
El Banco Central sumó más de USD 1.200 millones en un día por créditos de organismos y superó los USD 49.000 millones.

Las reservas internacionales del Banco Central tuvieron un salto fuerte a pocas horas de un vencimiento importante de deuda. El stock informado por la autoridad monetaria llegó a USD 49.536 millones, el nivel más alto desde el inicio de la gestión de Javier Milei. La suba diaria fue de más de USD 1.264 millones.
El incremento no respondió solo a compras en el mercado cambiario. Fuentes oficiales indicaron que el movimiento se explicó principalmente por el ingreso de parte de los créditos garantizados por organismos multilaterales. Esos fondos llegaron antes del pago de aproximadamente USD 4.300 millones previsto para el 9 de julio.


El dato relevante es que se trata de reservas brutas, una medida que incluye distintos activos y pasivos dentro del balance del Banco Central. Por eso, el salto mejora la foto financiera inmediata, pero no agota la discusión sobre la fortaleza real de las reservas netas. Aun así, el nivel alcanzado permite mostrar un colchón mayor antes de afrontar compromisos externos.
La cifra supera el registro anterior de la actual administración. El máximo previo se había anotado el 28 de mayo, cuando las tenencias llegaron a USD 48.511 millones. Con el nuevo dato, las reservas volvieron a ubicarse en niveles comparables con los de septiembre de 2019.
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En paralelo, el Banco Central compró USD 25 millones en el mercado cambiario. La adquisición fue menor frente al salto total del día, lo que confirma que el principal factor de variación estuvo en el ingreso de financiamiento. De todos modos, la operación mantuvo la racha positiva de la autoridad monetaria.
Desde la puesta en marcha del nuevo régimen monetario en enero, el BCRA acumuló 123 jornadas consecutivas con saldo comprador. En ese período sumó USD 11.421 millones mediante operaciones en el mercado y compras en bloque. Solo el 2 de enero se había registrado una rueda con resultado negativo.
La mayor compra diaria del año ocurrió el 10 de abril, cuando la entidad incorporó USD 457 millones. Ese comportamiento permitió superar con anticipación parte de las metas oficiales de acumulación. El Gobierno proyectaba para 2026 un saldo comprador de entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones, según la dinámica de la oferta de divisas y la demanda de pesos.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, ya había señalado que esa dinámica será determinante para sostener el programa. La acumulación de reservas depende del ingreso de dólares por exportaciones, financiamiento externo y operaciones del sector privado. También está condicionada por los pagos de deuda y por la demanda de cobertura en el mercado cambiario.
En junio, la autoridad monetaria moderó su intervención para no agregar presión sobre el tipo de cambio. Durante ese mes aumentó la demanda de dólares y la cotización subió más de 5%, por encima de la inflación por primera vez desde octubre de 2025. En ese contexto, las compras del Central fueron menores que en mayo.
Las adquisiciones de junio alcanzaron USD 1.418 millones, por debajo de los USD 2.596 millones registrados en mayo. Fue el segundo menor volumen mensual del año, solo por encima de enero. En los primeros cinco días hábiles de julio, el Banco Central sumó otros USD 256 millones.
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El ingreso de divisas por exportaciones agropecuarias y energéticas ayudó a ampliar el margen de acción de la autoridad monetaria. También contribuyeron las colocaciones de deuda externa por parte de empresas y provincias. Esos factores reforzaron la oferta de dólares y facilitaron la estrategia oficial de acumulación.
El salto de reservas llega en un momento sensible para el programa económico. El pago del 9 de julio pondrá a prueba la capacidad del Gobierno para atravesar vencimientos sin deteriorar de manera fuerte la posición del Banco Central. Por eso, el aumento previo funciona como una señal de respaldo financiero en la antesala del compromiso.
El Gobierno buscará mostrar el dato como una señal de estabilidad y acceso a financiamiento. El mercado, en cambio, seguirá mirando qué ocurre después del pago y cómo queda la posición efectiva de reservas. La diferencia entre reservas brutas y reservas netas seguirá siendo uno de los puntos más observados por analistas e inversores.
La mejora del stock bruto permite llegar al vencimiento con más margen, pero no elimina los desafíos del frente externo. La acumulación sostenida dependerá de que continúe la oferta de divisas, se mantenga el equilibrio cambiario y no aumente la demanda de cobertura. En esa tensión se jugará buena parte de la lectura financiera de las próximas semanas.















