Cuba avisa que se queda sin combustible para aviones y genera incógnitas a los vuelos desde este lunes

Actualidad09/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN
Cuba foto Clarín
Cuba foto Clarín

El gobierno cubano comunicó a aerolíneas que desde este lunes faltará combustible de aviación. Crecen dudas sobre rutas, escalas y el impacto inmediato en el turismo.

El aviso cayó sobre las aerolíneas con una urgencia poco habitual: 24 horas para reorganizar operaciones en una isla que depende del puente aéreo para sostener el turismo y la conectividad regional. Según fuentes de la industria, el gobierno cubano advirtió que desde este lunes el país se queda sin combustible para aviación. La señal encendió alarmas logísticas en compañías que todavía no informaron públicamente cómo se adaptarán.

El mapa de vuelos que conecta Cuba con el exterior muestra por qué el faltante puede alterar más que un cronograma. La mayoría de las rutas se concentran en Florida, con enlaces a Miami, Tampa y Fort Lauderdale, además de conexiones regulares con Madrid, Ciudad de Panamá y ciudades de México como Ciudad de México, Mérida y Cancún. También aparecen trayectos sostenidos hacia Bogotá, Santo Domingo y Caracas, que dependen de abastecimiento y ventanas horarias muy ajustadas.


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El problema no aparece por primera vez y esa memoria pesa en la respuesta que estudian las compañías. En crisis anteriores, varias aerolíneas reacomodaron rutas con escalas extra para repostar, principalmente en México o República Dominicana. Ese esquema implica más tiempo de vuelo, cambios de slots y un efecto dominó en frecuencias y conexiones. En el corto plazo, el pasajero suele ver primero la consecuencia en demoras y reprogramaciones, incluso cuando el vuelo sale.

En La Habana, el gobierno atribuyó el faltante al “asedio petrolero” de Estados Unidos y lo ligó a decisiones recientes de Washington. El presidente Donald Trump firmó el 29 de enero una orden que amenaza con aranceles a países que suministren petróleo a Cuba, bajo el argumento de que la isla representa un peligro de seguridad nacional para su país. Esa advertencia golpea en un punto sensible: Cuba produce apenas un tercio de sus necesidades energéticas y depende de importaciones de crudo y derivados. Con esa combinación, cualquier restricción externa se traduce rápido en cortes internos.


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La crisis se refleja también en el paquete de medidas que el propio gobierno cubano anunció para sostenerse sin importaciones. El plan de emergencia incluye el fin de la venta de diésel, recortes de horarios en hospitales y oficinas estatales, y cierres de algunos hoteles. El sábado, según fuentes del sector, el gobierno empezó a cerrar establecimientos y trasladó turistas a otras instalaciones. La secuencia conecta dos frentes en un mismo punto: energía y turismo, justo en temporada alta.

El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga, también titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, puso en palabras la estrategia sobre el sector turístico. “Se ha diseñado un plan en el turismo para reducir los consumos energéticos, compactar las instalaciones turísticas, y aprovechar la temporada alta que está transcurriendo en estos momentos en nuestro país”, afirmó en la televisión estatal. No detalló cómo se instrumenta esa “compactación”, pero fuentes con pedido de anonimato señalaron que desde el viernes se registran cierres y reubicaciones. Esa operatoria afecta, sobre todo, a instalaciones en Varadero y en los cayos del norte de la isla.


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La reubicación de turistas abre otro capítulo: qué margen de maniobra tienen las cadenas internacionales que sostienen buena parte de la oferta. Entre las principales operadoras aparecen las españolas Meliá e Iberostar, y la canadiense Blue Diamond, entre otras. El cierre de hoteles obliga a reasignar habitaciones, transporte interno y servicios asociados, en un esquema que depende de energía y logística al mismo tiempo. En ese tablero, el faltante de combustible para aviones agrega presión porque condiciona el ingreso y la salida de visitantes.

Mientras Cuba administra recortes, México movió una pieza distinta: ayuda humanitaria y negociación energética en paralelo. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum informó el envío de más de 814 toneladas de víveres a bordo de dos buques de la Marina que zarparon del puerto de Veracruz. La carga incluye leche líquida y en polvo, productos cárnicos, galletas, frijol, arroz y artículos de higiene personal, con 536 toneladas en el buque Papalopan y el resto en el Isla Holbox. En el mismo comunicado, la Cancillería agregó: “Informamos que aún quedan más de 1.500 toneladas de leche en polvo y frijol pendientes de ser enviadas”.


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Ese envío convive con una negociación delicada: la posibilidad de que México mande petróleo sin recibir sanciones de Estados Unidos, que amenazó con aranceles al país que suministre hidrocarburos a la isla. En 2025, las ventas de petróleo y derivados de México a Cuba sumaron 496 millones de dólares, según informó Pemex, y representaron menos del 1% de su producción, de acuerdo con la misma fuente. La cifra marca volumen comercial y, a la vez, el límite político del movimiento. En un contexto de presiones externas, cada tonelada se vuelve también una señal diplomática.

El trasfondo energético cubano suma otro dato que aceleró la crisis: la suspensión del abastecimiento desde Venezuela. Cuba enfrenta una crisis profunda que se agudizó, según el texto, tras la caída del mandatario venezolano Nicolás Maduro en una intervención de fuerzas estadounidenses el 3 de enero. Con ese quiebre, la isla perdió una vía clave de suministro y quedó más expuesta a restricciones y amenazas comerciales. El lunes, con aerolíneas todavía sin anuncios públicos, funciona como primer examen real de hasta dónde llega el reacomodamiento y cuánto cuesta, en el aire y en tierra, sostener la operación.

Fuente: Clarín

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