El crudo perdió hasta 16% y volvió debajo de US$100 por la tregua en el estrecho de Ormuz

Actualidad08/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La pausa de dos semanas entre Estados Unidos e Irán desinfló el premio de guerra en energía y empujó una recuperación inmediata en bolsas y gas europeo.

Petróleo
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El mercado petrolero corrigió de golpe este miércoles y dejó una postal que hasta hace horas parecía improbable: el Brent y el WTI volvieron a operar por debajo de los US$100 después de haber quedado empujados por la guerra a valores cercanos a los US$110. La caída fue violenta incluso para un mercado acostumbrado a la volatilidad geopolítica. En la rueda, el Brent llegó a hundirse cerca de 16% y el WTI perforó esa misma línea de derrumbe, con pérdidas que en algunos tramos tocaron el 18%.

La explicación del retroceso no apareció en una mejora de la demanda ni en un giro de la política monetaria global, sino en la descompresión abrupta del frente bélico. Donald Trump anunció una pausa de dos semanas en los ataques contra Irán y ligó ese freno a la reapertura del estrecho de Ormuz, el paso por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Ese dato alcanzó para borrar en pocas horas buena parte del sobreprecio que el crudo había cargado por el riesgo de una interrupción prolongada del suministro.


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La magnitud del movimiento se entiende mejor cuando se la compara con lo ocurrido al comienzo de la semana. El conflicto en Medio Oriente había empujado una suba extraordinaria del petróleo durante marzo y en los primeros días de abril, con el Brent y el WTI disparados por encima de sus niveles previos a la guerra y con el mercado descontando un escenario de cierre o bloqueo efectivo en Ormuz. La tregua parcial no resolvió ese conflicto, pero sí recortó el temor más inmediato: que la vía marítima siguiera fuera de juego y arrastrara otra escalada de precios.

La reacción no quedó confinada al negocio energético. Las bolsas europeas rebotaron con fuerza y absorbieron parte del daño acumulado en jornadas previas, con subas importantes en los principales índices regionales. En paralelo, Asia también cerró al alza, en una señal de que la caída del crudo funcionó además como alivio para activos golpeados por la amenaza de más inflación, mayores costos logísticos y nuevas tensiones sobre la actividad global.


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Ese alivio también se vio en el gas. El contrato de referencia europeo TTF desaceleró con fuerza y se movió hacia la zona de los 45 euros por megavatio hora, una baja cercana al 14% en la rueda. La señal fue consistente con la del petróleo: no hubo una mejora estructural del tablero energético, pero sí un retroceso rápido de la prima de riesgo que había tomado el mercado ante la posibilidad de una guerra más larga y más disruptiva para los flujos de combustibles.

La corrección del crudo benefició enseguida a los sectores que venían cargando con el encarecimiento del combustible. Las aerolíneas y otras compañías sensibles al costo energético encabezaron la recuperación en varios mercados, mientras que las empresas petroleras y gasíferas quedaron del lado perdedor de la jornada. El rebote bursátil, en ese sentido, no fue una celebración homogénea sino una rápida redistribución de expectativas entre ganadores y perdedores de la tregua.


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El dato que impidió una lectura ingenua del rebote apareció casi al mismo tiempo que la suba de los mercados. La tregua es frágil y no despejó por completo las dudas sobre la seguridad marítima ni sobre la continuidad real de las exportaciones energéticas del Golfo. Reuters informó que incluso con el alto el fuego, firmas navieras como Maersk seguían actuando con cautela porque todavía no existe certeza plena sobre la normalización del tránsito en Ormuz.

Por eso, el derrumbe del petróleo no debe leerse como un regreso automático a la normalidad previa al conflicto. Lo que el mercado descontó este miércoles fue una ventana de respiro y no una paz consolidada, mucho menos un rediseño estable del equilibrio regional. El barril bajó porque la amenaza inmediata perdió intensidad, pero el precio sigue atado a una negociación que recién empieza y a un corredor estratégico que todavía no recuperó una certidumbre completa.


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En ese marco, la jornada dejó una señal nítida para la economía global. Cuando Ormuz se cierra o parece cerrarse, el petróleo se dispara; cuando reaparece una salida diplomática, el mercado devuelve de golpe buena parte de ese miedo al precio. La rueda de este miércoles mostró exactamente eso: una tregua transitoria alcanzó para desplomar al crudo, enfriar al gas y empujar a las bolsas, aunque el fondo del problema siga abierto y el equilibrio dependa de un cese del fuego que todavía no tiene garantías de durar.

Fuente: NA, Reuters, AP News.

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