
El Gobierno busca salir del ruido con Adorni al frente y más recortes en carpeta
Política25/03/2026
REDACCIÓNLa Casa Rosada mueve fichas para recuperar iniciativa política, ordenar la comunicación y mostrar proyectos de ley mientras crecen las tensiones internas.

En la Casa Rosada ya no miran esta semana como una más. El oficialismo necesita recuperar el control de una agenda pública que se le volvió incómoda y, para eso, decidió concentrar esfuerzos en dos frentes al mismo tiempo: la comunicación política y la exhibición de gestión. Con Manuel Adorni otra vez en primer plano, el Gobierno intentará mostrar orden, reflejos y un rumbo legislativo capaz de correr el foco de los costos acumulados en los últimos días.
La escena no se explica solo por la exposición del vocero, sino por una búsqueda más amplia de reconstrucción política. En Balcarce 50 entienden que el desgaste no se corrige únicamente con una conferencia o con una réplica puntual, sino con una secuencia más robusta de anuncios, reuniones y proyectos sobre la mesa. Por eso el oficialismo busca combinar presencia pública, iniciativa parlamentaria y nuevas señales del plan de ajuste estatal en una misma jugada.


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En ese esquema, Adorni volverá a ocupar un lugar central desde este miércoles con una conferencia de prensa y una agenda cargada de encuentros con ministros. La decisión de devolverle volumen a su figura no aparece como un movimiento aislado, sino como parte de una estrategia para retomar la voz oficial en un momento donde el Gobierno siente que perdió centralidad narrativa. El problema para la administración libertaria es que esa apuesta llega cuando todavía persisten críticas públicas y ruidos internos sobre el manejo de la crisis.
La respuesta política del Ejecutivo también incluye una aceleración legislativa. Con la discusión de la Ley de Glaciares demorada por las audiencias públicas que se abrirán en Diputados, el oficialismo busca instalar otros proyectos con trámite más inmediato y capacidad de ordenar el debate público. En esa lista aparecen la modificación del Código Penal, con énfasis en el endurecimiento de penas, y cambios en las leyes de Expropiaciones, Tierras, Manejo del Fuego y Regularización Dominial para la Integración Socio Urbana.
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Ese paquete no tiene solo valor parlamentario. También funciona como señal de actividad para una administración que necesita demostrar que, aun en medio del ruido político, conserva capacidad de iniciativa. En el Gobierno apuestan a que una agenda con temas sensibles, vinculados a seguridad, propiedad y regulación, les permita hablarle a su base y al mismo tiempo recuperar la idea de un programa en marcha, más allá de los tropiezos coyunturales.
Entre los expedientes que la Casa Rosada quiere empujar aparece además el nuevo esquema de financiamiento universitario, pensado para compatibilizar el funcionamiento del sistema con el objetivo de equilibrio fiscal. Se trata de un tema especialmente delicado porque toca un conflicto que ya mostró volumen callejero, respaldo institucional y alto nivel de sensibilidad social. La administración de Javier Milei pretende que esa discusión se abra este mismo mes y que no se prolongue más de lo necesario, consciente de que una nueva escalada con la comunidad universitaria puede volver a ocupar el centro del escenario.
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Esa urgencia quedó expresada incluso en el propio oficialismo, donde aseguran que el tratamiento debe salir “sí o sí” durante marzo. La intención es acotar el frente de conflicto antes de que vuelva a consolidarse una protesta semejante a la que rodeó la ley sancionada por el Congreso a mediados de 2024, luego vetada por el Presidente y más tarde ratificada por el Parlamento. Del otro lado ya aparecieron señales de resistencia: gremios docentes como Feduba, con Pablo Perazzi entre sus referencias, anticiparon rechazo al proyecto y prometieron movilización.
La otra pata de la ofensiva que imagina el Gobierno pasa por profundizar el recorte del Estado. Allí el nombre que vuelve a sobresalir es el de Federico Sturzenegger, quien impulsa la llamada Ley Hojarasca, pensada para eliminar legislación y “liberar” la economía, y al mismo tiempo sigue de cerca la reducción de estructuras, programas y dotaciones en distintos organismos. La apuesta oficial consiste en sostener la identidad del ajuste incluso cuando el frente político se vuelve más áspero, una señal que también apunta a su electorado más fiel.
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En esa línea, el proceso de achique ya asoma en áreas concretas. El INTI abrió un esquema de retiro voluntario para su personal y en el Gobierno observan otros organismos donde podrían repetirse medidas similares, entre ellos Senasa, Aduana e INTA. A eso se suma la posibilidad de que distintas dependencias avancen con la no renovación de contratos que vencen a fin de mes, una herramienta que la administración libertaria volvió habitual dentro de su política de recorte.
El problema para la Casa Rosada es que este movimiento de reposicionamiento convive con cuestionamientos que ya no llegan solo desde la oposición. Las críticas alcanzaron también a voces del universo libertario, como Nicolás Márquez, que pidió públicamente que el ministro coordinador dé un paso al costado para terminar con las especulaciones. En ese marco, los próximos días no pondrán a prueba solamente la capacidad del Gobierno para ordenar el mensaje, sino también su margen real para sostener a sus principales figuras mientras intenta que la agenda vuelva a girar alrededor de sus propios temas.
Fuente: NA.
















