

En Sierra Grande, la cuenta fue clara y dejó a la vista una necesidad que viene creciendo hace tiempo. 315 personas se anotaron para acceder a un lote con servicios, pero el sorteo terminó beneficiando a 60 familias. La escena no solo mostró expectativa, también reflejó la distancia entre la demanda local y las posibilidades de conseguir terreno urbanizado por fuera del Estado.


El sorteo se realizó en el marco del programa provincial Suelo Urbano y tuvo carácter público. Además de los 60 titulares, se definieron 15 suplentes, que podrían ocupar un lugar si algún adjudicatario no cumple con la documentación requerida. La fiscalización del procedimiento quedó en manos de la escribana de San Antonio Oeste, Ivonne Ernals.
El acto se desarrolló en el gimnasio Vuta Mahuida y fue presidido por el interventor del IPPV, Mariano Lavin. También participó la intendenta Roxana Fernández, junto a autoridades provinciales, municipales y referentes sociales. La postal fue la de un sorteo con presencia política, pero con un eje concreto: el acceso al suelo urbano con infraestructura.
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Los terrenos sorteados pertenecen a Hiparsa y la Provincia, y el IPPV asumió el compromiso de ejecutar las obras necesarias para que los lotes se entreguen con servicios básicos. El plan incluye energía eléctrica, agua potable y alumbrado público, un punto que cambia por completo el valor real de cada parcela. No se trata solo de tierra, sino de condiciones mínimas para poder proyectar una vivienda.
La inversión provincial anunciada supera los $244 millones y, según se informó, las obras ya se encuentran en marcha. El avance actual ronda el 50%, un dato que muestra que el proceso no queda en el sorteo y el anuncio. En la práctica, el desafío se juega en la ejecución de la infraestructura y en los tiempos de entrega.
Durante el encuentro, Lavin subrayó el rol de la obra pública como decisión política. “Fue clave la decisión del Gobierno de la provincia de continuar con la obra pública para que más rionegrinos puedan acceder al suelo”, afirmó el interventor. En esa línea, el mensaje buscó vincular el sorteo con una estrategia provincial de inversión sostenida.
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El interventor también planteó que el programa apunta a un sector que queda afuera del mercado privado. “El programa Suelo Urbano permite que muchas de las familias que no podían acceder a un lote con servicios en el mercado privado, puedan lograrlo a través de estos planes”, remarcó. La definición expone un problema recurrente: el acceso al suelo urbanizado como primer filtro antes incluso de pensar en construir.
En Sierra Grande, el interés por estos lotes quedó marcado por la cantidad de inscriptos y por el esquema de suplencias. La posibilidad de perder el beneficio por no presentar informes o documentación suma un componente que muchas familias siguen de cerca, porque no alcanza con salir sorteado. El proceso continúa con controles y requisitos administrativos que determinarán quiénes finalmente acceden.
Por su parte, la intendenta Fernández destacó el alcance del programa dentro y fuera de la ciudad. «Es un programa muy valioso que no se detiene, no sólo en Sierra Grande, sino con proyectos en toda la Provincia y con la posibilidad de brindar lotes con infraestructura a los vecinos», sostuvo. La frase apunta a sostener la expectativa local y, al mismo tiempo, a mostrar que el esquema se replica en otras localidades rionegrinas.
El sorteo cerró con un reconocimiento político hacia el organismo provincial. “También quiero agradecer al interventor del IPPV, Mariano Lavin y a todo su equipo, que hicieron la gestión para que salga este sorteo”, dijo Fernández. Más allá del gesto institucional, el dato de fondo quedó instalado: en Sierra Grande, conseguir un lote con servicios sigue siendo una de las demandas más fuertes, y cada sorteo concentra una atención que no se explica solo por el número de beneficiarios.















