
Francia ve crecer el poder narco con cocaína, violencia y lavado
PODCASTS Radio Francia Internacional05/05/2026
REDACCIÓNEl podcast de RFI analizó el aumento récord de cocaína, el control territorial de bandas, la presión sobre jueces y los vínculos con redes latinoamericanas.

El podcast Escala en París, de Radio Francia Internacional, puso el foco en una transformación que ya inquieta a Francia: el narcotráfico dejó de aparecer como un problema concentrado en algunos barrios y empezó a mostrar señales de expansión territorial, violencia intimidatoria y capacidad financiera. La abogada penalista Diana Villegas, especialista en crimen organizado y profesora de la Universidad Panthéon Assas, resumió el diagnóstico con una frase directa: “la situación es alarmante”. El dato de fondo no es menor: en 2025 se incautaron 84,3 toneladas de cocaína, un 58% más que en 2024, mientras el país quedó ubicado como el séptimo mayor consumidor de esa droga en Europa.
La discusión ya ingresó en la política local francesa, aunque los alcaldes tienen un margen limitado en materia de seguridad interior. La lucha contra el narco apareció como uno de los temas fuertes de la reciente campaña municipal, empujada por vecinos que observan cómo el tráfico impacta en la vida cotidiana y en el tejido social. Villegas explicó que Francia muestra “síntomas de estructuras que se están consolidando”, con hechos de violencia y una expansión territorial que, según su análisis, no tenía la misma escala antes de 2020.


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El mapa del problema se corrió más allá de los puntos tradicionales. Ciudades como Grenoble, Lyon y Marsella aparecen en el registro de una expansión que también alcanza zonas rurales antes alejadas de las lógicas narco criminales. Esa dispersión territorial vuelve más compleja la respuesta estatal, porque obliga a combinar investigación criminal, control financiero, prevención social y herramientas de salud pública en territorios con realidades muy distintas.
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Marsella ocupa un lugar central en esa lectura por la disputa entre bandas rivales como el clan Yoda y la DZ Mafia, enfrentadas por el control territorial. En esa ciudad, Amine Kessaci se convirtió en un símbolo público contra el narcotráfico después de que asesinaran a dos de sus hermanos: uno vinculado a actividades ilícitas y otro, según el informe de RFI, por la actividad política del propio Kessaci. Su caso empujó el debate sobre la protección de quienes denuncian o alzan la voz, porque el dirigente vive bajo custodia policial y acaba de ser electo adjunto en su ciudad.
La comparación con América Latina apareció en el debate francés, pero Villegas cuestionó el uso superficial de esa referencia. La especialista lamentó que se recurra a términos como la “mexicanización” del país y advirtió que esos paralelismos muchas veces borran el aprendizaje que podrían dejar las experiencias de México, Colombia u otros países de la región. Para la abogada, el caso Kessaci permite hablar de crimen de intimidación, una práctica conocida en América Latina, aunque sostuvo que Francia todavía está a tiempo de contener el fenómeno antes de que alcance niveles de penetración más profundos.
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El Estado francés intenta recuperar terreno después de años en los que la prioridad de seguridad estuvo concentrada en la amenaza terrorista. Villegas destacó la ley del 13 de junio de 2025, que repensó herramientas jurídicas y penales para perseguir el narcotráfico y, en un plano más amplio, al crimen organizado. La especialista valoró esa reforma porque “hace 20 años no teníamos una reforma legislativa en ese sentido”, aunque marcó una omisión fuerte: el enfoque penal suele dejar en segundo plano al consumidor, la prevención, la salud pública y la dimensión multidimensional del tráfico de drogas.
La perspectiva de género también aparece como una zona retrasada del análisis. Villegas señaló que “la perspectiva de género ha sido siempre olvidada en el análisis de la criminalidad organizada”, incluso en América Latina, donde el tema empezó a investigarse con más profundidad. Esa mirada permite ver a las mujeres no solo como víctimas, sino también como participantes activas en ciertas infracciones y delitos, algo que complejiza la lectura clásica sobre las redes criminales.
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La presión sobre el sistema judicial y las fuerzas de seguridad agrega otro nivel de riesgo. A finales de 2025, unos 15 magistrados estaban amenazados en causas vinculadas con el narcobanditismo y otros ocho vivían bajo protección policial. RFI también señaló la necesidad de una lucha más eficaz contra la corrupción de policías y agentes de aduana, dos eslabones sensibles para organizaciones que dependen de rutas, puertos, protección, información interna y capacidad de mover mercancía.
El componente transnacional aparece como una de las señales más inquietantes. La captura de dos sicarios colombianos en Lyon, contratados por un traficante francés desde una prisión colombiana, mostró que algunas redes ya construyen vínculos con estructuras extranjeras. Villegas lo definió como “otro indicio que nos muestra hasta qué punto ya están organizados y se están internacionalizando”, con alianzas que incluyen organizaciones latinoamericanas, referencias al cartel de Sinaloa y conexiones con una mafia italiana.
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La respuesta francesa apunta cada vez más a seguir el dinero. En 2025, la incautación de bienes alcanzó 1,44 mil millones de euros, con un aumento del 11%, y otros 212 millones de euros fueron confiscados y transferidos al Estado. Villegas destacó la importancia de la doble investigación, una penal y otra financiera, porque “el objetivo final también es el blanqueo de dinero”; allí quedará una prueba decisiva para Francia: perseguir a quienes venden en la calle y, al mismo tiempo, llegar a las estructuras que lavan, reinvierten y expanden el negocio.
Material publicado por gentileza Radio Francia Internacional
















