
El escándalo del Banco Oddone: Una historia de poder, finanzas y silencio que dejó huellas en Madryn
Mi Archivo19/07/2026
Sergio BustosSu sucursal madrynense funcionó en la actual Biblioteca Sarmiento, donde hoy persisten rastros de aquel capítulo oscuro.

Durante décadas, el caso del Banco Oddone expuso las zonas grises del poder financiero argentino. No fue sólo una batalla judicial entre banqueros y organismos estatales: fue un engranaje más de las operaciones políticas, económicas y represivas del régimen militar iniciado en 1976. El banco tuvo presencia en varias provincias, y una de sus sucursales más recordadas fue la de Puerto Madryn, ubicada en Roque Sáenz Peña al 200, donde hoy funciona la Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento. En ese mismo edificio, aún puede verse la cabina vidriada donde se apostaba la guardia policial y la vieja caja fuerte encastrada en los muros, como testigos mudos de un entramado de poder y dinero que nunca terminó de esclarecerse.
“El Banco Oddone no fue sólo una víctima del sistema: fue también un síntoma de la impunidad financiera que cruzó gobiernos de facto y democráticos”, escribió un abogado querellante en uno de los fallos judiciales del caso. Fundado por Luis Alberto Oddone, empresario del interior bonaerense, el banco creció en los años setenta y se expandió por varias ciudades, entre ellas Madryn, donde abrió su sede en pleno auge del puerto, la pesca y la actividad petrolera en la cuenca San Jorge.


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Pero en 1980, en el marco del llamado Proceso de Reorganización Nacional, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ejecutó la intervención y liquidación del Banco Oddone S.A. Alegaron maniobras irregulares: sobrevaluación de activos, subvaluación de pasivos y administración temeraria. Oddone, sus hijos y varios empleados fueron detenidos sin orden judicial. Años después, denunció torturas y tratos inhumanos durante los interrogatorios.
Desde entonces, lo que parecía una intervención administrativa se convirtió en un escándalo de proporciones nacionales. Oddone denunció que funcionarios del BCRA, entre ellos su entonces vicepresidente Alejandro Reynal, armaron un operativo de vaciamiento que incluyó contraasientos contables, apropiación de fondos por más de 50 millones de dólares, y ventas ilegales de acciones como las de la firma Carlos Casado S.A. Nada de eso fue autorizado por la justicia comercial que debía supervisar la liquidación.
“Me expropiaron, me persiguieron y me condenaron para encubrir un robo institucionalizado”, declaró Oddone ante la prensa en los años noventa, cuando se reactivaron las causas. En 1997 fue condenado a seis años de prisión por administración fraudulenta, aunque siempre sostuvo que las pérdidas fueron provocadas por la intervención misma. En 2005, la Corte Suprema confirmó la quiebra del banco, cerrando la puerta a su recuperación legal.
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Pero la historia no terminó ahí. Durante más de 25 años, la liquidación del banco fue señalada por fiscales y auditores como un procedimiento plagado de irregularidades. Se detectaron ventas de inmuebles sin respaldo judicial, falta de registros contables y uso de facturas falsas. Hubo denuncias de malversación de fondos incluso dentro del BCRA, organismo que nunca respondió institucionalmente por las acusaciones.
En 2014, ya retirado pero activo en los tribunales, Oddone presentó una denuncia ante el Fondo Monetario Internacional donde apuntó contra funcionarios argentinos y organismos multilaterales por encubrir lo que llamó un "despojo financiero sistemático". También publicó un libro —Atraco al Banco Oddone— donde expuso documentos y testimonios que, según él, prueban su inocencia y el saqueo al que fue sometido.
En Puerto Madryn, donde el banco operó hasta poco antes de la intervención, aún sobreviven relatos de vecinos que fueron clientes, empleados o testigos indirectos del cierre. “Había movimiento, era un banco importante en la ciudad. Muchos se quedaron sin ahorros, sin explicación”, recuerda un exempleado municipal jubilado. La Biblioteca Sarmiento, que ocupa hoy el mismo edificio, conserva en su estructura parte del mobiliario original, como la caja de caudales empotrada y la cabina donde se apostaba un gendarme de manera permanente.
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El caso Oddone se convirtió en un símbolo de las relaciones opacas entre la justicia, el sistema financiero y el poder político en la Argentina. En el centro de ese entramado quedó un banco que intentó crecer desde el interior, fue intervenido sin sentencia firme, y terminó desguazado por el mismo Estado que decía proteger a los ahorristas. Y entre sus rastros dispersos, Madryn guarda una pequeña pero persistente huella de esa historia inconclusa.















