
Manifestantes realizaron una "olla popular" y cocinaron frente al edificio de Adorni
Política17/04/2026
REDACCIÓNBarrios de Pie montó una olla popular en Caballito para denunciar el cierre del programa y advertir que comedores y cocineras pierden ingresos y derechos.

El salpicón salió a la calle bajo la lluvia y a pocos metros del edificio donde vive Manuel Adorni. La protesta no eligió una plaza ni una sede oficial: se plantó frente a su departamento en Caballito para convertir el reclamo social en una escena directa, visible y cargada de mensaje político. Allí, Barrios de Pie armó una olla popular para denunciar el cierre de Volver al Trabajo y exponer lo que, según la organización, ya empezó a sentirse en comedores y tareas comunitarias.
La jornada tuvo además un condimento operativo que alteró el despliegue previsto por los manifestantes. El material aportado describe que la policía acordonó las dos esquinas de la calle Miró y obligó a trasladar la olla hasta una esquina, mientras un comisario intimó a no permanecer más de media hora en el lugar. En ese marco, la militancia sostuvo la protesta entre agua, platos servidos y cantos dirigidos al vocero presidencial y jefe de Gabinete, con una consigna que mezcló ironía y escena barrial: “Boronbombón/ boronbombón/ traigan a Adorni/ que hay salpicón”.


OTRAS NOTICIAS:
El foco del reclamo estuvo puesto en una decisión que impacta sobre una franja masiva de beneficiarios. Según el texto fuente, el Gobierno cerró a principios de este mes el programa Volver al Trabajo, una herramienta que había sido creada dos años atrás como reformulación del anterior Potenciar Trabajo, bajo la promesa de impulsar capacitación e inserción laboral. Con ese cierre, siempre de acuerdo con el material aportado, casi un millón de personas quedaron sin el ingreso de un plan social.
La protesta de Caballito buscó además poner en discusión qué reemplaza efectivamente a ese esquema que quedó discontinuado. El Ministerio de Capital Humano anunció un sistema de vouchers de capacitación como alternativa, pero la movilización mostró que para las organizaciones sociales el problema no pasa sólo por la oferta de cursos o trayectos formativos. En la calle, el planteo se corrió hacia una consecuencia más inmediata: qué ocurre con quienes sostenían tareas de cocina y asistencia cotidiana en los barrios con ese ingreso como base material.
OTRAS NOTICIAS:
Esa idea apareció con crudeza en la voz de Norma Morales, coordinadora de Barrios de Pie, que durante la actividad apuntó contra el oficialismo con una formulación frontal: “Estamos frente a un gobierno nefasto que está llevando a nuestro pueblo a la pobreza total mientras ellos se vuelven millonarios”. La frase condensó el tono general de la protesta y ordenó el sentido político de una intervención que no se limitó al comedor improvisado sobre la vereda. También funcionó como una manera de ligar el ajuste sobre programas sociales con la situación económica más amplia que, según la dirigente, atraviesa a los sectores populares.
Morales profundizó ese argumento cuando conectó el cierre del programa con el funcionamiento concreto de los comedores populares. En ese tramo sostuvo: “con el cierre del Volver al Trabajo peligran los comedores populares, porque era el ingreso de las cocineras. Decidieron sacarles el único plato de comida al que accedían miles de niños y jubilados”. La protesta, entonces, dejó de hablar sólo de un subsidio o de una prestación estatal y pasó a discutir el sostén diario de espacios comunitarios que reparten comida en barrios vulnerables.
OTRAS NOTICIAS:
La afectación, según el mismo material, tampoco termina en el corte de ese ingreso mensual. Celeste Ortiz, secretaria de Cuidados Comunitarios de la UTEP, advirtió que con la caída del programa también se cortan derechos vinculados al monotributo social que dependían de esa herramienta. Su explicación fue precisa: “las cocineras también se quedarán sin sus aportes jubilatorios, sin el descuento en la tarjeta SUBE y sin obra social”, una enumeración que amplía el reclamo y muestra que la discusión incluye protección social, movilidad y cobertura de salud.
La olla frente al domicilio de Adorni quedó enmarcada, además, en una secuencia más amplia de protestas. El texto fuente señala que la semana pasada hubo piquetes en distintos puntos del país por el mismo motivo, y agrega que dirigentes de movimientos sociales mantuvieron reuniones con diputados de la oposición para exponer la gravedad del recorte. En esas conversaciones, según el material aportado, apareció otra preocupación de fondo: dejar sin asistencia a los barrios implica exponerlos todavía más a la presión del narcotráfico.
OTRAS NOTICIAS:
La escena de Caballito terminó con la comida servida, la lluvia encima y el reclamo todavía abierto. El Gobierno ya comunicó su reemplazo por vouchers, pero las organizaciones que protestaron en la calle sostienen que ese anuncio no cubre ni el ingreso perdido ni la red de derechos que se desprendía del programa eliminado. Por eso llevaron la olla hasta la puerta del vocero presidencial: para mostrar que detrás de una decisión oficial ya asoma una consecuencia concreta sobre quienes cocinan, sostienen comedores y amortiguan el hambre en los barrios.
















