
Horacio Marín celebró el fallo por YPF y dijo que la Argentina puede meterse entre los grandes del GNL
Actualidad05/04/2026
REDACCIÓNEl titular de YPF vinculó la decisión judicial en Nueva York con un escenario más despejado para la compañía y proyectó un salto exportador para el sector energético argentino.

La discusión sobre YPF dejó de girar solo alrededor del juicio en Nueva York y pasó a conectarse con una idea mucho más ambiciosa: el lugar que podría ocupar la Argentina en el mapa energético global. Esa fue la lectura que hizo Horacio Marín, que presentó el fallo favorable como algo más que un alivio judicial. Para el CEO de la petrolera, la resolución despeja un riesgo enorme sobre la compañía y abre mejores condiciones para pensar en inversión, exportación y escala.
El directivo definió la decisión del segundo circuito de la Corte de Apelaciones de Nueva York como un hecho “histórico” y remarcó que la empresa volvió a quedar desligada de responsabilidad en la nacionalización de las acciones de Repsol. Según explicó, había dos expedientes vinculados al reclamo de Burford Capital: uno contra la petrolera y otro contra la República Argentina. En su reconstrucción, la relevancia del fallo está en que confirma que YPF no tuvo responsabilidad como compañía y además revierte la condena que pesaba sobre el Estado.


Marín insistió en que el efecto para la empresa era decisivo por una razón concreta: YPF cotiza en bolsa y un golpe de esa magnitud podía alterar por completo su viabilidad. “El segundo circuito nuevamente ratifica que YPF no tuvo responsabilidad alguna como compañía en la nacionalización”, sostuvo. Luego fue todavía más explícito sobre la dimensión del riesgo que, según su visión, quedó atrás: “Haber perdido un juicio de esta envergadura podía extinguir a la compañía”.
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El ejecutivo también usó el resultado para respaldar la estrategia judicial del Gobierno nacional. Valoró el trabajo del presidente Javier Milei y del equipo económico y legal, al señalar que revertir ese escenario parecía estadísticamente muy improbable. Según dijo, la probabilidad de dar vuelta la sentencia era inferior al 15 por ciento, por lo que el desenlace representa para él una de las noticias más fuertes del año para la petrolera y para el país.
Pero el discurso de Marín no quedó detenido en los tribunales. A partir de ese alivio, llevó la conversación al plano de la geopolítica energética y del negocio que la Argentina podría disputar en los próximos años. Después de participar en un encuentro del sector en Houston, sostuvo que el contexto internacional ofrece una oportunidad singular para el país, sobre todo por su ubicación en una zona que hoy aparece alejada de grandes conflictos bélicos.
En ese punto fue tajante. “Lo que más se habló es de la seguridad del suministro. Argentina está en una zona sin conflictos y eso la convierte en un lugar seguro”, afirmó. A partir de esa ventaja, argumentó que Europa y Asiabuscan diversificar proveedores y que la Argentina puede aprovechar esa ventana. Su definición más ambiciosa fue una proyección directa sobre el mercado de gas natural licuado: “Vamos a ser el sexto exportador mundial de LNG”.
La apuesta no se limita a una expectativa general sobre el sector, sino a una promesa de mayor interés externo. Marín sostuvo que, si el país consigue consolidar ese camino, crecerá el atractivo para bancos, compradores internacionales e inversores. En su mirada, el fallo judicial eliminó una amenaza que pesaba sobre la petrolera y al mismo tiempo mejora el contexto para que el negocio energético argentino gane otra escala.
En medio de esa proyección expansiva, el titular de YPF también se refirió a un tema mucho más inmediato para los consumidores: el precio de los combustibles. Dijo que la compañía mantiene una política “honesta y moral” y explicó que decidió trasladar al surtidor solo el impacto real de costos derivado de la guerra en Medio Oriente. Según su argumento, una suba plena hubiera tenido un efecto contraproducente por la caída de consumo que podía provocar.
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La referencia al pasado político de la empresa también apareció, aunque sin ocupar el centro de su mensaje. Consultado sobre la estatización impulsada durante el kirchnerismo, Marín opinó que la medida “es legal, pero es una violación al derecho de propiedad”. Aun así, evitó profundizar en ese terreno y eligió volver sobre una idea empresarial: su tarea no es discutir la estructura accionaria ni una eventual privatización, sino “generar valor para los accionistas”.
Con ese equilibrio entre defensa judicial, mensaje de confianza y proyección exportadora, el CEO de YPF intentó instalar una conclusión política y económica a la vez. El fallo no solo habría evitado un golpe descomunal sobre la compañía, sino que deja al país en mejores condiciones para mostrarse como un proveedor energético confiable. La magnitud real de esa promesa todavía dependerá de inversiones, infraestructura y mercado, pero el tono del mensaje fue claro: para Marín, la discusión ya no pasa solo por lo que YPF evitó perder, sino por lo que la Argentina cree que ahora puede llegar a ganar.




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