
En #LA17, la licenciada María Florencia García advirtió sobre prácticas comunes que complican la audición, explicó por qué el oído se regula solo y cuándo ir al otorrino.

En las consultas de controles preescolares, una escena se repite con frecuencia y no siempre se nombra a tiempo: familias que llegan convencidas de que “limpiar” el oído implica intervenirlo. En su columna semanal en #LA17, la licenciada en fonoaudiología María Florencia García planteó que el punto de partida es desarmar un malentendido instalado por años. Según explicó, el oído no funciona como un espacio que se “barre” o se “seca” desde adentro, sino como un conducto con mecanismos propios.
La especialista remarcó que el conducto auditivo necesita conservar humedad y que esa condición cumple una función. “La limpieza de los oídos es autolimpiante. No se limpian”, afirmó, y ubicó esa idea como el eje de su explicación. En ese marco, insistió en que la presencia de cera no implica suciedad y que el problema aparece cuando se modifica el recorrido natural de salida.


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En su descripción, el oído genera una grasitud que se transforma en cerumen y se expulsa de forma espontánea cuando se acumula en exceso. “La cera es normal”, sostuvo, y pidió correr el juicio moral que suele acompañar el tema. También señaló que el agua tibia del baño colabora con ese proceso, porque ayuda a arrastrar hacia afuera lo que el propio conducto va expulsando.
El conflicto empieza cuando la intervención empuja lo que tenía que salir. García advirtió que el hisopo no “saca” sino que puede mover el material hacia el interior, favorecer el armado de un tapón y sumar residuos. “Eso sucede justamente porque empujaste para dentro lo que tenía que ir saliendo”, explicó, y agregó otro elemento práctico: “Encima el hisopo tiene pelusitas de algodón, entonces le estás metiendo cosas encima”.
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Para graficar el punto sin caer en tecnicismos, la columnista usó una comparación directa con hábitos cotidianos. “Si vos te metieras el dedo o algún isopo en la nariz todo el tiempo, ¿qué pasaría? Generarías más moco”, dijo, y vinculó esa reacción a la necesidad de humedad en los conductos. En esa línea, subrayó que cuando se seca de manera reiterada, el cuerpo responde con más producción, no con menos.
El mensaje se volvió aún más enfático cuando habló de niñas y niños, y en particular de bebés. García pidió evitar por completo el ingreso de elementos al canal auditivo y remarcó el límite de lo que sí corresponde hacer en casa. “Después de que lo bañás, secás con la toalla hasta donde llega”, indicó, y cerró la instrucción con una regla simple: “No te metas nada.”
En la charla también apareció el modo en que algunas empresas intentan “corregir” el problema sin cambiar la lógica del consumo, con hisopos que incorporan tope. La profesional lo descartó igual. “No, tampoco lo usemos en bebés, en nadie”, sostuvo, y apuntó a que el riesgo no desaparece por un cambio mínimo de diseño cuando la práctica de base sigue siendo entrar al conducto.
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Otro tramo de la columna se enfocó en quienes usan audífonos, donde el esquema cambia por una razón concreta. García explicó que el dispositivo actúa como un “taponcito” que dificulta la expulsión natural del cerumen y puede limitar la ventilación del conducto. Por ese motivo, marcó un criterio de seguimiento profesional: “Las personas que utilizan audífonos sí y deben regularmente asistir al otorrinolaringólogo para que realice las limpiezas”, y aclaró el alcance de esa intervención.
El ejemplo más inquietante de la conversación llegó cuando mencionaron prácticas caseras con objetos punzantes, como hebillas. La reacción de la especialista fue inmediata, con una advertencia sanitaria sin eufemismos, centrada en el riesgo de lesión. “Muy peligroso podría haber perforado su tímpano”, señaló, y recordó que, incluso cuando algo “sale”, puede tratarse de una parte mínima de lo que quedó desplazado hacia adentro.
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Finalmente, García recordó que atiende en Consultorios Alvear, en Alvear 1735, y que es posible solicitar turnos a través del teléfono 280 505 4777 o del perfil de Instagram @audiologia.madryn, donde también se difunde contenido de prevención y bienestar auditivo.. “La selección de audífonos es gratuita y la cobertura depende de la obra social”, explicó, y remarcó que el cuidado auditivo debe integrarse a los controles médicos habituales.

















