
PECOM, la petrolera del Grupo Pérez Companc, desembarcó en la cuenca del Golfo San Jorge con el libreto clásico de la “eficiencia” en yacimientos maduros: reducir costos, optimizar operaciones, hacer rentable lo que YPF decidió abandonar.

En menos de un año, esa promesa está asociada en Chubut a otro rostro: deuda millonaria con empresas de servicios, salarios en riesgo, despidos y una escalada gremial pone en peligro una “paz social” promovida por diversos actores del sector con el compromiso de las autoridades provinciales.
Un nuevo jugador fuerte en los yacimientos maduros


El nombre PECOM dejó hace tiempo de ser solo sinónimo de empresa de servicios para convertirse en operador de peso en la cuenca. Tras el retiro de YPF de varias áreas maduras, la compañía pasó a controlar yacimientos clave como El Trébol–Escalante y Campamento Central–Cañadón Perdido, a los que se suma ahora Manantiales Behr, un histórico campo productor en Chubut.
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Detrás de esa narrativa, sin embargo, se desplegó un modelo que, en la práctica, trasladó el peso del ajuste a la cadena de contratistas y a los trabajadores que sostienen el día a día de la operación.
Cuando la “eficiencia” se traduce en presión financiera
El corazón del conflicto que hoy sacude a la cuenca está en la relación de PECOM con las empresas de servicios locales. Dirigentes gremiales y cámaras empresarias coinciden en un punto: la compañía decidió retener pagos ya facturados, modificar condiciones sobre la marcha y empujar a las pymes a financiar, de hecho, la transición de YPF a PECOM.
Ese esquema tiene un efecto inmediato: la imposibilidad de afrontar salarios, cargas sociales y aguinaldos. En reuniones con gremios y en declaraciones públicas, varios empresarios admiten que, si la situación se mantiene, no podrán sostener la nómina más allá de unos pocos meses. El riesgo de quiebras en cadena deja de ser una amenaza abstracta y se transforma en un horizonte concreto en Comodoro Rivadavia y las localidades petroleras de Chubut.
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Salarios en la cornisa y despidos en Comodoro
El impacto sobre los trabajadores es la otra cara visible del modelo PECOM. Los gremios advirtieron que la deuda con contratistas pegó de lleno en los sueldos de junio de 2025 y en el pago del aguinaldo del primer semestre, especialmente entre el personal jerárquico y de base que depende de empresas de servicios ligadas a la operación de la compañía.
Al mismo tiempo, se registraron despidos directos vinculados a PECOM en Comodoro Rivadavia. Distintas fuentes coinciden en un número que ronda los 40 trabajadores desvinculados, muchos de ellos con años de antigüedad en la actividad. Los afectados denunciaron indemnizaciones por debajo de lo que marca la ley, presiones para aceptar acuerdos “cerrados” y una metodología que describen como fría y despersonalizada: llamados telefónicos, cartas de despido sin instancia de diálogo real, y escaso acompañamiento en la transición.
En medios locales y radios de la región, algunos de esos trabajadores pusieron palabras al impacto cotidiano de la reestructuración: hipotecas, alquileres, deudas de consumo y familias enteras atadas a un ingreso petrolero que, de un día para el otro, queda en suspenso. En un mercado laboral tan específico como el petrolero convencional, donde la reconversión no es inmediata, la “eficiencia” de planilla se traduce en incertidumbre en la mesa de cada casa.
Gremios en alerta y yacimientos parados
Ante este panorama, la respuesta sindical no tardó. El Sindicato de Petroleros Jerárquicos y el Sindicato de Petroleros de Chubut llevaron el conflicto a la órbita laboral con denuncias formales contra PECOM por incumplimientos de pago y por las condiciones en que se produjo la transición desde YPF.
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En ese contexto, las declaraciones de los dirigentes petroleros escalaron en tono. Calificaron la situación como “catastrófica” para la cuenca, advirtieron que la actitud empresaria “rompe la paz social” y amenazaron con extender las medidas a todo el entramado operativo si no se regularizan los pagos y se revisa la política de despidos. En una provincia que depende de la renta hidrocarburífera, la posibilidad de un paro prolongado encendió alarmas en toda la cadena productiva.
PECOM llegó a la cuenca con la promesa de mantener viva la producción donde YPF ya no quería o no podía seguir. Hoy, para muchos en Chubut, la verdadera discusión es otra: bajo qué condiciones se sostiene esa producción y quién paga el precio de que los números cierren en los balances corporativos.








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