
Irán quedó casi incomunicado tras los bombardeos y solo funciona el 4% de internet
Actualidad28/02/2026
REDACCIÓNLa ofensiva aérea de Estados Unidos e Israel dejó al país sin red ni telefonía. El Gobierno habló de seguridad nacional, pero el aislamiento digital ya impacta en millones de personas.

El silencio digital se impuso en cuestión de horas y transformó la tensión militar en aislamiento absoluto. Irán suspendió el servicio de internet y las comunicaciones telefónicas en todo el territorio después de los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra distintas ciudades estratégicas. La decisión dejó a millones de personas sin posibilidad de informarse, contactar a familiares o difundir lo que ocurre puertas adentro del país.
El corte no fue parcial ni progresivo. Según la organización de monitoreo global Netblocks, el acceso a la red cayó hasta apenas el 4% de los niveles habituales, un desplome que en la práctica configura un apagón casi total. La interrupción coincidió con las primeras explosiones registradas en Teherán, Isfahán, Tabriz y Karaj, en medio de una operación militar de alto impacto.


Desde Washington, el presidente Donald Trump describió la ofensiva como un plan para “aniquilar” y “destrozar” la infraestructura del régimen, una declaración que elevó aún más la tensión internacional. Las autoridades iraníes reaccionaron con rapidez y optaron por cerrar el flujo de información hacia el exterior, en una maniobra que combina estrategia militar y control interno.
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El Gobierno iraní justificó la medida con argumentos de seguridad nacional. Sostuvo que la restricción busca impedir que los sistemas digitales faciliten la “geolocalización de drones enemigos” y la comunicación de fuerzas israelíes con informantes dentro del país. En ese marco, el bloqueo aparece como una herramienta defensiva frente a un escenario de guerra tecnológica.
Sin embargo, el apagón digital también implica un fuerte impacto sobre la vida cotidiana. La población quedó incomunicada en un contexto de incertidumbre, sin datos oficiales claros sobre el alcance de los daños ni sobre la evolución de la ofensiva. La falta de conectividad impide verificar información y multiplica la circulación de versiones sin confirmar.
No es la primera vez que Teherán recurre a este tipo de medidas extremas. En enero pasado, durante una ola de protestas internas, el país aplicó cortes similares que se extendieron por más de dos semanas. Aquella experiencia dejó antecedentes sobre el uso del control digital como herramienta política y de seguridad.
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La diferencia ahora es el contexto internacional. Mientras en Irán se cerraban las comunicaciones, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró el estado de emergencia especial. Desde fuentes israelíes señalaron que los ataques buscaban eliminar centros de mando y alcanzar al liderazgo supremo del país.
El apagón complica cualquier evaluación precisa de los daños. Sin acceso a internet ni telefonía, la información que sale de Irán depende de canales oficiales o de reportes indirectos, lo que reduce la transparencia en un momento de máxima tensión. El aislamiento digital se convirtió así en un componente central del escenario bélico.
En un conflicto donde la tecnología cumple un rol estratégico, el control de la conectividad adquiere un peso tan relevante como las operaciones militares. La decisión de interrumpir casi por completo la red no solo afecta la dinámica del enfrentamiento, sino que redefine la manera en que el mundo puede observar lo que sucede dentro del país.




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