
Una mujer pelea por su vida después de un ataque de su expareja dentro del auto
Policiales07/04/2026
REDACCIÓNLa secuencia dejó a una nena herida, a su madre en terapia intensiva y al agresor muerto horas después, en un caso que investiga la Justicia de Avellaneda.

La mujer llegó con heridas graves al Hospital Perón de Avellaneda y quedó internada en “terapia intensiva” después de una secuencia de violencia que también alcanzó a su hija menor. El agresor ya no estaba en el lugar cuando ambas recibieron asistencia médica, pero horas más tarde apareció muerto en otro punto del Acceso Sudeste, una derivación que convirtió el caso en un expediente de altísima gravedad penal.
El ataque ocurrió en Sarandí, en la intersección de Edison y el Acceso Sudeste, y tuvo como protagonistas a Kevin Hernández, de 34 años, y a Teresa Barboza, de 32. De acuerdo con la reconstrucción publicada por Noticias Argentinas y ampliada por Infobae, la secuencia comenzó dentro de un Chevrolet Corsa luego de una “discusión por celos” en la que el hombre le exigió a la mujer su teléfono celular.


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La negativa de la víctima abrió el tramo más violento del episodio. Según esa reconstrucción, el hombre le provocó “varias heridas punzantes en el cuello y la espalda” mientras seguían dentro del vehículo, una descripción que ubica el hecho en un contexto de agresión directa y de imposibilidad inmediata de escape. La escena, además, no quedó limitada a la pareja porque la hija menor de la mujer intervino en pleno ataque.
Ese movimiento de la nena fue decisivo para quebrar la secuencia. La cobertura coincidente de los medios señala que la menor intentó frenar la agresión y que, en ese contexto, ambas lograron salir del auto cuando todavía estaba en movimiento, mientras el atacante escapó del lugar. Esa combinación entre la huida del agresor y la salida desesperada de las víctimas explica por qué el caso quedó partido en dos escenas distintas: primero la asistencia médica, después la identificación del hombre ya sin vida.
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Madre e hija fueron asistidas por personal del SAME y trasladadas al hospital, donde la niña quedó “fuera de peligro” y la mujer siguió internada con un cuadro mucho más delicado. En paralelo, familiares de la víctima difundieron mensajes en redes sociales para dar detalles del episodio y del estado de salud de ambas, una intervención que también ayudó a confirmar que la menor evolucionaba favorablemente mientras la atención seguía concentrada en la recuperación de su madre.
La otra parte del caso apareció poco después, cuando las autoridades tomaron conocimiento de que un hombre se había arrojado desde un puente ubicado a la altura del kilómetro 5 del Acceso Sudeste. Cuando llegaron al lugar lo hallaron sin vida y lo identificaron como el agresor, lo que terminó de unir las dos escenas bajo una misma causa penal. Esa conexión es central porque la agresión, la fuga y la muerte del atacante quedaron inscriptas dentro de un mismo recorrido investigativo.
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La investigación quedó en manos de la UFI N°2 de Avellaneda-Lanús, que dispuso actuaciones por “tentativa de femicidio”, “amenazas coactivas agravadas” y “privación ilegal de la libertad”. A eso se suma el análisis de cámaras de seguridad para reconstruir el desplazamiento del auto, la dinámica de la agresión y la secuencia posterior a la fuga, un punto que busca ordenar cronológicamente un episodio que se desarrolló en distintos lugares y en muy poco tiempo.
El caso también exhibe un patrón que la Justicia intenta desarmar con evidencia material: una discusión derivada en control, una exigencia concreta sobre el celular de la víctima, amenazas, encierro dentro del vehículo y un ataque que se trasladó a un espacio de circulación pública. Esa suma de elementos vuelve especialmente importante la revisión de imágenes y testimonios, porque no se trata sólo de establecer cómo empezó todo, sino de determinar con precisión cada tramo de la coerción denunciada por la mujer.
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Por ahora, la consecuencia más dura permanece concentrada en la sala donde sigue internada la víctima adulta. El agresor murió, la niña quedó a salvo y la causa ya tiene carátulas definidas, pero la investigación todavía necesita reconstruir de manera completa la secuencia y consolidar la prueba sobre lo ocurrido dentro del auto y en el recorrido posterior. Ese punto pendiente es el que mantiene abierto el expediente, aun cuando la violencia ya dejó sus marcas más visibles.
Fuente: NA, Infobae.
















