
El “elefante” patagónico de 12 mil años que quiere convertir a Comallo en parada obligada
Enfoques27/04/2026
REDACCIÓNLa reconstrucción a escala real del Notiomastodon platensis se presentará en el Paleoparque Comallo y busca convertir al pueblo en una escala fuerte del turismo histórico patagónico.

Durante cuatro meses, en Comallo se trabajó a contrarreloj sobre una estructura enorme que hoy ya tiene forma de animal prehistórico y empieza a cambiar la escala del Paleoparque. No fue una obra menor ni una maqueta más para sumar al recorrido: implicó un taller activo, materiales difíciles de conseguir y la participación de decenas de personas. El objetivo ahora es que esa pieza también empuje otro movimiento, el de los viajeros que cruzan la Ruta 23 y pueden encontrar en la estepa una parada distinta.
Lo que se verá desde este lunes a las 17 es la reconstrucción a tamaño real del Notiomastodon platensis, un mamífero gigantesco que vivió hace alrededor de 12.000 años y que convivió con los primeros grupos humanos del continente. La figura se suma como nueva atracción del parque y completa una parte importante del relato sobre la megafauna que habitó la región. Aunque los restos fósiles más conocidos de esta especie aparecieron en la provincia de Buenos Aires, en Comallo decidieron incorporarlo por una razón concreta: su enorme capacidad de desplazamiento vuelve plausible que también haya transitado el norte patagónico.


Esa decisión no se apoyó en una intuición turística sino en una mirada científica sobre el territorio. Ciro Hermosilla, coordinador del parque, explicó: "En el Paleoparque abordamos los últimos 30 millones de años de la Patagonia y por el radio de desplazamiento de estos animales gigantes hace probable que hayan llegado hasta acá por lo que decidimos que sea parte de la muestra". La pieza, entonces, no funciona solo como impacto visual: también completa un vacío en la narración de los grandes animales que poblaron esta parte del continente.
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La llegada del Notiomastodon también habilita otra pregunta que en el parque quieren poner delante del visitante: qué papel jugó el ser humano en la desaparición de esos gigantes. Hermosilla lo planteó sin rodeos cuando señaló que la interacción entre ambos "es un hecho que cada día se va confirmando más" y que la muestra busca exhibir cómo nuestra especie "interactúo y hasta conspiró en la extinción de estos grandes mamíferos". Ese costado le da a la nueva estación un sentido más amplio que el de una simple escenografía prehistórica.
La obra además deja otro dato fuerte para Comallo: es la primera reconstrucción de este tamaño realizada íntegramente en la localidad. Hasta ahora, buena parte de las piezas del parque se resolvían fuera de la provincia por la falta de especialistas en paleoarte. Por eso el propio Hermosilla remarcó: "Es el primero de toda la muestra que se hizo acá en Comallo. Todos los demás el municipio tuvo que hacer el esfuerzo de realizarlo en otra provincia porque no abundan los paleoartistas".
El trabajo técnico quedó en manos del paleoartista Marcelo Miñana, con experiencia en el Museo de Ciencias Naturales de Buenos Aires, junto a Fernando Simonetti. Miñana contó que el principal problema fue la escala: "El desafío principal fue el tamaño, es una escultura de 5 metros de largo y 4 metros de alto. A veces se complican los materiales por la distancia, pero pudimos concretar el trabajo". Para llegar a ese resultado combinaron modelado 3D, una estructura de caños, bloques de poliestireno tallados con calor y una cobertura final de resina con textura de piel.

La construcción no quedó encerrada en un taller de especialistas. Según el equipo, alrededor de 50 personasparticiparon en distintas etapas del proceso, entre personal municipal, voluntarios y colaboradores que se fueron formando sobre la marcha. Miñana destacó esa apropiación comunitaria al señalar: "Enseguida lograron captar la esencia de este trabajo que tiene que ver con la reconstrucción, la escenografía y los efectos especiales", una frase que también explica por qué la obra terminó convertida en una experiencia colectiva.
La figura final fue pensada para quedar al aire libre y resistir el clima de la Región Sur. Por eso se trabajó con laca protectora contra rayos UV, viento y nieve, y se sumaron detalles hiperrealistas en ojos, pigmentos y terminaciones. Esa robustez no es un detalle menor, porque el parque no propone una visita encerrada bajo techo, sino un recorrido donde los animales aparecen a escala real dentro de un paisaje abierto.
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En ese contexto, el Paleoparque Comallo busca despegarse del formato de museo tradicional y consolidarse como una experiencia más amplia. El predio ya ofrece seis estaciones, fósiles originales, un cine para 45 personas, confitería y tienda, además de reconstrucciones como el Kelenken y el Purusaurus. Con la incorporación del Notiomastodon, el circuito llega a 10 animales y cierra una primera etapa que ya mostró una respuesta alta de visitantes desde la inauguración oficial de hace apenas tres semanas.
Lo que viene ahora también ayuda a medir la ambición del proyecto. En el equipo ya hablan de una próxima fase con el Megalodón y la Stupendemys, la tortuga más grande conocida, siempre que aparezcan los recursos para avanzar. Mientras tanto, el gigante de 12.000 años ya está listo para salir a escena y empujar una idea más grande que una escultura: que Comallo deje de ser solo un punto de paso y se convierta en un lugar al que valga la pena entrar.














