
La Capilla Sixtina amaneció con un andamio gigante y un “velo” sobre El Juicio final
PODCASTS Radio Francia Internacional03/03/2026
REDACCIÓNEl Vaticano inició una limpieza profunda del mural de Miguel Ángel y dejó al descubierto el problema detrás de la capa blanquecina: millones de visitas, poca ventilación y condensación.

A las 7 de la mañana, un equipo de RFI entró en exclusiva a la Capilla Sixtina para contar, en el podcast “Enfoque Internacional”, cómo se trabaja a metros del “Juicio final” de Miguel Ángel mientras el público sigue pasando por la sala de los cónclaves. En el centro del relato aparece una escena inusual: un andamio enorme instalado frente al fresco, con técnicos subiendo hasta niveles altos en una de las paredes más miradas del mundo. La intervención comenzó hace un mes y apunta a algo concreto: retirar una capa blanquecina que reduce la visibilidad del mural.
La primera aclaración la repitió, micrófono en mano, la directora de los Museos Vaticanos, Barbara Jatta, para evitar lecturas rápidas y polémicas por adelantado. “No se está restaurando el mural, sino apenas realizando una intervención ‘extraordinaria’”, señaló, en una distinción que marca el tono del trabajo actual. La Sixtina carga con un antecedente pesado: cada vez que se toca una obra de ese nivel, el debate se dispara, incluso antes de ver resultados.


ESCUCHAR EL AUDIO DEL PODCAST:
En la estructura montada dentro de la capilla, el acceso a los pisos sexto y séptimo permite dimensionar el desafío técnico y logístico. El andamio queda cubierto por una tela con la imagen del propio mural, un modo de proteger el espacio y, al mismo tiempo, mantener visible lo que se tapa durante la obra. Allí aparece el argumento que explica por qué el problema creció: más visitantes y poca ventilación en una sala que recibe multitudes todos los días.
OTRAS NOTICIAS:
El responsable de las restauraciones de pinturas en el Vaticano, Paolo Violini, detalló el origen de ese “velo” que se instaló sobre el fresco como una película uniforme. “Es una intervención de manutención extraordinaria necesaria por el velo blanquecino que afecta bastante a la visibilidad de la obra”, explicó, y remarcó que se trata de un fenómeno extendido en toda la superficie. Luego precisó qué lo genera y por qué aparece ahora con tanta fuerza: “Este velo está formado por lactato de calcio, que se forma por el ácido láctico, una sustancia de origen antrópico y proveniente de la respiración de los visitantes que llenan la capilla”.
El diagnóstico conecta dos realidades que conviven con tensión en la Sixtina: la fragilidad de un fresco del siglo XVI y el impacto físico de la masividad turística en un espacio cerrado. La condensación, según describen los especialistas, deja un depósito que se vuelve visible como salitre blanquecino y termina apagando colores y contrastes. En esa lectura, la limpieza funciona como respuesta a un desgaste de uso, no como un cambio de criterio estético sobre la obra.
OTRAS NOTICIAS:
En el séptimo piso del andamio, con el techo a centímetros, el curador de arte del Renacimiento en el Vaticano, Fabrizio Biferali, explicó el procedimiento elegido y lo presentó como una intervención cuidadosa. “Usamos agua desionizada, agua destilada, y dos capas de papel japonés que se apoyan en la pared”, describió, y sumó el detalle del tiempo de contacto. “Se dejan 30-40 segundos adheridas a la pared tras pasar por encima un pincel mojado y luego se retira. Así se va toda la suciedad. Es un proceso natural”, afirmó.
El operativo no se apoya solo en la técnica: también requiere sostener la visita pública en un lugar que funciona como imán cultural y religioso. Jatta celebró que la capilla siga abierta mientras se trabaja y puso una fecha como horizonte, con un calendario que pesa en el Vaticano. “Esperemos poder desmontar el andamio sobre el ‘Juicio final’ para Semana Santa. Estamos trabajando para que el mural quede terminado y se pueda ver durante las celebraciones pascuales”, indicó, en una frase que combina expectativa y presión por los tiempos.
OTRAS NOTICIAS:
El “Juicio final” no es una obra más dentro del circuito, y por eso el mantenimiento adquiere otra escala. La Capilla Sixtina concentra una carga simbólica singular: allí se realizan los cónclaves y, al mismo tiempo, se mueve un flujo constante de visitantes que modifica el ambiente interior. Esa convivencia obliga a soluciones que no interrumpan del todo el recorrido, pero tampoco resignen el cuidado de una pieza que define parte de la identidad visual del Vaticano.
La última intervención grande sobre el mural ocurrió hace más de 30 años y dejó una marca: el debate por los colores que quedaron expuestos después del trabajo. Aquella polémica aparece como telón de fondo en la decisión actual de insistir con la idea de “manutención” y no de restauración completa, con un discurso más prudente y enfocado en lo indispensable. En este caso, la prioridad se resume en recuperar visibilidad sin alterar lo que el tiempo, la técnica y las discusiones anteriores ya fijaron como límite.
OTRAS NOTICIAS:
Mientras tanto, el andamio sigue en pie y el método avanza por sectores, con agua desionizada, papel japonés y tiempos cortos de contacto. El objetivo inmediato apunta a que, para Pascua, el mural se vea sin el velo blanquecino que lo cubre hoy de manera homogénea, según describen los técnicos. El trasfondo, sin embargo, queda planteado: cuánto puede resistir una sala con millones de respiraciones acumuladas y una ventilación que ya no acompaña el peso del turismo contemporáneo.
Material publicado por gentileza Radio Francia Internacional
















