
El balance parcial del año registra daños en todo el país, con viviendas destruidas, rutas afectadas, ríos desbordados y miles de hectáreas perdidas.

Las lluvias dejaron en Ecuador un impacto humano y material extendido desde el inicio del año. El último balance oficial registra 19 personas fallecidas, 34 heridas y 119.132 afectadas por la temporada invernal. Las cifras corresponden al relevamiento parcial informado hasta el 9 de junio por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos.
El fenómeno golpeó a las 24 provincias del país andino con una sucesión de emergencias asociadas al agua, la inestabilidad del suelo y los daños estructurales. Desde el 1 de enero se contabilizaron 2.903 eventos adversos en distintos puntos del territorio. El alcance territorial incluye 208 cantones y 780 parroquias, lo que muestra una afectación distribuida más allá de zonas aisladas.


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La dimensión social del temporal también aparece en la cantidad de personas damnificadas. El organismo nacional registró 19.943 damnificados, además de decenas de miles de viviendas con algún nivel de daño. La emergencia no se limita a familias evacuadas o aisladas, porque también impacta sobre servicios, infraestructura pública, producción y movilidad.
Las viviendas figuran entre los daños más sensibles del informe. Hasta el momento, 293 casas quedaron destruidas y otras 34.536 resultaron afectadas por los distintos eventos climáticos. Ese cuadro obliga a sostener respuestas de asistencia mientras las lluvias continúan y algunos ríos mantienen niveles de riesgo.
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El reporte oficial detalla una combinación de inundaciones, deslizamientos de tierra, lluvias intensas y erosión hídrica. También se registraron vendavales, hundimientos, aluviones y colapsos estructurales en diferentes sectores del país. Esa diversidad de eventos complica la respuesta, porque cada zona enfrenta daños distintos según su geografía, nivel de exposición y capacidad de acceso.
La infraestructura vial y de conexión también sufrió consecuencias directas. Las autoridades contabilizaron 72,19 kilómetros de vías afectadas y 33 puentes destruidos por las lluvias y sus derivaciones. A eso se suman daños en bienes públicos y privados, lo que amplía el impacto operativo sobre la circulación, la asistencia y la recuperación de servicios.
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El sistema educativo y sanitario quedó alcanzado por la emergencia. Según el balance, 882 instituciones educativas presentan daño funcional y 39 centros de salud resultaron afectados. Esos datos muestran que el temporal no solo dejó pérdidas materiales, sino también dificultades para sostener actividades básicas en comunidades golpeadas por el fenómeno.
El daño productivo aparece como otro frente crítico. Las lluvias provocaron la pérdida de 27.848 hectáreas de cultivos y la muerte de 162.844 animales. Esa afectación compromete economías familiares, producción rural y abastecimiento en zonas donde el clima ya alteró caminos, viviendas e infraestructura.
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La situación hídrica mantiene puntos de atención abiertos. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos reportó cinco ríos desbordados y otros ocho con tendencia a subir de nivel. Ese dato sostiene el riesgo en áreas expuestas a nuevas crecidas, especialmente si las precipitaciones persisten en los próximos días.
El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología emitió una advertencia vigente entre el 7 y el 10 de junio por lluvias y tormentas eléctricas de nivel medio y alto en varias zonas del país. El aviso incluye precipitaciones de moderada a alta intensidad en el Litoral, la Amazonía y las estribaciones de la cordillera. El límite inmediato está en la evolución de los ríos y en la capacidad de sostener asistencia mientras el clima sigue activo sobre Ecuador.

















