
Malvinas recauda millones por licencias pesqueras mientras patrullero británico vigila flota
Actualidad27/09/2026
REDACCIÓNMalvinas proyecta ingresos por más de 16,8 millones de libras este año con permisos de pesca, vigilada por un buque británico frente a Puerto Deseado.



La administración de las Islas Malvinas proyecta ingresos para este año por encima de los 16,8 millones de libras esterlinas a través de la emisión de licencias pesqueras. Esta cifra representa cerca del 40% del producto interno de las islas, consolidando la actividad como una fuente millonaria de recursos.
En paralelo, un patrullero británico, el buque Lilibet, de unos 50 metros de eslora, realiza tareas de monitoreo sobre una flota internacional frente a las costas de Puerto Deseado. La embarcación, de bandera británica, fue contratada por las autoridades isleñas para controlar la actividad pesquera desarrollada con permisos otorgados unilateralmente desde Malvinas.


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El dinero recaudado proviene principalmente de los permisos concedidos a más de 100 buques poteros que se dedican a la captura de calamar Illex argentinus. A esto se suman concesiones de largo plazo otorgadas a barcos de origen gallego para la pesca del calamar Loligo, conectando directamente a las islas con flotas extranjeras.
La presencia del Lilibet agrega una dimensión de control militar a esta actividad económica que ocurre a la altura de Puerto Deseado. El patrullero no solo observa el movimiento de los buques, sino que fiscaliza las capturas realizadas por embarcaciones que operan con licencias de las islas.
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En la misma zona, la Prefectura Naval Argentina utiliza el Sistema Guardacostas para seguir la posición, velocidad y rumbo de los buques en las proximidades de la Milla 201. Este mecanismo ha permitido detectar infracciones y aplicar sanciones a embarcaciones extranjeras que incursionan en aguas nacionales.
Durante este año, la Prefectura multó a cuatro barcos por un monto total superior a los 5.381 millones de pesos por incursiones en la Zona Económica Exclusiva Argentina. La vigilancia británica en el área se superpone con el monitoreo que realiza Argentina para proteger sus recursos.
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La disputa pesquera se conecta también con el negocio del petróleo, de alto valor estratégico en el Atlántico Sur. La administración británica extendió licencias y autorizaciones vinculadas con la exploración en la Cuenca Malvinas Norte, donde empresas como Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration impulsan el proyecto Sea Lion.
Argentina rechaza estas actividades por considerar que se desarrollan en un área cuya soberanía se encuentra en disputa. La Cancillería cuestionó las autorizaciones británicas y el Gobierno envió al Congreso un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que contempla sanciones para las empresas involucradas en actividades no autorizadas por el país.















