
Trump amenaza con más ataques a Irán en plena crisis por el estrecho de Ormuz
Actualidad02/04/2026
REDACCIÓNEl discurso buscó vender un final cercano de la guerra, pero dejó más presión sobre los mercados, más dudas internas y una salida diplomática borrosa.

El impacto se sintió primero en la economía y después en la política. Apenas terminó el mensaje de Donald Trump, subieron el petróleo, cayeron las acciones y quedó más expuesta la fragilidad de una guerra que ya entró en su quinta semana sin una hoja de salida nítida. La Casa Blanca quiso mostrar control, pero el efecto inmediato fue el contrario: más ruido sobre precios, abastecimiento y duración del conflicto.
La contradicción central del discurso quedó demasiado a la vista. Trump sostuvo que Estados Unidos está cerca de cumplir sus objetivos militares en Irán, pero al mismo tiempo prometió golpearlo “extremadamente fuerte” durante las próximas dos o tres semanas y volvió a hablar de llevarlo a la “Edad de Piedra”. Ese doble mensaje no ordena el escenario: lo endurece.


OTRAS NOTICIAS:
El presidente también insistió con que siguen abiertas conversaciones con Teherán, aunque del otro lado esa versión fue rechazada. La agencia AP consignó que el vocero de la cancillería iraní calificó como “falsa y sin base” la afirmación de Trump sobre una búsqueda de alto el fuego, y Reuters remarcó que el mandatario evitó exponer un plan concreto para bajar la intensidad del conflicto. Dicho de otro modo, Washington habla de negociación al mismo tiempo que anuncia más castigo militar.
La parte más delicada del mensaje apareció cuando Trump dejó abierta la posibilidad de atacar de manera simultánea la generación eléctrica y la infraestructura petrolera iraní si no hay acuerdo. Esa amenaza pega en un punto sensible porque se combina con el bloqueo efectivo del estrecho de Ormuz, un paso crítico para cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado. Cuando la guerra toca ese nervio, deja de ser solo una crisis regional y pasa a tener traducción directa en surtidores, tarifas y cadenas de suministro.
OTRAS NOTICIAS:
También quedó expuesta la distancia entre Washington y varios de sus aliados. Trump volvió a empujar a otros países a que tomen la iniciativa para reabrir Ormuz, pero el presidente francés Emmanuel Macron respondió que una operación militar para forzar esa reapertura sería “irrealista” y que solo podría encararse una solución duradera en consulta con Irán. Esa diferencia no es de estilo: marca un desacuerdo de fondo sobre cómo salir de una guerra que ya afectó la seguridad energética global.
Puertas adentro de Estados Unidos, el discurso tampoco cerró las dudas. Reuters informó que, según un sondeo de Reuters/Ipsos, el 60% de los votantes desaprueba la guerra y el 66% cree que Washington debería buscar una salida rápida incluso si eso implica no cumplir todos los objetivos oficiales. AP agregó que el encarecimiento de la nafta, los alimentos y otros bienes ya se convirtió en una presión política visible sobre la Casa Blanca.
OTRAS NOTICIAS:
Ese desgaste se amplifica porque Trump fue cambiando sus objetivos desde el inicio del conflicto, lanzado el 28 de febrero junto con Israel. Reuters y AP coinciden en que el presidente habló de avances decisivos, de un final próximo y de una posible ampliación de los ataques, pero sin explicar con precisión qué condiciones concretas cerrarían la guerra. Cuando una administración combina promesa de victoria rápida con amenaza de escalada, lo que crece no es la certeza sino la desconfianza.
Por eso, el discurso de anoche no debe leerse solo como una pieza de comunicación presidencial. Fue un intento de justificar la continuidad de la ofensiva en un momento de volatilidad financiera, fractura diplomática y cansancio social, con el agregado de que Trump buscó presentar la guerra como una inversión necesaria para el futuro. El problema es que esa explicación choca con un presente donde los mercados ya descuentan un conflicto más largo y donde los aliados no compran la misma receta.
OTRAS NOTICIAS:
Lo que dejó la Casa Blanca no fue un cierre de etapa, sino una advertencia de mayor intensidad. Si Washington efectivamente amplía los ataques sobre energía e infraestructura, el costo puede salirse todavía más del campo militar y profundizar el golpe sobre precios, comercio y estabilidad regional. La guerra sigue abierta, pero desde anoche también quedó más abierto el riesgo de que el frente económico corra tan rápido como el bélico.
Fuente: NA, Reuters, AP News, The Washington Post.






Funcionarios accedieron a créditos millonarios mientras el acceso se achica

Una diputada habló de un país que no existe y el posteo desató críticas










