
El fuerte desfasaje entre aportes y costos médicos pone en riesgo la continuidad de la cobertura para trabajadores independientes en todo el país.

El acceso a la salud de miles de trabajadores independientes quedó en el centro de la discusión tras un diagnóstico que expone un problema estructural. La ecuación económica que sostiene la cobertura médica de los monotributistas muestra un desbalance cada vez más difícil de sostener.
Los números que circulan dentro del sistema son el principal punto de alarma. Mientras el costo del Programa Médico Obligatorio supera los $100.000 mensuales por adulto, el aporte promedio de un monotributista ronda los $22.000, una diferencia que las obras sociales ya no logran absorber.


Ese desfasaje no es teórico. Según el informe presentado por OSECAC, los valores actuales del sistema de salud superan ampliamente los ingresos que lo financian. Una radiografía puede costar entre $80.000 y $150.000, mientras que un estudio completo escala hasta los $300.000, cifras que dejan en evidencia la brecha.
La situación se vuelve aún más crítica en prestaciones complejas. Las cirugías alcanzan montos de entre $1.000.000 y $2.500.000, lo que tensiona aún más el esquema cuando se trata de pacientes con necesidades continuas o tratamientos prolongados.
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En ese contexto, desde el sindicato de Comercio plantearon la preocupación de fondo. “El sistema de obras sociales no puede sostener indefinidamente este desfasaje”, advirtió Armando Cavalieri, al señalar la urgencia de discutir cambios que garanticen la continuidad de la cobertura.
El universo afectado no es menor. Actualmente, más de 300.000 monotributistas reciben atención a través de OSECAC, lo que convierte al problema en una cuestión de escala nacional. La advertencia apunta a que, sin correcciones, el sistema podría empezar a dejar afiliados afuera.
Desde la propia obra social buscaron llevar tranquilidad en medio de la preocupación. “No estamos planteando excluir a los monotributistas del sistema de obras sociales”, aclaró su titular, Carlos Pérez, en respuesta a las versiones sobre posibles recortes.
Sin embargo, el debate ya se instaló en la agenda oficial. Entre las alternativas que se analizan aparece la posibilidad de igualar los aportes de monotributistas con los de trabajadores en relación de dependencia, o incluso modificar de raíz el esquema de financiamiento actual.
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La discusión abre un dilema complejo. Por un lado, la necesidad de sostener el acceso a la salud para quienes trabajan por cuenta propia. Por otro, la presión creciente sobre un sistema que enfrenta costos en alza y recursos que no acompañan ese ritmo.
Mientras avanzan las negociaciones entre el Gobierno, los gremios y las obras sociales, el margen de maniobra parece cada vez más estrecho. La definición que se adopte tendrá impacto directo en millones de personas que dependen de este esquema para acceder a atención médica.















