
La medida alcanza a 468 operadores que estaban inscriptos en el SIOCAL. Agricultura sostuvo que el trámite no tenía poder real de control.

Los operadores lácteos dejarán de estar incluidos en el Sistema de Información de Operadores de Carnes y Lácteos. La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca formalizó la exclusión del rubro mediante una resolución publicada en el Boletín Oficial. La decisión elimina una obligación registral que alcanzaba a 468 empresas y actores de la cadena.
La medida quedó establecida en la Resolución 103/2026, que sustituyó anexos del SIOCAL y dispuso excluir a los operadores lácteos de su ámbito de aplicación. El sistema conservará su denominación, pese a que ya no incluirá al rubro lácteo, para preservar continuidad operativa y seguridad jurídica. El registro seguirá vigente, pero ya no funcionará como puerta administrativa para la actividad láctea.


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El cambio no aparece aislado. En junio, la Resolución 81/2026 ya había derogado la normativa que sostenía el Registro de Operadores Lácteos y las competencias de registración y fiscalización heredadas de la ex Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario. La resolución publicada ahora ajusta el SIOCAL a ese recorte previo de competencias.
El argumento oficial se apoya en una diferencia legal con otras cadenas agroindustriales. Agricultura sostuvo que carnes y granos cuentan con marcos normativos que habilitan controles y sanciones, mientras que el sector lácteo no tenía una herramienta equivalente para sostener un poder sancionatorio efectivo. Sin esa base, el registro quedaba reducido a una obligación administrativa sin capacidad concreta de intervención.
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La explicación oficial fue directa: “la inscripción en el registro no se traducía en una herramienta de control sino en una carga burocrática para los operadores y su eliminación no implica resignar capacidad de fiscalización, sino adecuar los instrumentos a la normativa actual”. La frase marca el criterio político de la medida: quitar del sistema aquello que, según el Gobierno, no servía como control real.
Agricultura también remarcó el costo estatal de mantener el esquema. “Se elimina un trámite que resultaba redundante para el sector privado y se optimiza el uso de los recursos del Estado, que ya no deberá destinar esfuerzos a la gestión y seguimiento de un registro sin posibilidad de ejercer el poder sancionatorio”, indicó el área dependiente del Ministerio de Economía. El planteo combina alivio administrativo para empresas y menor carga de gestión para el Estado.
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El proceso había comenzado en 2025, cuando el Gobierno eliminó el RUCA y reorganizó los registros agroindustriales. En ese esquema, las matrículas de ganados, carnes y lácteos migraron al SIOCAL, mientras que el rubro granos pasó al SISA. La nueva resolución corrige ese diseño inicial y deja al SIOCAL concentrado en las actividades que Agricultura considera fiscalizables.
Al momento de la baja, el rubro lácteos tenía 468 operadores inscriptos. Además, sus actividades registrables ya habían sido reducidas de 13 a 2 dentro del proceso de simplificación. Ese dato muestra que la salida del sistema fue precedida por una reducción gradual del alcance administrativo sobre la cadena.
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La medida también deja una lectura institucional sobre el rumbo regulatorio. El Gobierno sostiene que reduce cargas para el sector privado y ordena los registros según competencias vigentes. El límite es que la eliminación del trámite no viene acompañada por una nueva herramienta específica de fiscalización para el mercado lácteo.

















