjo contra bases de comparación muy bajas, por lo que el salto estadístico no implica por sí solo una recuperación consolidada. El nivel general de uso industrial siguió debajo de un punto considerado todavía moderado para una economía con capacidad instalada disponible.
El informe sectorial mostró una recuperación concentrada en actividades puntuales. Sustancias y productos químicos explicó buena parte del avance interanual, con una suba de 15,7 puntos porcentuales. Ese comportamiento estuvo relacionado con mayores niveles de elaboración de materias primas plásticas, caucho sintético y productos químicos básicos.
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El desempeño químico también quedó atravesado por un factor de comparación extraordinario. Marzo de 2025 había estado afectado por las inundaciones en Bahía Blanca, que golpearon al polo petroquímico de esa ciudad. Por eso, parte de la mejora de este año refleja la normalización frente a un mes previo distorsionado por ese episodio.
Las industrias metálicas básicas también empujaron el promedio general. El bloque avanzó 10 puntos porcentuales, impulsado por un crecimiento importante en la producción de acero crudo. A eso se sumaron mejoras en alimentos y bebidas, con una suba de 4 puntos, y en refinación de petróleo, que trepó 10,2 puntos.
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La foto sectorial dejó diferencias marcadas dentro de la industria. La refinación de petróleo operó al 86% de su capacidad instalada y se ubicó muy por encima del promedio general. También superaron el nivel total las industrias metálicas básicas, con 73,3%, papel y cartón, con 70%, sustancias y productos químicos, con 69,5%, además de productos alimenticios y bebidas, con 61,6%.
En la otra punta quedaron ramas con utilización mucho más baja. La industria automotriz operó al 49,6%, mientras que caucho y plástico llegó al 41,3%. Productos textiles registró 40,2% y la metalmecánica, sin automotores, quedó en 40%, lo que muestra sectores todavía lejos de una utilización plena.
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El dato de capacidad instalada acompañó una mejora previa en la producción industrial. La semana pasada, el organismo estadístico había informado que el Índice de Producción Industrial manufacturero creció 3,2% mensual y 5% interanual. Ese rebote permitió recuperar parte del terreno perdido tras un arranque de año débil.
Los especialistas citados en el informe advirtieron que la mejora habría sido más acotada sin el efecto de las inundaciones del año pasado. Esa aclaración pesa sobre la interpretación del resultado, porque separa el rebote estadístico de una recuperación sostenida. La industria mostró más movimiento en marzo, pero todavía no dejó una señal uniforme de expansión.
Abril aparece como el primer test para medir la continuidad del repunte. Los datos iniciales del mes siguiente dejaron señales mixtas y no garantizan que el salto de marzo se mantenga. El límite pendiente está en convertir una mejora puntual en una tendencia más estable, con más sectores trabajando por encima de los niveles actuales.
Fuente: Ámbito

















