
El tránsito por el corredor bioceánico obliga a estudiar cómo afecta la altura a los camioneros
Otros Temas04/07/2026
REDACCIÓNUn equipo científico chileno analizará el impacto de la hipoxia sobre quienes crucen los pasos Jama y Sico. Los resultados apuntan a reducir riesgos en una ruta que espera multiplicar su circulación.

La circulación de camiones por la cordillera podría cambiar de escala en los próximos años y, junto con ese crecimiento, también aparecen nuevos interrogantes sobre la seguridad de quienes recorrerán largas distancias en zonas de gran altitud. Esa proyección impulsó una investigación destinada a medir cómo responden los conductores cuando atraviesan los pasos Jama y Sico, dos puntos estratégicos del futuro Corredor Bioceánico de Capricornio.
El estudio estará a cargo de la Universidad de Antofagasta, en Chile, a través del Centro de Investigación en Fisiología y Medicina de Altura (FIMEDALT). La iniciativa buscará obtener evidencia científica sobre los efectos cardiovasculares, cognitivos y metabólicos asociados a la exposición prolongada a la altura, con especial atención en quienes realizan transporte internacional de cargas de manera habitual.


La investigación se extenderá durante 24 meses y demandará una inversión superior a 300 millones de pesos chilenos. El trabajo pretende aportar herramientas para mejorar la seguridad vial antes de que el corredor alcance el nivel de actividad previsto por las autoridades regionales, que estiman un fuerte incremento del movimiento de vehículos.
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Uno de los recursos centrales del proyecto será una cámara hipobárica de uso civil, considerada única en Chile. Ese equipamiento permite reproducir las condiciones atmosféricas presentes en los pasos fronterizos y ofrecer un escenario controlado para analizar cómo responde el organismo humano frente a la menor disponibilidad de oxígeno propia de la altura.
Sobre esa infraestructura también funcionará un simulador de conducción diseñado para recrear situaciones similares a las que enfrentan los transportistas durante sus recorridos. El objetivo consiste en observar cómo las condiciones ambientales influyen sobre la capacidad de reacción, la concentración y el desempeño al volante cuando la presión atmosférica disminuye.
La investigación combinará variables que habitualmente se estudian por separado. Además de los parámetros cardiovasculares y cognitivos, el equipo evaluará la relación entre la exposición prolongada a la altura y las modificaciones del microbioma intestinal, un campo con escasos antecedentes científicos en ambientes de montaña y que podría aportar información sobre procesos metabólicos vinculados al rendimiento físico.
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El proyecto también prevé incorporar voluntarios, especialmente conductores que utilizarán el corredor bioceánico para el transporte de cargas. Con los datos obtenidos, la universidad buscará desarrollar protocolos que permitan evaluar y certificar las condiciones de los choferes antes de emprender recorridos por sectores de elevada altitud, con la intención de reducir los riesgos asociados a la hipoxia.
La necesidad de avanzar con ese trabajo aparece vinculada a las proyecciones elaboradas por el Gobierno Regional de Antofagasta. Esas estimaciones indican que el flujo vehicular por la ruta internacional podría multiplicarse hasta por diez cuando el corredor funcione plenamente, un escenario que incrementaría el tránsito de camiones y exigiría nuevas herramientas de prevención.
La infraestructura también posee un fuerte componente económico para la región. El Corredor Bioceánico de Capricornio unirá el norte de Chile con Argentina, Paraguay y Brasil, consolidando una vía comercial entre el Pacífico y el Atlántico. Para la minería argentina, esa conexión ofrecerá una salida más eficiente para la producción de cobre y litio, además de facilitar el ingreso de maquinaria, equipos e insumos destinados a los emprendimientos del NOA y Cuyo mediante una logística regional más integrada.














