
El FMI le marca límites a Japón entre tasas en alza y un impuesto en discusión
Actualidad18/02/2026
REDACCIÓNEl organismo pidió que el Banco de Japón siga subiendo tasas rumbo a un nivel “neutral” y cuestionó la idea de suspender el impuesto al consumo. Advirtió por deuda y margen fiscal.

La discusión económica en Japón sumó una voz externa con peso propio: el Fondo Monetario Internacional. Tras cerrar sus consultas regulares con las autoridades del país, el organismo planteó que el ciclo monetario todavía tiene recorrido y que la política fiscal no debería abrir nuevos agujeros. El mensaje combinó respaldo técnico al banco central y una advertencia política hacia el Gobierno.
En su evaluación, el FMI sostuvo que el Banco de Japón está “retirando apropiadamente su política monetaria expansiva” y que debería seguir con un sendero de subas graduales. El objetivo que proyecta es que la tasa de política alcance un nivel neutral hacia 2027, sin empujar ni enfriar la actividad. La definición apunta a ordenar expectativas en un contexto donde la inflación y el consumo siguen en el centro del debate.


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Ese respaldo a la normalización monetaria vino acompañado de un punto sensible: el lugar de la política en las decisiones del banco central. El FMI remarcó que la “continua independencia y credibilidad” de la autoridad monetaria ayuda a mantener las expectativas de inflación bien ancladas. A la vez, alertó sobre el riesgo de una intervención excesiva del Gobierno en la orientación de la política monetaria.
El contrapunto aparece en una discusión doméstica que escaló tras las elecciones generales de principios de mes. La primera ministra Sanae Takaichi impulsó la idea de suspender por dos años el impuesto del 8% sobre alimentos y bebidas, con el argumento de aliviar el bolsillo. Para el FMI, ese tipo de medidas necesita un diseño que no comprometa el equilibrio de las cuentas públicas.
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En ese marco, el organismo sostuvo un criterio de asistencia con “manual” claro: “El apoyo a los hogares y empresas vulnerables más afectados por el aumento del coste de la vida o grandes perturbaciones externas debe ser neutral desde el punto de vista presupuestario, temporal y dirigido a estos grupos”. El planteo propone ayudas acotadas en el tiempo, con destinatarios definidos y sin costo fiscal permanente. La advertencia se apoya en el diagnóstico de que los alivios generales suelen expandirse y volverse difíciles de revertir.
El FMI fue explícito sobre el efecto que tendría tocar el impuesto al consumo. Advirtió que recortarlo “erosionaría el margen fiscal y aumentaría los riesgos fiscales”, en un país donde la deuda pública ya se ubica en niveles muy altos entre las principales economías. También señaló que una “medida no focalizada” para enfrentar el aumento del costo de vida puede deteriorar aún más la salud fiscal. La discusión, entonces, no queda solo en la sensibilidad social del precio de los alimentos, sino en la sostenibilidad del financiamiento estatal.
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El diagnóstico fiscal aparece atravesado por una tendencia de largo plazo que el organismo volvió a poner sobre la mesa. El FMI proyecta que la deuda pública japonesa seguirá en aumento con el paso del tiempo, incluso si algunas restricciones del gasto y una mayor recaudación mostraron efectos positivos en la consolidación pospandemia. Ese dato funciona como telón de fondo de cualquier promesa de alivio impositivo. También condiciona el margen de acción frente a shocks externos o nuevas presiones inflacionarias.
La mirada del FMI no se limitó a impuestos y tasas, sino que incluyó el clima general de la economía. La organización, con sede en Washington, indicó que los riesgos para las perspectivas son “a la baja”. En un país donde la dinámica del consumo marca el pulso político, el señalamiento se traduce en una alerta sobre la fragilidad de la demanda interna.
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Sobre ese punto, el organismo identificó un riesgo doméstico concreto: “A nivel nacional, el principal riesgo sigue siendo un consumo débil si el crecimiento de los salarios reales no se vuelve positivo”. La frase conecta la discusión técnica con la vida cotidiana y la capacidad de compra, que sostiene o frena la recuperación. Con ese enfoque, el FMI plantea que el centro del problema no pasa solo por recortar impuestos, sino por cómo se recompone el ingreso real sin desordenar la macro.
Fuente: NA.
















