
Sin límites nucleares desde 1972 y China acelera obras secretas en Sichuan
Actualidad16/02/2026
REDACCIÓNA diez días del fin de New START, nuevas imágenes satelitales muestran actividad en instalaciones nucleares chinas de la Guerra Fría. Analistas ven ampliaciones y obras sensibles, pero el volumen real de producción sigue en duda.

El 5 de febrero venció el tratado New START entre Estados Unidos y Rusia y, por primera vez desde 1972, el tablero quedó sin topes vinculantes para las armas nucleares estratégicas. Ese dato, más que un detalle técnico, reabre un escenario de competencia dura donde cada movimiento se mide por su capacidad de disuasión. En ese clima, un reporte basado en imágenes satelitales volvió a poner la lupa sobre China y su modernización militar.
Las fotos, difundidas inicialmente por The New York Times, señalan una expansión rápida en instalaciones nucleares ubicadas en Sichuan, al oeste del país. Se trata de complejos secretos construidos durante la Guerra Fría, con señales de construcción reciente y mejoras en infraestructura. La lectura de los especialistas apunta a que el objetivo no se limita a mantenimiento: el patrón sugiere un salto de escala.


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Uno de los puntos más observados es Pingtong, un complejo fuertemente custodiado en un valle montañoso. Analistas sostienen que allí se fabrican “núcleos” de plutonio, el centro metálico de las ojivas nucleares, un componente que define el corazón del arma. En las comparaciones satelitales aparece un cambio concreto: crece el perímetro con doble cerco, se renuevan edificios y se suman nuevas construcciones.
En paralelo, otro sitio cerca de Zitong muestra obras con una lógica distinta, pero igual de sensible. Las imágenes describen búnkeres recientes, terraplenes y un entramado de tuberías densas que sugiere manejo de materiales peligrosos. Para expertos, esa configuración encaja con pruebas de explosivos de alta potencia, indispensables para comprimir material nuclear y activar la reacción en cadena.
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En ese diagnóstico aparece una definición política: “Las armas nucleares son una parte integral” del objetivo chino de alcanzar estatus de superpotencia, señaló Renny Babiarz, analista de inteligencia geoespacial que revisó las imágenes. En su evaluación, las mejoras no lucen aisladas sino coordinadas, con impacto en varios puntos del sistema. También remarcó que el ritmo “se aceleraron a partir de 2019”, una fecha que ubica el proceso en una etapa de continuidad y no de coyuntura.
Aun con obras visibles, el cálculo fino sigue abierto. Hui Zhang, físico de la Universidad de Harvard, advirtió que la expansión de plantas se ve con claridad, pero el número exacto de ojivas producidas permanece incierto. Esa brecha entre evidencia física y capacidad real alimenta interpretaciones contrapuestas, porque la infraestructura permite inferir, pero no confirmar volúmenes.
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Del lado estadounidense, la discusión se apoya en estimaciones del Pentágono. Según ese cálculo, China contaba con aproximadamente 600 ojivas hasta 2024 y podría superar las 1.000 para 2030, muy por encima de las poco más de 200 evaluadas en 2020. A diferencia de Washington y Moscú, Beijing no queda encuadrado por acuerdos de control de armas, y esa ausencia de límites agranda la incertidumbre.
El cruce diplomático se tensó todavía más con acusaciones sobre pruebas nucleares. A principios de este mes, el subsecretario estadounidense de Control de Armas, Thomas DiNanno, sostuvo que China realizó ensayos explosivos secretos, incluso uno fechado el 22 de junio de 2020, con técnicas diseñadas para evadir detección. La respuesta oficial china fue tajante: el Ministerio de Relaciones Exteriores desestimó las denuncias como “completamente infundadas”.
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El trasfondo estratégico se conecta con el riesgo de crisis alrededor de Taiwán. Michael S. Chase, exfuncionario del Pentágono que trabaja en RAND Corporation, interpretó que Beijing podría buscar una posición en la que se sienta “menos vulnerable a la presión nuclear de Estados Unidos durante un conflicto convencional”. En la misma línea, Heather Williams, exdirectora de control de armas de la OTAN, planteó una lectura más amplia: “Esto es China estableciéndose como una superpotencia mundial” y “Estamos siendo testigos de las primeras etapas de una nueva carrera armamentista”.















