
Una decisión de Milei reordena su retaguardia y profundiza la distancia con Villarruel
Política21/01/2026
REDACCIÓN
Mientras el Presidente participa del Foro de Davos, una maniobra política en Buenos Aires reconfigura equilibrios internos y deja a la vicepresidenta en un rol cada vez más acotado.

La presencia de Javier Milei en el Foro Económico Mundial contrasta con un escenario doméstico atravesado por tensiones internas. Mientras el mandatario expone en el principal encuentro económico global, en Buenos Aires se ejecutan decisiones que ordenan su retaguardia política. El viaje al exterior no implicó una pausa en la dinámica del poder.
En ese contexto, el Presidente resolvió excluir a Manuel Adorni de la delegación oficial en Davos. La determinación no respondió a cuestiones protocolares ni de agenda internacional. Se trató de una definición política con impacto directo en la conducción del Poder Ejecutivo durante la ausencia presidencial.
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La maniobra apuntó a limitar el margen de acción de Victoria Villarruel, quien quedó formalmente a cargo del Ejecutivo. Aunque la vicepresidenta conserva el cargo institucional, la decisión presidencial dejó en claro que las facultades políticas reales permanecen en manos del entorno más cercano a Milei. La delegación formal no se tradujo en autonomía.
El rol de Karina Milei resulta central en ese esquema. La secretaria general se consolidó como la principal articuladora del poder interno y como sostén político de Adorni. La relación con Villarruel permanece distante, sin señales de recomposición.
Desde hace tiempo, Adorni expresó públicamente su mirada sobre la vicepresidenta. “No forma parte del proyecto ni de la gestión”, afirmó en más de una ocasión, en una definición que anticipó el escenario actual. Esa frase funciona como síntesis de una disputa que dejó de ser soterrada.
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La tensión no se limita al plano discursivo. Karina Milei mantiene congelado el presupuesto del Senado y exige un recorte de gastos como condición para liberarlo. Ese punto profundiza el desgaste institucional y expone un conflicto que atraviesa la relación entre ambos poderes.
La fricción también se manifestó durante los incendios en la Patagonia. Villarruel recorrió zonas afectadas y su presencia dejó en evidencia la ausencia presidencial. Ese episodio derivó en una descalificación pública por parte del Presidente, que marcó un quiebre visible en la relación política.
En ese escenario apareció el ministro del Interior, Diego Santilli, quien viajó a Chubut y mantuvo contactos con el gobernador Ignacio Torres. El funcionario impulsó un esquema de Anticipos del Tesoro Nacional para atender la emergencia. Los fondos comenzaron a llegar con lentitud, pero el gesto quedó registrado.
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Mientras tanto, el viaje de Milei a Davos transcurre en un clima internacional cargado. La figura de Donald Trump domina buena parte de la escena, con posicionamientos que generan fricciones en Europa. El mandatario argentino evita pronunciamientos sobre esos conflictos y sostiene una alineación explícita con Washington.
En paralelo, observa los movimientos de Giorgia Meloni, con quien mantiene afinidad política. La premier italiana se mostró dispuesta a mediar en disputas europeas y adoptó posturas que contrastan con el tono confrontativo del líder republicano. Ese equilibrio externo contrasta con la rigidez del orden interno libertario.
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Así, mientras Milei expone en el exterior, la política doméstica se reacomoda sin estridencias, pero con efectos concretos. La vicepresidenta queda cada vez más relegada y el círculo presidencial refuerza su control. El mensaje resulta claro: el poder se ejerce desde un núcleo reducido, aun cuando el Presidente se encuentra a miles de kilómetros.
Fuente: Diario Clarín
















