
Cambian las licencias de pilotos y las reglas de entrenamiento en la aviación argentina
Actualidad14/05/2026
Sergio BustosLa aviación argentina entrará en una nueva etapa regulatoria después de que la Administración Nacional de Aviación Civil avanzara con una profunda modificación de las Regulaciones Argentinas de Aviación Civil (RAAC). Los cambios alcanzan las licencias de pilotos, los sistemas de entrenamiento y el funcionamiento de los centros de formación técnica y operativa.

La reforma apunta a modificar aspectos centrales de las Partes 61, 141, 142 y 147, normas que regulan desde las habilitaciones aeronáuticas hasta la capacitación de pilotos y técnicos. El objetivo oficial es simplificar procedimientos, reducir trabas administrativas y adaptar el sistema local a estándares internacionales definidos por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
Uno de los cambios más importantes aparece en la actualización de la Parte 61, vinculada directamente con las licencias y habilitaciones. Allí se incorpora por primera vez en el país la licencia de Piloto de Aeronave Deportiva Liviana (LSA), una categoría utilizada en distintos mercados internacionales para aeronaves de bajo peso destinadas principalmente a entrenamiento y actividades recreativas.


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La incorporación de esa figura abre un esquema de certificación más flexible y con menores costos operativos. Desde el sector sostienen que podría facilitar el ingreso de nuevos pilotos a la actividad, especialmente en escuelas pequeñas y aeroclubes que buscan reducir costos de formación sin resignar estándares de seguridad.
La normativa también redefine criterios para las habilitaciones de tipo y elimina superposiciones que existían en distintos procesos de capacitación. Además, se modificaron los mecanismos de equivalencia para personal proveniente de Fuerzas Armadas y de Seguridad, con la intención de acelerar el pasaje de esos profesionales hacia la actividad civil.
Otro de los puntos que concentra atención dentro del sector aeronáutico es la actualización de la figura del Examinador de Vuelo. El nuevo esquema fortalece el sistema de autoridad delegada, una modalidad que permite agilizar certificaciones y evaluaciones bajo supervisión estatal. Desde distintos ámbitos de la actividad consideran que la reforma busca resolver vacíos normativos y reducir demoras burocráticas que durante años afectaron tanto a pilotos como a instituciones de formación.
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Las modificaciones también impactarán directamente sobre los Centros de Instrucción de Aeronáutica Civil (CIAC) y los Centros de Entrenamiento de Aeronáutica Civil (CEAC). En esos casos se actualizaron programas de formación, manuales operativos y sistemas de supervisión, además de incorporar nuevos criterios de trazabilidad y control sobre las actividades de instrucción.
La digitalización aparece como otro de los ejes centrales del rediseño normativo. La ANAC busca que gran parte de los procedimientos administrativos y de fiscalización pasen a operar bajo sistemas digitales para agilizar trámites y fortalecer el control operativo. En paralelo, el organismo fijó un período de transición hasta el 31 de diciembre de 2026 para que escuelas y centros adapten sus estructuras y continúen operando bajo el nuevo marco regulatorio.
La reforma también alcanza la Parte 147, vinculada a la formación técnica aeronáutica y al personal de mantenimiento. La intención oficial es unificar requisitos que hasta ahora estaban dispersos en distintas regulaciones complementarias, con el objetivo de reducir complejidades administrativas y ordenar el sistema de capacitación aeronáutica.
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El rediseño regulatorio aparece además en un momento de fuerte crecimiento del mercado aerocomercial argentino. Datos oficiales indican que más de 50,6 millones de pasajeros utilizaron aeropuertos del país durante 2025, la cifra más alta registrada hasta ahora. Ese crecimiento incrementó la demanda sobre pilotos, técnicos y centros de entrenamiento, generando presión sobre todo el sistema de formación aeronáutica.
Dentro del sector reconocen que la modernización puede aportar mayor competitividad y eficiencia, aunque advierten que la implementación exigirá inversiones, reorganización de programas y adaptación rápida a nuevas exigencias operativas. El desafío principal pasará por equilibrar la expansión del mercado con la capacidad real de escuelas y centros de capacitación para responder a la demanda creciente.















