
Manantiales Behr: la nueva era con PECOM abre interrogantes sobre inversión, empleo y tiempos de transición en Chubut
Chubut25/02/2026
REDACCIÓNLa transferencia del yacimiento Manantiales Behr por parte de YPF a PECOM marca un hito en la reconfiguración del mapa petrolero en Chubut. Sin embargo, más allá del cierre formal de la operación, el foco ahora está puesto en la transición efectiva y en los plazos que demandará la asunción plena del nuevo operador en uno de los activos convencionales más relevantes del país.

Con la incorporación de este activo y los yacimientos que ya administra en Chubut, PECOM pasará a gestionar cerca de 35.000 barriles diarios, consolidando su posicionamiento en crudo pesado y reforzando su presencia en el Golfo San Jorge.


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La estrategia de YPF y el cambio de prioridades
La decisión de avanzar con Pecom se produjo luego de que fracasara un acuerdo inicial con otro oferente. Finalmente, YPF optó por la segunda mejor propuesta recibida, en línea con la estrategia corporativa impulsada por su presidente, Horacio Marín, orientada a concentrar inversiones en desarrollos no convencionales —especialmente en Vaca Muerta— y reducir la exposición en campos maduros.
El movimiento encaja dentro del denominado “Proyecto Andes”, que apunta a reordenar el portafolio de activos de la petrolera bajo control estatal, priorizando áreas de mayor productividad y proyección de crecimiento.
No obstante, en Chubut la lectura es más compleja. Mientras Neuquén encadena récords de producción —superando los 610.000 barriles diarios impulsados por Vaca Muerta—, en la cuenca del Golfo San Jorge el traspaso de áreas maduras se vive con incertidumbre y preocupación por el impacto socioeconómico.
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Tensión sindical y advertencias por la actividad
En paralelo al proceso empresario —y tras el traspié del primer contrato— el clima social comenzó a tensarse. Jorge Ávila, secretario general del sindicato de petroleros privados de Chubut y diputado nacional, advirtió que la transición podría derivar en un nuevo período prolongado sin actividad.
Según su planteo, los equipos en el área llevan meses con bajo nivel operativo y existe el riesgo de que la situación se extienda por otros seis meses hasta que la nueva gestión despliegue su plan de trabajo. Ávila vinculó este escenario con promesas de inversión que no se habrían concretado y anticipó acciones legales contra la conducción de YPF.
El señalamiento no es menor en una provincia donde la actividad hidrocarburífera impacta de manera directa en empleo y regalías. Antes de que se cayera la venta al primer oferente, el propio gobernador Torres había reclamado públicamente que, si la operación no se concretaba, el yacimiento pasara a manos del Estado provincial.
Hoy, con el acuerdo encaminado, el dirigente sindical sostiene que el sector acumula alrededor de 5.000 despidos y advierte que una paralización adicional profundizaría la crisis, en un contexto atravesado por caída de ingresos fiscales y contingencias climáticas recientes.
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Sin embargo, el interrogante central es si esa estrategia podrá implementarse sin un bache productivo prolongado. En una cuenca que enfrenta declino natural y presión social por el empleo, cada mes sin actividad impacta tanto en los trabajadores como en las arcas provinciales.
La pregunta que comienza a instalarse en Comodoro Rivadavia es concreta: ¿Pecom llegará con un plan de inversión inmediato y equipos activos desde el primer día, o la transición se convertirá en otro semestre de incertidumbre?
Con 25.000 barriles diarios en juego y una provincia que depende en gran medida de la actividad hidrocarburífera, la reconfiguración del mapa petrolero no es solo un movimiento corporativo. Es, sobre todo, una prueba de gestión para la nueva operadora y un desafío político para quienes deben garantizar que el traspaso no se traduzca en más pérdida de empleo y producción.















