

La jornada del viernes mezcla cielo con nubosidad variable y una señal clara: el viento sube fuerte hacia la noche. Puerto Madryn y Trelew podrían rozar ráfagas de hasta 78 km/h, mientras Esquel suma chances de lluvias aisladas.


El viernes no se define por la lluvia sino por el pulso del aire. Durante el día, el cielo se mueve entre nubes y claros, con temperaturas que invitan a salir y aprovechar. Pero el cambio más notorio aparece cuando cae el sol y el viento toma protagonismo en buena parte de la provincia, según datos oficiales del Servicio Meteorológico Nacional.
En Puerto Madryn, la mañana arranca con algo nublado y una mínima de 14°C, sin precipitaciones previstas. La tarde empuja el termómetro hasta 22°C y mantiene el mismo tono de nubosidad, todavía con condiciones estables. El dato que condiciona el cierre del día llega a la noche: ambiente ventoso y ráfagas estimadas entre 70 y 78 km/h, con viento del N y velocidades sostenidas de 32 a 41 km/h.
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Esa secuencia marca un viernes con “dos tiempos” bien distintos en la ciudad. A la mañana, el viento aparece en un rango más amable, de 13 a 22 km/h, con dirección S, ideal para rutinas y movimiento urbano sin demasiadas complicaciones. A la tarde, sube a 23–31 km/h y gira al NE, un ajuste típico que se siente en la costa. A la noche, el escenario cambia y exige otro plan: asegurar objetos sueltos, revisar salidas y bajar la exposición en sectores abiertos.
En Trelew el patrón se parece, aunque con una tarde un poco más cálida. La mañana figura como ligeramente nublado, con 14°C y sin probabilidad de lluvia, y el aire empieza a moverse desde temprano. La tarde trepa hasta 24°C con algo nublado, y deja un clima de verano moderado que puede engañar si se mira solo el termómetro.
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El giro, otra vez, aparece en el tramo nocturno. El pronóstico marca ventoso hacia la noche y un bloque de viento sostenido de 32–41 km/h, con dirección predominante N. Como en Puerto Madryn, el tramo de mayor impacto se concentra en las ráfagas de 70 a 78 km/h, un dato que suele sentirse en calles abiertas, accesos y zonas con arbolado o cartelería.
En Comodoro Rivadavia, el día se sostiene con nubosidad, pero el viento también escala con el correr de las horas. La mañana muestra algo nublado, mínima de 15°C y viento más tranquilo de 7–12 km/h del NE, sin lluvias en el horizonte. A la tarde, el cielo pasa a parcialmente nublado con 22°C y una suba marcada del viento a 23–31 km/h, todavía del NE.
La noche comodorense mantiene el parcialmente nublado y deja una temperatura de 18°C, con viento en el rango de 32–41 km/h. En ese tramo, las ráfagas previstas se ubican entre 51 y 59 km/h, por debajo de los valores de la costa norte, pero igualmente capaces de complicar el descanso, el manejo en rutas y las actividades al aire libre. No hay precipitaciones indicadas para ninguno de los tres momentos del día.
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La diferencia más clara del mapa del viernes aparece en la cordillera. En Esquel, la mañana arranca ligeramente nublada con apenas 8°C, una mínima que marca el contraste con el resto de las ciudades. Durante la tarde, el pronóstico suma un cambio: lluvias aisladas con probabilidad de 10–40%, mientras la temperatura sube hasta 20°C y el viento se ubica entre 23 y 31 km/h del NO.
Esa chance de agua se mantiene en la noche con lluvias aisladas y la misma banda de probabilidad de 10–40%, con 16°C y viento de 13–22 km/h del O. El tramo más áspero del viento en Esquel se concentra en la tarde, con ráfagas estimadas de 42–50 km/h, un dato que puede sentirse en zonas altas o abiertas. En la práctica, el viernes cordillerano suma un condimento que no aparece en la costa: la necesidad de mirar el cielo y tener abrigo a mano.





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