
Advierten que los conflictos laborales suelen originarse en una mala asignación de roles
Enfoques29/07/2026
REDACCIÓNUn especialista en comunicación institucional explicó que muchas tensiones que se perciben como personales tienen su raíz en problemas de coordinación y objetivos poco claros.

El licenciado en comunicación Diego Núñez de la Rosa advirtió sobre los riesgos de organizar actividades para el personal fuera del horario de trabajo. Sostuvo que iniciativas como retiros de fin de semana o eventos lúdicos obligatorios son percibidos por los empleados como una sobreexigencia y pueden resultar contraproducentes para el clima laboral.
En su lugar, el especialista recomendó integrar este tipo de dinámicas dentro de la jornada laboral para que fluyan de manera más natural. Propuso realizar reuniones periódicas, como un desayuno semanal los lunes, que cumplen la misma función de cohesión grupal pero sin invadir el tiempo personal de los trabajadores.


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Por otra parte, Núñez de la Rosa señaló que un buen clima laboral se ha convertido en un objetivo estratégico para muchas empresas e instituciones. Mencionó que, en algunos casos, mantener un ambiente de trabajo saludable llega a tener implicancias en el cumplimiento de normativas de calidad, como las famosas normas ISO.
El licenciado profundizó en el origen de las tensiones y afirmó que muchos conflictos que aparentan ser personales en realidad responden a problemas estructurales. «Una mala asignación de roles por parte de una conducción o una mala asunción de roles por parte de las personas de una institución hace que los conflictos parezcan que son personales», detalló.
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Además, aclaró que la comunicación no siempre es la causa del problema, sino que puede enmascarar conflictos de otro orden. Para ilustrarlo, recordó un caso expuesto por el comunicador Washington Uranga, quien fue contratado para una consultoría y descubrió que el descontento no era por la comunicación, sino porque los empleados consideraban que les pagaban poco.
En ese marco, Núñez de la Rosa comparó la comunicación con el aceite de un vehículo y los recursos materiales con la nafta. «Vos podés tener nafta, pero no vas a ir a ningún lado y se te va a fundir la máquina si no tenés aceite», explicó para graficar que sin una comunicación fluida, la organización no puede funcionar correctamente, incluso si tiene recursos económicos.
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En cuanto a la disciplina, indicó que si bien hay una larga tradición en el trabajo sobre estos temas, los profesionales de la comunicación comenzaron a intervenir de forma más sistemática en los últimos 30 años. Previamente, este campo estaba más asociado a las relaciones públicas o a la organización industrial.
Un caso icónico que se estudia en la carrera es un experimento realizado en la década del 30 en una fábrica de componentes eléctricos de Estados Unidos llamada Hawthorne. Allí se comprobó que la productividad mejoraba notablemente cuando las personas lograban vincularse entre sí y ganaban confianza, formando un grupo con un objetivo compartido.
Finalmente, el especialista concluyó que abordar la comunicación interna de manera planificada es una decisión estratégica fundamental para cualquier organización. Sostuvo que tomar las riendas de este aspecto equivale a «tomar el timón de la conducción de una empresa, de un grupo, de una institución».












