
La energía ya mueve millones en la costa rionegrina y cambia negocios que nada tenían que ver con el petróleo
Actualidad24/06/2026
Sergio BustosLa transformación que impulsa el desarrollo energético en la costa de Río Negro ya no se refleja solamente en los grandes proyectos de infraestructura. El movimiento empieza a sentirse en actividades cotidianas y en sectores que, hasta hace poco tiempo, estaban lejos de cualquier vínculo con la industria petrolera.

El efecto se observa en hoteles con mayor ocupación, ferreterías que incrementan sus ventas, empresas de transporte que amplían servicios y proveedores locales que encuentran nuevas oportunidades de negocio. Según datos difundidos por el gobierno provincial, las obras que se ejecutan en Punta Colorada ya generaron compras por más de 15.902 millones de pesos a empresas rionegrinas.
El volumen de contrataciones alcanzó a 103 firmas locales que participan de distintas etapas de los proyectos. Para la administración provincial, estos números muestran que el impacto económico comenzó a trasladarse a las comunidades donde se desarrollan las obras y a otros centros urbanos vinculados a la cadena de servicios.


OTRAS NOTICIAS
Sierra Grande aparece como uno de los principales beneficiarios de este proceso. La localidad concentra 62 de las empresas involucradas en el paquete de obras relevado, equivalente a seis de cada diez proveedores activos. Allí se destacan rubros relacionados con alojamiento, gastronomía, transporte, materiales de construcción, vigilancia y ferretería.
Sin embargo, el fenómeno no se limita a una sola ciudad. También participan empresas radicadas en San Antonio Oeste, Las Grutas, Playas Doradas, Viedma, Cipolletti y Allen, entre otras localidades que comenzaron a integrarse al entramado económico que generan las inversiones energéticas.
Los números permiten dimensionar la magnitud del movimiento. El transporte de personal encabeza la lista con más de 5.164 millones de pesos facturados. Detrás aparecen los servicios de alimentación y provisión de viandas, que superan los 4.059 millones, mientras que el abastecimiento de combustible suma más de 1.312 millones.
OTRAS NOTICIAS
La actividad también generó ingresos importantes en sectores menos visibles. El alojamiento acumula más de 900 millones de pesos, las ferreterías cerca de 770 millones y los proveedores de materiales de construcción alrededor de 620 millones. A eso se agregan servicios de seguridad, salud ocupacional y gestión ambiental.
La expectativa que genera el desarrollo energético también se refleja en el interés de las empresas por incorporarse a la cadena de proveedores. Actualmente el Registro Provincial de Proveedores Energéticos cuenta con 479 firmas inscriptas, una cifra que muestra el crecimiento del sector y la búsqueda de nuevas oportunidades comerciales.
Las Grutas lidera ese registro con 95 empresas anotadas, casi una quinta parte del total provincial. San Antonio Oeste ocupa el segundo lugar con 52 firmas, mientras que Sierra Grande aparece tercera con 18 compañías registradas para participar de futuros proyectos.
Desde el gobierno provincial consideran que el desafío consiste en acompañar este crecimiento sin alterar el funcionamiento de las comunidades. El gobernador Alberto Weretilneck señaló: "Sabemos que una gran obra también cambia la vida cotidiana de las comunidades. Por eso el Estado tiene que estar presente: para ordenar, acompañar y cuidar el crecimiento de manera equilibrada".
El mandatario también buscó moderar las expectativas sobre los tiempos de transformación. "No queremos prometer que todo cambia de un día para el otro. Queremos construir un proceso serio, con trabajo local, empresas locales y comunidades que puedan crecer sin perder equilibrio", afirmó.
La estrategia oficial apunta a aprovechar las ventajas que ofrece la región para consolidar este proceso. La provincia destaca que la Zona Atlántica cuenta con infraestructura turística, experiencia en servicios, disponibilidad de mano de obra y una ubicación estratégica para el desarrollo de proyectos vinculados a la exportación energética.
Mientras las obras continúan avanzando, el impacto económico ya comenzó a extenderse más allá de los grandes contratos petroleros. En muchas localidades de la costa rionegrina, el movimiento generado por la energía empieza a sentirse en actividades que forman parte de la vida diaria y que ahora encuentran una nueva fuente de demanda.














