
Esteban Chalá, de CEPA, contó en #LA17 cómo trabaja el equipo argentino en Venezuela
Actualidad06/07/2026
REDACCIÓNUn equipo argentino trabaja en una zona devastada, sin servicios básicos, con más de dos toneladas de equipamiento y apoyo de CEPA Puerto Madryn.

Los rescatistas argentinos trabajan unas 14 horas por día entre edificios derrumbados, cortes de servicios y familiares que esperan recuperar a sus seres queridos. El operativo se concentra en Venezuela, dentro de una zona que los equipos describen como devastada por el colapso de torres, viviendas, rutas e infraestructura básica. Entre los integrantes de la misión se encuentra Esteban Chalá, de CEPA Puerto Madryn, quien relató la situación durante una entrevista realizada en #LA17.
Chalá explicó que el grupo cumple su cuarto día de trabajo en el lugar y que ya recuperó numerosos cuerpos. El operativo argentino está integrado por 64 componentes, con rescatistas, equipo médico, psicólogos y personal de apoyo para búsqueda. La intervención apunta a devolver los cuerpos a las familias, en un contexto donde las expectativas de hallar sobrevivientes disminuyen con el paso de las horas.


OTRAS NOTICIAS:
El equipo trabaja en el sector denominado OPT 25, uno de los edificios de mayor tamaño dentro del área afectada. Según describió Chalá, se trata de una estructura de 14 pisos, con 16 departamentos familiares por planta y una planta baja con importante circulación comercial. Esa combinación convierte el lugar en un punto de alta complejidad para los rescatistas, porque allí transitaban muchas personas antes del desastre.
Durante la comunicación con #LA17, Chalá de CEPA Puerto Madryn sostuvo que el operativo recuperaba más víctimas en ese mismo momento. “Ahora en este momento estamos sacando en total nueve personas fallecidas más”, afirmó Chalá durante la entrevista. También indicó que el trabajo diario exige jornadas extensas, movimiento permanente entre escombros y procedimientos cuidadosos para bajar los cuerpos desde zonas inestables.
OTRAS NOTICIAS:
La llegada del contingente argentino se concretó sin inconvenientes, según relató el rescatista. El grupo viajó en el avión de Enrique Piñeiro, de la fundación Solidair, con más de dos toneladas de equipamiento, maquinaria y herramientas. Chalá señaló que fueron recibidos por autoridades venezolanas, que facilitaron el trámite migratorio, el ingreso del material y el traslado interno mediante micros.
Las condiciones en el terreno complican cada comunicación y cada tarea de rescate. “Acá no hay luz, no hay agua, no hay gas”, dijo Chalá, al explicar que las instalaciones quedaron destruidas y que el equipo se comunica mediante dispositivos Starlink de CEPA. Aun así, destacó la colaboración de vecinos venezolanos, que acercan comida, agua y apoyo para sostener el trabajo de los rescatistas.
OTRAS NOTICIAS:
El nivel de destrucción supera lo que puede advertirse a distancia, según el testimonio brindado en la entrevista. “Son kilómetros y kilómetros de edificios, torres, casas y demás, todos caídos, las rutas cortadas, el piso rajado”, describió Chalá. El rescatista también habló de una “zona de destrucción masiva”, con infraestructura dañada y sectores donde el acceso resulta difícil por los derrumbes.
Los riesgos sanitarios forman parte de la preocupación diaria del operativo. Chalá indicó que existen enfermedades circulando, aunque aclaró que no cuentan con una evaluación completa de esa situación. Por eso, el equipo utiliza elementos de desinfección y procura reducir la exposición durante cada intervención sobre los restos del edificio.
OTRAS NOTICIAS:
Alrededor del área de trabajo permanecen familiares de personas atrapadas bajo los escombros. Chalá precisó que no corresponde hablar de refugiados, sino de “campos de evacuados”, porque se trata de población desplazada por el desastre. También contó que muchas familias comparten el espacio con los rescatistas, colaboran en distintas tareas y acompañan la búsqueda aun sin esperanza de encontrar personas con vida en ese edificio.
La misión cuenta además con maquinaria pesada para limpiar sectores del derrumbe y facilitar la extracción de cuerpos. Chalá explicó que subir y bajar entre los escombros resulta riesgoso, agotador y complejo, especialmente cuando deben trasladar víctimas con cuidado. Esa asistencia mecánica permite ordenar parte del área y mejorar las condiciones de trabajo dentro de un terreno inestable.
OTRAS NOTICIAS:
El rescatista comparó la escena con otras emergencias internacionales en las que participó. Recordó experiencias en Haití, Ucrania y otros puntos, mientras señaló que algunos integrantes del equipo también intervinieron en el terremoto de Turquía. “Realmente parece una zona de guerra”, afirmó, al describir calles con edificios destruidos y torres completamente colapsadas.
Desde Puerto Madryn también participan otros integrantes vinculados a CEPA. En la comunicación se mencionó a la instructora mayor Pámela Moore Brunt, la instructora mayor Zaida Tali y el auxiliar mayor Esteban Pacheco. Chalá remarcó que estas misiones permiten sumar experiencia, fortalecer la institución y preparar mejor a las filiales para futuras intervenciones humanitarias.
La permanencia del grupo argentino dependerá de la evolución del operativo y de la logística de regreso. Chalá estimó una misión de entre 10 y 15 días, aunque aclaró que el pedido de ayuda en otras áreas podría extender las tareas. El límite quedará marcado por la magnitud del desastre, la disponibilidad operativa y el plan de vuelo que permita organizar el retorno del contingente.















