
Más de tres horas de tensión en un puente terminaron con un rescate sin víctimas
Actualidad26/03/2026
REDACCIÓNUn hombre amenazó con atentar contra su vida en la intersección de las rutas 3 y 39. Tras una larga negociación, lo bajaron y lo trasladaron al hospital.

La zona norte de Comodoro Rivadavia quedó atravesada este jueves por un operativo que durante horas concentró atención, preocupación y un fuerte despliegue de emergencia. Un hombre se subió a un puente en la intersección de las rutas 3 y 39 y amenazó con atentar contra su vida. La situación obligó a montar un trabajo de contención que se extendió durante buena parte de la jornada.
El episodio no se resolvió rápido ni con una sola intervención. En el lugar trabajaron efectivos policiales, personal de Bomberos, una ambulancia y un profesional de la salud mental, en un esquema armado para evitar un desenlace trágico. La prioridad pasó desde el primer minuto por sostener el diálogo y bajar la tensión en una zona de alto tránsito.


Con el correr de las horas, el operativo se apoyó sobre todo en la tarea de la División de Negociadores de la Policía del Chubut. Desde la fuerza destacaron que la intervención fue paciente y sostenida, con intentos permanentes por generar confianza y mantener un canal abierto con el hombre. Esa estrategia terminó siendo decisiva para encauzar una escena que por momentos resultó extremadamente delicada.
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El segundo jefe de la Unidad Regional, Cristian Mulero, puso el foco en ese trabajo coordinado al señalar: “Gracias al trabajo de los negociadores, junto con bomberos, la ambulancia y un psicólogo, se logró entablar diálogo durante más de tres horas y media hasta convencerlo de desistir de su actitud”. La definición muestra la magnitud del esfuerzo desplegado y también el nivel de complejidad que tuvo la intervención. No se trató solo de presencia en el lugar, sino de una negociación prolongada para evitar que la crisis escalara.
Dentro de ese proceso también apareció un actor inesperado que ayudó a destrabar el primer contacto. Según explicó el propio Mulero, un integrante de una iglesia logró establecer un vínculo inicial con el hombre y facilitó la comunicación con el resto del equipo. Ese primer puente humano resultó clave para que después avanzara la negociación formal.

Detrás del episodio, de acuerdo con la información oficial, había una situación personal delicada que venía de días anteriores. Mulero indicó que el hombre atravesaba un conflicto vinculado a una medida judicial en su contra por un caso de violencia de género. Esa resolución le impedía permanecer en su hogar durante tres meses y, según la reconstrucción policial, fue uno de los factores que profundizaron la crisis.
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La explicación oficial no buscó convertir ese trasfondo en una justificación, pero sí aportar contexto sobre el momento que atravesaba la persona asistida. El jefe policial resumió ese cuadro al afirmar: “Producto de esa situación tomó esta decisión drástica”. La frase deja ver que el operativo no se enfrentó solo a una urgencia en la vía pública, sino a una crisis personal más profunda.
Finalmente, tras más de tres horas de trabajo, el hombre desistió y descendió del puente. Una vez controlada la situación, fue trasladado al Hospital Regional, donde quedó a disposición de profesionales para recibir asistencia psicológica. El cierre del operativo llevó alivio a quienes intervinieron y también a quienes siguieron de cerca una escena marcada por la tensión.
Lo ocurrido volvió a poner en evidencia la importancia de contar con protocolos específicos para este tipo de emergencias. La combinación entre negociadores, equipos de rescate y asistencia en salud mental permitió evitar una tragedia en un punto muy transitado de la ciudad. En situaciones así, el desenlace depende muchas veces de la coordinación, del tiempo y de la capacidad de sostener la contención cuando cada minuto pesa.














