
JURCA apuntó contra la empresa estatal por el nuevo sistema ATM. Las compañías reportan desvíos, cancelaciones, esperas en aire y costos extra.

Los pasajeros con vuelos hacia el Aeroparque Jorge Newbery deben revisar el estado de sus servicios antes de viajar. Desde el 18 de junio, las operaciones registran demoras, reprogramaciones, cancelaciones y desvíos a aeropuertos alternativos. La Cámara de Líneas Aéreas en Argentina, JURCA, atribuyó esas afectaciones a la implementación de nuevas medidas de control de tráfico aéreo por parte de la empresa estatal EANA.
El comunicado de la cámara colocó la responsabilidad operativa sobre la Empresa Argentina de Navegación Aérea, organismo a cargo del control y la gestión del espacio aéreo nacional. JURCA informó a los pasajeros que las demoras, cancelaciones, reprogramaciones y desvíos son “responsabilidad exclusiva de la Empresa Argentina de Navegación Aérea”. La advertencia alcanzó tanto a servicios de cabotaje como a vuelos internacionales con destino al aeropuerto porteño.


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Las compañías aéreas diferenciaron la modernización tecnológica del modo en que se aplica. En el mismo documento señalaron que valoran “la modernización y actualización tecnológica del sistema de gestión del tránsito aéreo” adoptada por EANA. Sin embargo, afirmaron que la implementación ejecutada por la empresa estatal está “impactando severamente tanto a los vuelos de cabotaje como a los internacionales”.
El reclamo también expuso una cadena de costos que excede la demora visible para el pasajero. Las aerolíneas indicaron que debieron afrontar gastos adicionales de combustible por horas de espera en el aire, desvíos a aeropuertos alternativos y costos operativos imprevistos por aterrizajes fuera del plan original. A eso sumaron reposicionamiento de aeronaves, reprogramación de pasajeros, pérdida de conexiones, servicios de comida, hotelería y cancelaciones por vencimiento de tripulaciones.
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La situación afecta especialmente a quienes deben conectar vuelos o cumplir itinerarios con horarios ajustados. JURCA sostuvo que los inconvenientes responden a razones ajenas al control de las líneas aéreas. En ese punto, la cámara remarcó que “no tenemos información cierta de hasta cuando continuarán estas afectaciones a nuestras operaciones”.
La disputa ocurre durante la puesta en marcha de un nuevo sistema de gestión del tránsito aéreo, conocido como ATM. Se trata de una plataforma que integra sistemas, procedimientos y servicios para planificar, supervisar y controlar el movimiento de aeronaves en el espacio aéreo. Su función es coordinar cada vuelo desde la planificación hasta el aterrizaje, con apoyo de vigilancia, comunicaciones y procesamiento de datos en tiempo real.
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La modernización argentina implica reemplazar sistemas que llevaban hasta 19 años en funcionamiento. El cambio busca unificar la gestión del espacio aéreo nacional mediante una plataforma de última generación, capaz de integrar datos de radar, meteorología y planes de vuelo. El objetivo final es lograr operaciones más precisas, eficientes y preparadas para absorber un mayor flujo de tráfico aéreo.
El problema señalado por las aerolíneas aparece en la etapa de transición. Durante ese período, los centros de control deben operar con protocolos reforzados de seguridad y niveles adicionales de vigilancia y validación de datos. En la práctica, esto puede reducir temporalmente la cantidad de movimientos autorizados por hora para garantizar que cada operación se realice sin riesgos.
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La adaptación también involucra a los controladores aéreos. El nuevo sistema modifica interfaces, herramientas y procedimientos de trabajo, por lo que exige capacitación progresiva y uso de simuladores. Mientras dura ese proceso, las operaciones tienden a ser más conservadoras, con mayores tiempos de separación entre aeronaves y demoras más frecuentes.
Otro punto sensible es la integración de información en tiempo real. El ATM conecta radares, comunicaciones, meteorología y planes de vuelo dentro de una plataforma centralizada. Cualquier ajuste, calibración o inconsistencia en esos flujos puede obligar a aplicar restricciones operativas, porque en aviación cualquier duda sobre la precisión de los datos reduce el ritmo de operación.
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La transición tampoco ocurre de manera uniforme en todo el país. El sistema se despliega progresivamente en distintas Regiones de Información de Vuelo, lo que implica la convivencia temporal entre tecnologías nuevas y antiguas. Esa superposición puede producir cuellos de botella cuando un vuelo pasa de un área con el sistema actualizado a otra que aún no completó el cambio.
JURCA pidió a las autoridades competentes medidas urgentes para recuperar la normalidad operativa. El planteo se vincula con la cercanía de la temporada alta de invierno, cuando aumenta la presión sobre vuelos, conexiones y servicios turísticos. El límite inmediato para pasajeros y aerolíneas sigue siendo la falta de una fecha cierta para el fin de las afectaciones en Aeroparque.
Fuente: N A


















