
El Planetario Galileo Galilei se consolida como el más visitado en toda América Latina
Turismo28/06/2026
REDACCIÓNEl espacio porteño recibe más de 430.000 visitantes por año y combina astronomía, educación, tecnología, inclusión y cultura.

Más de 430.000 personas por año pasan por el Planetario Galileo Galilei, una cifra que lo ubica en un lugar singular dentro de América Latina y Central. El edificio de Palermo funciona como postal urbana, pero su peso actual no depende solo de la silueta futurista que aparece sobre Avenida del Libertador. La fuerza del Planetario está en convertir una visita escolar, una función inmersiva o una charla científica en una experiencia cercana para públicos muy distintos.
La escena pública suele quedarse con la imagen del domo, aunque puertas adentro existe una estructura más amplia. El Planetario produce espectáculos inmersivos, organiza cursos, dicta charlas, trabaja con instituciones científicas y sostiene propuestas educativas para distintas edades. Ese movimiento permanente explica por qué el lugar dejó de ser solo una postal de Buenos Aires para actuar como un centro activo de divulgación.


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Estefanía Coluccio Leskow, gerente operativa del Planetario, llegó a la gestión desde una formación científica directa. Es doctora en Ciencias Físicas de la Universidad de Buenos Aires, cursó en Exactas y realizó un doctorado y un posdoctorado fuera del país. “Me encantaba la investigación, pero notaba que me fascinaba la docencia, comunicar la ciencia y que todo el mundo se enterara de lo maravillosas que son la física y la astronomía”, contó.
Su tarea combina programación, proyectos educativos, propuestas culturales y administración. El Planetario depende del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, dentro de la Subsecretaría de Gestión Cultural. La gestión cotidiana exige traducir conocimiento científico en actividades que el público pueda entender, disfrutar y recordar.
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La educación aparece como una de las funciones más fuertes del espacio. Coluccio Leskow definió al Planetario como un ámbito de educación informal en ciencias, especialmente en ciencias espaciales. “La mayoría de los porteños, y también mucha gente del área metropolitana, asistió a un espectáculo full dome cuando era estudiante”, señaló.
Las funciones se producen dentro del propio Planetario y se piensan según edades y currícula escolar. Ese trabajo busca acompañar lo que chicos y chicas aprenden en la escuela, sin repetir el formato del aula. El objetivo educativo no se limita a transmitir datos, porque también busca despertar curiosidad y sostener preguntas sobre el cielo, el universo y la ciencia.
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La propuesta para jóvenes y adultos amplía ese alcance. Todos los semestres se dictan cursos para mayores de 15 años, con contenidos de Astronomía General, observación del cielo y Evolución de Galaxias. También hay cursos para niños y adolescentes sobre astrofísica, agujeros negros, sistema solar, gravedad y origen del universo.
La accesibilidad ocupa otro lugar central dentro del funcionamiento institucional. El Planetario ofrece actividades para personas ciegas, personas sordas, niños y adultos con TEA, además de salidas a escuelas y hospitales. “El Planetario tiene un compromiso muy fuerte con la accesibilidad, porque estamos convencidos de que el acceso al conocimiento es un derecho”, afirmó Coluccio Leskow.
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La divulgación científica requiere una combinación que no siempre resulta sencilla. El equipo incluye especialistas en ciencia, guionistas para shows full dome, personas vinculadas al arte y profesionales de comunicación para museos. La propuesta busca entretener sin vaciar el contenido, porque cada espectáculo pasa por supervisores expertos en astronomía.
La tecnología modificó la forma de mirar el cielo dentro del domo. Al comienzo, el Planetario proyectaba estrellas con un sistema mecánico que reproducía el cielo de Buenos Aires. Hoy utiliza proyectores especializados que mapean toda la cúpula, desarrolla shows full dome, ofrece realidad virtual con un viaje a Marte y suma telescopios renovados.
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La comunicación con el público también cambió. Coluccio Leskow explicó que antes la promoción dependía de flyers y que hoy se trabaja con videos e información visual para conectar mejor con la gente. “También estamos incorporando inteligencia artificial en las producciones del domo, tanto nosotros como las productoras con las que trabajamos”, indicó.
La comparación regional muestra un fenómeno difícil de repetir. La gerente operativa reconoció que existen planetarios del mundo con mejor tecnología o infraestructura, pero destacó que el de Buenos Aires posee una particularidad propia. “Este es un domo, un espacio de unos 300 metros cuadrados y, sin embargo, recibe más de 430.000 personas por año”, remarcó.
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La ubicación, la arquitectura y la identidad institucional ayudan a explicar esa convocatoria. Coluccio Leskow lo comparó con otros íconos porteños por su presencia en el paisaje y por el reconocimiento social acumulado. “Es un ícono de Buenos Aires, como el Obelisco o el Colón”, sostuvo.
El Planetario también trabaja sobre errores frecuentes de la astronomía. Una confusión habitual consiste en creer que funciona como un observatorio, cuando en realidad su cúpula no se abre porque se trata de un domo de proyección. La diferencia permite entender que su actividad principal no es mirar por un telescopio, sino construir experiencias científicas dentro de un lenguaje visual.
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Las falsas alineaciones planetarias y los mitos sobre agujeros negros forman parte de esas confusiones populares. Coluccio Leskow explicó que los planetas pueden verse cercanos entre sí desde la Tierra, pero eso no significa que estén alineados en el espacio. También aclaró que un agujero negro no se traga todo lo que tiene alrededor, ya que un astro puede orbitarlo sin caer en él.
El futuro inmediato suma nuevas propuestas para el museo y para la agenda pública. En los próximos meses se inaugurará la sección Laboratorio de Escalas: ¿cómo medís lo que no podés alcanzar?, pensada para explorar distancias, gravedad y escalas del universo de manera visual e interactiva. La programación también celebrará el año de la mujer en la ciencia con investigadoras e invitadas especiales en los Encuentros de Ciencia mensuales.
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La visita masiva, la inclusión y la tecnología colocan al Planetario ante una responsabilidad mayor que llenar funciones. Cada actividad debe sostener rigor científico, claridad narrativa y capacidad de asombro sin reducir la astronomía a un espectáculo vacío. El límite pendiente será conservar esa identidad cuando las nuevas formas de consumo, las pantallas rápidas y la inteligencia artificial vuelvan a cambiar la manera de acercarse al conocimiento.
Fuente: Infobae.




















