
El saldo comercial mejoró en el primer trimestre por la caída de compras externas, en un contexto de actividad local débil que limitó la demanda.

El intercambio comercial entre Argentina y Brasil mostró un cambio relevante en el arranque de 2026, con una reducción marcada del déficit que no responde a un salto exportador sino a un freno en las importaciones. La caída en las compras externas aparece como el factor central detrás de la mejora del saldo bilateral, en un escenario económico interno con menor dinamismo.
Durante el primer trimestre, el déficit comercial se redujo un 45% en comparación con el mismo período del año anterior, lo que refleja un ajuste significativo en el flujo de bienes entre ambos países. Este comportamiento se vincula de forma directa con la retracción del consumo y la inversión en el mercado local.


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En marzo, el saldo bilateral arrojó un resultado negativo de u$s342 millones, aunque mostró una mejora frente al mismo mes de 2025. La cifra confirma que, aun con números en rojo, el vínculo comercial evidencia un reacomodamiento en su dinámica reciente.
El desempeño de las exportaciones aportó un dato relevante, ya que en marzo crecieron un 12,1% interanual y alcanzaron los u$s1.128 millones. Este avance marcó la primera suba en ocho meses y permitió recuperar parte del terreno perdido en períodos anteriores.
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El principal impulso provino del sector energético, con un aumento significativo en las ventas de petróleo hacia Brasil. Este componente explica gran parte del repunte exportador y evidencia el peso creciente de la energía en la estructura comercial.
En otros sectores se observaron comportamientos dispares que reflejan la heterogeneidad de la economía. El agro registró caídas en productos como el trigo, mientras que los lácteos mostraron una evolución positiva y aportaron al crecimiento exportador.
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La industria automotriz también presentó resultados mixtos, con una suba en las exportaciones de pick-ups pero con retrocesos en vehículos livianos. Esta dinámica expone tensiones dentro de uno de los sectores más relevantes del comercio bilateral.
Del lado de las importaciones, la contracción fue clara y sostenida, con una baja del 6% interanual en marzo y del 18,3% en el acumulado del trimestre. La reducción en compras de soja y productos energéticos tuvo un impacto directo en el resultado global.
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Este comportamiento de las importaciones aparece estrechamente vinculado con el nivel de actividad local, que limita la demanda de bienes provenientes de Brasil. La menor necesidad de insumos y productos intermedios explica gran parte del ajuste observado.
Hacia adelante, el vínculo comercial entre ambos países dependerá de factores como la evolución de la economía argentina, los cambios en el sector automotor con mayor presencia de China y el contexto internacional, especialmente en relación con los precios de la energía.
















