
Villarruel: “No hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni”
Política20/06/2026
REDACCIÓNLa vicepresidenta cuestionó la presencia del jefe de Gabinete en el acto por la Bandera y denunció que no recibió invitación formal en Rosario.

El acto por el Día de la Bandera en Rosario dejó una postal política que volvió a exhibir la distancia entre Victoria Villarruel y la Casa Rosada. La vicepresidenta participó de la ceremonia, pero denunció que no recibió una invitación formal del Gobierno nacional. En ese marco, cuestionó la presencia de Manuel Adorni y rechazó que la conmemoración patria quedara atravesada por una señal de respaldo al jefe de Gabinete. La frase más dura apuntó directamente contra el funcionario: “No hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni”. El mensaje agregó otra capa a la disputa interna que rodea al oficialismo desde hace meses.
La tensión no apareció solo en declaraciones posteriores, sino también en gestos visibles durante el acto. Villarruel sostuvo que el Día de la Bandera debía concentrarse en la figura de Manuel Belgrano y en la unidad de los argentinos. Esa definición funcionó como contraste con la presencia de Adorni, interpretada políticamente como una señal del presidente Javier Milei hacia su funcionario. La vicepresidenta buscó despegarse de esa lectura y ubicar la fecha en otro registro. “Es un acto patrio, no un acto para apoyar a Adorni”, afirmó, antes de remarcar que la figura del jefe de Gabinete estaba fuera de lugar en esa ceremonia.


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El reclamo por la invitación formal agregó un elemento institucional al conflicto. Villarruel dijo que la exclusión del protocolo no podía tratarse como un detalle menor, porque el cargo que ocupa integra la conducción constitucional del país. “No está bien que a un vicepresidente se le niegue la entrada”, planteó ante la prensa en Rosario. También advirtió que el mensaje público de esa situación resultaba negativo para una fecha que, en su lectura, debía convocar a todos los argentinos. “Estamos en democracia, esto representa la bandera para todos los argentinos. Es un mensaje pésimo que no haya saludo, que no haya invitación y que haya esta segregación”, señaló.
La vicepresidenta intentó presentar su presencia en Rosario como una decisión ligada a la fecha patria y no como una búsqueda de confrontación abierta. Sin embargo, sus propias declaraciones dejaron expuesta la fractura con el Ejecutivo. “No quiero hacer de esto un acto político y no quiero tener alguna otra declaración que no sea la unión de los argentinos y la de seguir los valores del general Manuel Belgrano”, sostuvo. La frase buscó ubicar el foco en la bandera y en Belgrano, pero también marcó una diferencia con la organización oficial. En la práctica, Villarruel convirtió su asistencia en un pronunciamiento sobre el lugar que ocupa dentro del Gobierno.
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El cruce con Adorni tuvo un peso adicional por el contexto político que rodea al jefe de Gabinete. El texto fuente señala que su presencia fue leída como un nuevo respaldo de Milei a un funcionario investigado por presuntas irregularidades patrimoniales. Villarruel evitó extenderse sobre ese punto, pero eligió una frase de alto voltaje para cuestionar el lugar que se le dio en la ceremonia. “Hoy hay que recordar la bandera y recordar la figura de Belgrano. Lo de Adorni está totalmente de más”, remató. La crítica no quedó dirigida solo al funcionario, porque también interpeló la decisión presidencial de sostenerlo en primera línea durante un acto de fuerte carga simbólica.
La escena durante el Himno Nacional sumó una lectura gestual al enfrentamiento. Mientras ministros y secretarios de Estado orientaban sus miradas hacia el escenario principal donde estaba el Presidente, Villarruel permaneció de espaldas a esa estructura y miró de manera fija hacia la insignia patria. Recién giró hacia el escenario una vez finalizada la ceremonia protocolar, cuando comenzaron los aplausos generales. Ese gesto, informado por cronistas presentes, fue leído como otra señal dentro de una relación política quebrada. La vicepresidenta eligió mirar la bandera, no el espacio ocupado por Milei y su comitiva, en una fecha donde cada movimiento quedó cargado de sentido.
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El episodio de Rosario no quedó aislado dentro de la relación entre Milei y Villarruel. El texto fuente lo vincula con el desplante registrado durante el Tedeum del 25 de Mayo, cuando el Presidente tampoco le habría dirigido el saludo a su compañera de fórmula. Esa repetición instala una dinámica de distancia pública que ya no se limita a diferencias reservadas o versiones de pasillo. La falta de saludo, la ausencia de invitación formal y la ubicación política de Adorni compusieron una misma escena de tensión. En términos institucionales, la novedad no es que existan diferencias, sino que esas diferencias vuelvan a mostrarse en actos centrales del calendario nacional.
El uso de la figura de Belgrano también operó como terreno de disputa discursiva. Villarruel invocó los valores del creador de la Bandera para cuestionar al jefe de Gabinete y para rechazar que la ceremonia se convirtiera en una señal de apoyo interno. Al hacerlo, trasladó la pelea oficialista a un plano simbólico más amplio, donde la bandera funciona como referencia de unidad y no como patrimonio de un sector del Gobierno. La vicepresidenta buscó presentarse como defensora del carácter patrio del acto, frente a una Casa Rosada que, según su planteo, habría usado la ceremonia para ordenar su propio tablero político. Esa lectura explica la dureza de sus palabras contra Adorni.
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La jornada dejó a la vicepresidenta dentro del acto, pero fuera del dispositivo político central del Gobierno. Sus declaraciones instalaron un nuevo capítulo en la convivencia interna de La Libertad Avanza y sumaron presión sobre una relación institucional ya deteriorada. Milei, Adorni y Villarruel compartieron el mismo espacio público, aunque la ceremonia terminó exhibiendo más distancia que cohesión. El límite pendiente ahora está en cómo seguirá funcionando esa convivencia dentro de un Gobierno donde la vicepresidenta denuncia exclusión y el Presidente sostiene a sus funcionarios más cercanos. Rosario mostró que la fractura ya no necesita reuniones privadas para hacerse visible.
Fuente: NA.















